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 Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva

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Amanda

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MensajeTema: Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva   Jue Jul 10, 2008 10:47 am

Mi segundo nacimiento


Yo soy el vampiro Nacho. Mi historia a diferencia de la de muchos vampiros, se remonta a tiempos más cercanos de lo habitual. Mido alrededor de metro sesenta y cinco, mis facciones son más bien largas, aunque en mi cara se refleja con toda claridad mi estado de ánimo, aunque también se me da bien ocultar mis verdaderos sentimientos. Mis ojos son marrones claros, realmente impresionan cuando miro a alguien a los ojos, poseen un encanto y una siniestra aura que produce miedo. Mi pelo es algo raro, puesto que es de un color entre el rubio y el moreno, como si ambos se unieran en una cabellera morena clara con reflejos dorados tan deslumbrantes que casi parecen imposibles. Mi boca es mas bien grande, con unos labios finos en los que quedan apoyados los dos largos colmillos y en cualquier palabra que formule se muestran con toda claridad mis dos precaninos bien afilados, me refiero a esos dientes situados entre las palas y los colmillos, por mucho que me esfuerce siempre salen a resurgir. Mis uñas son como pequeñas garras bien afiladas de una dureza extraordinaria. El poco bello corporal a parte de el de la cara que poseo esta esparcido por los brazos y piernas, todo el demás que tenia cuando era mortal desapareció el día que me convertí y aun así se trata de un bello delgado e casi imperceptible en la distancia, como el de un niño pequeño.
Bueno actualmente soy reconocido como uno de los más hábiles conductores ilegales de las calles de Miami llamado por el sobrenombre de “Ángel”, realmente he hecho bastante fortuna mediante las apuestas que se llevan a cabo en las carreras y fuera de ellas. Aún así, mi situación va mas lejos de ganar dinero mediante apuestas que se que ganare, puesto que he forjado un club de conductores, por así llamarlo, “Los Caballeros Negros” y nuestra financiación va mas allá de las carreras, puesto que poseemos acciones de empresas altamente cotejadas y una intrincada red de contactos y relaciones que van mas allá de lo que os podáis imaginar. Bueno antes de llegar donde estoy, prefiero explicaros lo que fue de mi vida después del día de mi nacimiento como vampiro. He prescindido hablar de cuando era humano, puesto que mí vida como mortal fue más bien irrelevante y todos los rasgos de mi carácter saldrán igualmente a resurgir en este relato del transcurso de mis años como vampiro.







Mi Historia:



















Capitulo 1
Hasta la próxima Sol y el adiós de mi Madre:


Fui humano hasta recién cumplidos los 21 años una noche de un templado día de junio de 2007, por entonces estudiaba arquitectura Técnica, en Barcelona. No se podía decir que fuera un gran estudiante, pero tampoco era de los peores. Siempre había tenido muy buena memoria para lo que me interesaba. No obstante, no negare haber querido con toda mi alma este cambio y por eso supongo que ella me debió oír de alguna manera. Aun ahora desconozco el nombre de mi creadora, aunque debió de ser un vampiro suficientemente antiguo como para que nadie conociera su nombre. Como era costumbre entre mi grupo de amigos de Arquitectura, después de los exámenes se había de salir de “farra”, es decir, de fiesta. Ese día nos decantamos por ir por Aribau, donde acabamos entrando en Búcaro, una discoteca de clase media alta. Yo como de costumbre ya llevaba un par de copas cuando entre en la discoteca y pasados unos veinte minutos me tome la consumición que venia con la entrada, por supuesto alcohólica. Baile con renovado frenesí, puesto que las vacaciones de verano estaban a la vuelta de la esquina. Entre el fragor del baile, el cansancio de mis músculos por el esfuerzo del mismo, junto con el agotamiento de haber dormido apenas cinco horas con tal de estudiar la noche anterior, me vi envuelto en un estado de inconsciencia y lujuria sin igual. Pero todo lo que empieza a de acabar, y menudo final tuvo mi estado de desenfreno. Solo sus ojos serian capaces de hacer callar al mismísimo Dios de la creación, su rostro aunque pálido como la tiza y brillante como una esfera de cuarzo me hechizo con su tenue, aunque clara sonrisa en sus labios levemente rosados. Todos mis leves mareos y risas espontáneas habían desaparecido, en ese momento solo existía ella, yo y un montón de seres entre nosotros.
Su cabello moreno parecía tener vida propia, puesto que se movía como si una ligera brisa lo batiera. Su cuerpo era el de una modelo de metro sesenta de altura, piel tersa con una figura que quitaba el aliento, vestida con pantalones tejanos y un camiseta apretada.
Entonces como un zombi, me fui abriendo pasó hasta ella golpeando y empujando al que se me cruzaba por el camino y cuando por fin creía llegar, ella se distanciaba más y más hacia la salida .Mi mente sabia claramente que era ella, por eso, juntamente con su hipnótico rostro la seguí hasta haberme apartado de mi grupo de amigos, de la discoteca y de Aribau.
Cuando quise darme cuenta me hallaba en una de las callejuelas perpendiculares a Balmes cuando ella se paro ante un portal y lo abrió, dejándolo entreabierto, con el fin de invitarme a pasar. La primera sensación que tuve es que el alcohol me había hecho caminar semejante longitud sin ni siquiera darme cuenta. El cansancio no existía en esos momentos. Durante unos diez segundos tome aire con tal de serenarme.
Cuando entre en el portal pude apreciar que se trataba de una de esas antiguas viviendas de pisos, extremadamente elegantes y con un ascensor antiguo con cristales artesanales que tanto me gustaban. Ella me marco claramente que la siguiera con su mano, indicándome al piso que debía dirigirme si deseaba conocerla. Ello me produjo mas emoción de la que podía soportar y mi corazón se puso a latir con la fuerza de un tambor, tarde alrededor de unos minutos en que me dejaran de temblar las manos y ante todo sabía lo que debía hacer, lo que el latido de mi corazón me transmitía.
Mientras que aclaraba mis pensamientos y intentaba reducir el ritmo de mis latidos, ella me observaba como si fuera una especie de ser delicado y mostraba un aspecto que reflejaba paciencia y entendimiento. Cuando me considere preparado la seguí, por supuesto no deseaba otra cosa y accedí al ascensor, ella presionó el botón del quinto piso que estaba rodeado de una lámina de cobre ya algo verdosa por la corrosión. Mientras subíamos ella con gestos sutiles acariciaba mi corto pelo y me miraba con sus impresionantes ojos verdes. Antes de lo esperado el ascensor se detuvo con una ligera sacudida mostrando un replano con una única puerta en el. Salí del ascensor temblando de emoción, ella con un movimiento imperceptible saco una llave de uno de sus bolsillos del pantalón tejano y dio dos vueltas hasta dejar abierta la puerta, luego extendió la mano y atravesé el umbral de la vivienda cogido de ella. Entonces me detuve y cerrando con sumo cuidado la puerta, para dar a entender a mi anfitriona que no pretendía escapar, sino más bien quedarme con ella.
Ella sonrió complacida. Entonces me sentí completamente fuera de mí, en esos momentos me sentía con la misma tensión que se produce en la película Scream antes de que el asesino con la mascara saliera con su imponente cuchillo para matar a su victima. (Lamento si alguien no haya visto esta película o si este diario es leído por alguien de un tiempo demasiado remoto, por ello me disculpo de esta expresión y de muchas otras que seguro que utilizare mas adelante.) Siguiendo su silueta avance por el pasillo entre puertas cerradas que muy probablemente conducirían a habitaciones o lavabos de ese inmenso piso, cuando me quise dar cuenta ella había desaparecido y me hallaba en una inmensa sala de estar con varias lámparas iluminando la estancia de manera lúgubre y produciendo muchas sombras. Yo ya sabia que en alguna de esas inconmensurables sombras ella me estaría mirando sin dejarse ver, por ello sin el más mínimo pudor por la situación me senté en una gran butaca de piel donde me dispuse a esperar a que ella viniera a mí, puesto que no podía hacer otra cosa. El silencio y el olor a casa vieja me rodearon, de tanto en tanto miraba a través de las cortinas corridas en frente de la terraza con la certeza de que habían sido bordadas a mano por un artesano realmente diestro, junto con casi todos los objetos que mi vista alcanzaba a ver, la butaca en el que me encontraba, las lámparas y varios muebles. Semejantes adornos debían costar una fortuna, junto con ese piso.
Entonces cuando me estaba acostumbrando al olor de la estancia junto con su mobiliario, una mano suave y extremadamente fina se apoyo sobre mi hombro derecho y me produjo un escalofrió, me resultaba sorprendente no haber podido captar su presencia junto a mí hasta ese momento. Me giro con cuidado y me miro con detenimiento, en ese momento su mirada me produjo un mareo y un desfallecimiento más que estremecedor. (Aunque ahora atribuyo gran parte a los efectos al alcohol, bueno mejor que no me adelante a mí historia, ni a las enseñanzas que recibí mas adelante.)
Entonces una voz suave y erótica broto de sus labios como el cantar de los Ángeles, esa voz no era comparable a ninguna otra que hayáis podido escuchar los mortales, es difícil de explicar puesto que su voz poseía un eco pero también una nitidez en cada palabra inconfundible de cualquier persona erudita en la habla de la lengua.
¬¬ -al fin encuentro alguien sin miedo- dijo ella con su voz angelical -, al fin encuentro alguien digno de ser un vampiro-. Entonces la pregunta salió sin reparo de mi boca como si tuviera vida propia, superponiéndose a mi mente, la cual gritaba de temor y alegría a la vez. -que tengo yo?- dije- que tengo yo, que los demás no tengan?-me sorprendí a mí mismo, al no rendirme ante el pánico que me producía el preguntar semejante cosa a una vampira que era capaz de acabar conmigo con el mandoble de su mano.
Ella soltó una carcajada más bien diabólica, produciéndome un estremecimiento a lo largo de la espalda y después se volvió a contestar la pregunta - que tienes?. Es más bien que no tienes, no te parece?.- dijo ella. Aunque al contemplar mi cara comprendió que le exigía una explicación más detallada de las ausencias que yo poseía, aunque también mostraba el asombro de que ella se hubiera dignado a contestar esa pregunta tan atrevida. Por lo que prosiguió. – Como ya te he dicho, tú no tienes miedo de nada ni siquiera de la muerte, aunque las ausencias, como tú lo has nombrado en tu mente, Nacho, son más bien dones. Entre ellos puedo constatarte el no tener escrúpulos, a parte de ser vivo de mente y creativo, y para mí el más notario, el no tener casi remordimientos de los actos cometidos.- dijo ella mientras sus ojos inspeccionaban los míos que estaban totalmente inmersos en los datos que acababa de recibir.
Con la cabeza cabizbaja, conteste -puede que no tenga miedo a la muerte, pero desde hace tiempo también detesto la vida, porque razón debería acabar gustándome la vida de vampiro, que ventajas me da? Que tiene de maravillosa? Explícamelo, por favor.- dije aunque tartamudeando y en tono de suplica.
Ella se sintió sorprendida de semejante exposición de preguntas. Supuse que debía estar meditando la mejor manera de abordar cada uno de ellos por separado o en conjunto o simplemente se estaba pensando si contestar a ellas.
Durante lo que me pareció el minuto mas largo de mi vida, en el que el silencio era abrumador e insondable, espere a su respuesta o su negativa, mientras escuchaba el tic-tac del reloj de pared y observaba sus impresionantes ojos verdes. Súbitamente sonó su voz- se que no aprecias tu vida actual, pero ello no significa que vayas a despreciar tu vida como vampiro.- dijo mientras se daba una pausa en la que se humedecía los labios- las ventajas que te dará ya las conoces de largo y lo que al ser vampiro se refiere, ya te lo has planteado anteriormente, por lo que no debes dudar de lo que ya sabes y de lo poco que te quedara por descubrir de nuestra raza.- concluyó su respuesta con una afable sonrisa que dejaba entrever sus colmillos apoyados sobre su labio inferior.
Mi cara se ilumino por completo. Entonces me di cuenta de la segunda explicación que me había transmitido, por eso pregunte- así que lo que se es cierto?- con el fin de constatar todo lo referente a los libros de “Lestat el vampiro” y todas las películas de vampiros que había visto. - Si, todo lo que conoces es verdad exceptuando el conde Drácula y los hombres-lobo y algunas cosas como los espejos, estacas e incluso los
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MensajeTema: Re: Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva   Jue Jul 10, 2008 10:49 am

crucifijos y alguna pequeñez más, que como ya te he dicho ya aprenderás- contestó volviendo a acompañar su respuesta con otra impresionante sonrisa. -entonces vas a…- dije, aunque ella me interrumpió- a convertirte, por supuesto que si mi pequeño, sino para que debía haberte traído aquí? Si hubiera querido alimentarme de ti lo hubiera hecho en algún callejón – contesto secamente, aunque adjuntando de nuevo a su respuesta otra magnifica sonrisa. Entonces recordé el porque los vampiros creaban a otros vampiros, la razón clave era que se sentían solos y buscaban compañía, de manera que expuse mis pensamientos en palabras, aunque sabía de antemano que ella los conocía. Ya que sabía mi nombre y había utilizado palabras de mi mente para responder mis propias preguntas. – así que me quieres como compañero?, o acaso se trata de otra cosa?- dije, dando a entender que si se trataba de una encerrona o algún tipo de apoyo para pelear o matar a otro vampiro, no estaría dispuesto a ser un vampiro si iba a morir. Su voz se alzo de nuevo en tono de pena - No mi pequeño, no se trata de ninguna de las cosas que has pensado, aunque seria lo normal en uno de nuestra especie y por eso te honro por ser tan ávido de mente, como un buen cazador- repuso ella con una elegancia explicita en cada una de las palabras, que jamás había oído. Entonces repuse burdamente- sino es nada de lo que he pensado, de que se trata?- dejando atrás todo signo de respeto, con la finalidad de saber el por que de mi creación como vampiro o de mi desaparición del mundo humano. Pasara lo que pasara, por mucho que me propusiera huir me sería completamente imposible y lo único que lograría sería morir. Ella sonrió y contesto a mi pregunta indirecta de manera cordial diciendo- se trata de lo que te mereces (en ese momento arqueé una ceja de modo incrédulo), he escuchado a lo largo de mas de medio año todos y cada uno de tus pensamientos y puedo constatar que no deseas ser como eres, quieres cambiar, ser mas poderoso, pero a la vez mas salvaje y en definitiva ansias la libertad de poder hacer lo que quieras. Yo puedo darte eso, pero luego te dejare para que seas libre de hacer lo que te plazca con tu vida de vampiro, lo único que te dejare será este piso y todas las riquezas que oculta. Puede que dentro de unos años nos crucemos si aun continuamos con vida y entonces si requieres de mis conocimientos o mi compañía te los daré.-concluyo con tono amistoso y con ansias de expectativas reflejadas en mi. Entendí por sus palabras que todo este discurso ya lo tenía preparado y que por mucho que protestara no cambiaría de opinión, por lo que me dispuse a preguntarle sobre ella. - tú sabes mi nombre, pero yo el tuyo no -afirme con la finalidad de saber el verdadero nombre de mi anfitriona. Ella lamento la pregunta, puesto que su cara adopto una tristeza en sus facciones- lamento tener que decirte esto Nacho, pero mi nombre mas vale que no lo conozcas. No es por ti, sino por los muchos vampiros que me quieren mal y si se enteran de que te he creado…- sus ojos reflejaban pura preocupación- te harían daño durante siglos o te enterrarían durante toda la eternidad.- Entonces comprendí que era por mi bien, aún así intente saber más sobre ella- Dejando de lado tú nombre y las razones por lo que me lo ocultas. No me puedes decir nada sobre ti?-. Ella negó con la cabeza. La ira broto en mí al pensar que estaría solo y mi rabia se hizo escuchar- así que me “crearas”, por así decirlo y me dejaras a mi suerte en este mundo sin ninguna información sobre la manera de actuar de los vampiros, ni de sus hábitos al cazar. Ni siquiera a nadie a quien recurrir o pedir ayuda si la necesito. Es decir, me abandonaras siendo un inculto en el mundo de los vampiros, un inculto que lo más probable es que muera pronto. - repuse con una crueldad y una sensación de abandono impuesto en cada sílaba de mi comprensión. Ella se rió de manera estridente y apenada por lo que acababa de oír, pero contesto con un tono sutil- eres más culto de lo que te crees mi querido Nacho y por supuesto eres mucho más culto de lo que yo lo fui cuando me convertí en lo que hoy soy. Por supuesto aun tenemos toda la noche de mañana para que puedas aprender a cazar y a moverte como un vampiro. Aparte te explicare las cosas que pasan en nuestro mundo.- dijo, mientras mecía sus largos cabellos morenos con sus blancos dedos. En ese momento comprendí que aunque me impacientara, esa noche no sucedería lo que me había imaginado, sino que ella pretendía que me despidiera del sol, del día y de todos los colores, sonidos y olores que no se podían percibir durante la noche. Ella interrumpió mis pensamientos diciendo- es curioso, cada vez me sorprendes mas mi pequeño. Diría que no he conocido nadie tan sagaz como para percibir lo que tu has percibido respecto a mis intenciones de que te despidas del día y de que te daré el Don Oscuro mañana por la noche.- repuso ella mientras me mostraba un rostro de pura devoción hacia lo que acababa de pensar. Entonces caí en la cuenta- así que también lo llamáis Don Oscuro?, como en el Libro de Anne Rice.- pregunte con la certeza de que no lo había extraído de mi mente, puesto que no había pensado en ningún momento en el Don Oscuro, que significa el acto de transformar a un humano en vampiro según el libro de las Crónicas del vampiro Lestat de Anne Rice. Ella afirmo con la cabeza y dijo - Si así es, hay ciertas cosas que han sido reveladas a los humanos por vampiros incapaces de habituarse a su condición de inmortales, vampiros que se relacionan estrechamente con humanos sin ocultar su identidad. Este tipo de vampiro es un ser, que pone en peligro la armonía de los vampiros en el mundo de los humanos, por el mero placer de sentirse nuevamente humano. Por ello Nacho te he escogido a ti, porque se que no vas a rechazar el ser un vampiro, aunque puedes hacer con tu vida de vampiro lo que quieras, aunque ten cuidado de no revelar secretos de otros vampiros, ni de revelar nuestra existencia, porque ello implicaría que se ordenaría tu persecución para darte muerte.- su tono había cambiado por completo, esta vez su tonalidad denotaba advertencia y peligro si me tomaba a la ligera esas ultimas palabras. Esas palabras querían decir que había al menos una organización que controlaba este tipo de exposición del mundo de los vampiros al de los humanos, por lo que quise saber si se llamaban también como las nombraban en las Crónicas de Lestat - Así que existen las Asambleas?- pregunte, aunque ya me imaginaba la respuesta. Ella apenas tardo un segundo en responder.- Por supuesto que sí, aunque desde hace más de dos siglos que se han tornado en clanes o clubes, todo depende de la función que realizan los vampiros en la sociedad. Los clanes se rigen en torno a un líder que impone unas normas que todos los vampiros del clan deben respetar, aparte los clanes están formados únicamente de vampiros y suelen instituirse en unas reedificaciones de criptas realmente antiguas o lugares de similares características, aunque siempre ocultándose de los humanos. En cambio los clubes son agrupaciones de vampiros y humanos que imponen normas de conducta entre ellos, pero sin revelar a los humanos ningún indicio de los vampiros, ni de haberse alimentado de miembros del club, aunque a veces se transforman algunos humanos del mismo club en vampiros, pero en general es una tapadera, como lo llamáis hoy en día, que sirve para recaudar fondos.-dijo con una soltura que parecía imposible para una persona normal. Aun habiendo solventado gran parte de mis dudas al respecto de los vampiros, aún no me quedaba clara la manera en que recaudaban fondos los vampiros en los clubes. Entonces ella, que como no, había escuchado detenidamente mis pensamientos dijo- los clubes recaudan fondos de diversas maneras, drogas, trafico ilegal de cualquier cosa e incluso humanos, carreras ilegales de motos y coches, apuestas, mafias, extorsión, robo, piratería informática, empresas, asesinato, etc.…son capaces de hacer todo lo posible con el fin de ganar poder en el mundo de los humanos, con la finalidad de hacer lo que les plazca con total impunidad frente a cualquier tipo de exposición de nuestra raza. Para que te hagas una idea de lo que son capaces de hacer en casos extremos; probablemente te acuerdes de incendios, bombas o explosiones accidentales en los que nadie sobrevivió, pues esa es la manera de encubrir una exposición desmesurada en el mundo de los humanos. Entonces me di cuenta de que los clubes no les importaba la exposición de los vampiros mientras se solventara de alguna manera - En el caso de revelar secretos de algunos vampiros serian los clanes los que me querrían ver muerto, no es así?- pregunte, porque necesitaba concretar el papel de los clubes. Ella con cara de complacida al ver que lo entendía, dijo - Sí, así es. Los clanes ordenarían tú muerte, aunque si has ofendido a algún club, también se unirán a tú caza. Se lo que piensas y estas en lo cierto, los clubes les importa poco que hayas revelado secretos de los vampiros mientras no les incumban, y su poder es tal, que los clanes prefieren no hacer una guerra contra los clubes por miedo a perderla.- esta vez el tono de su voz era despreocupado y parecía no darle importancia, como sí se tratase de un tema lánguido y aburrido para ella. Entonces, aunque suponiendo que mi anfitriona no quería hablar de ello, saque el tema a resurgir- Porque los encuentras aburridos?-pregunte, aunque no albergaba demasiada confianza en que mi pregunta llegara a responderse. Sonrió de manera formal y dijo- Estuve hace mucho en un clan y después cuando se puso de moda los clubes, me uní a uno también, pero las normas que imponían en ambos eran innecesarias, algunas incluso extravagantes e insulsas o sin fundamento. Por ello decidí ser independiente, en realidad no me gusta demasiado la convivencia con otros seres y aborrezco las normas fundadas en el benefició de la comunidad, porque esas mismas normas te hacen cometer actos que normalmente no son de tu agrado.- sus palabras me sonaron familiares, puesto que en realidad también me había sentido así alguna vez, y por primera vez me sentí parcialmente identificado con ella, algo que realmente me atrajo de forma mas bien comprensiva, como si sintiera lastima por ella. Me imaginaba las atrocidades que tendría de haber cometido en nombre de unas leyes y creencias que no eran las suyas, del infortunio de saber que la comunidad no estaba disponible cuando uno realmente la necesitaba. En definitiva cosas que se aprenden si realmente convives en un grupo en el que al principio albergas confianza y al final esa confianza se torna temor a la traición de aquellos en los que habías confiado y a los que habías ayudado. Entonces mientras continuaba rememorando esos tiempos tan arduos de mi corta vida mortal, ella hablo- veo que comprendes a la perfección lo que representan para mi los clanes y los clubes, puesto que tu también piensas lo mismo al respecto.- repuso ella, mientras el magnifico reloj de pared indicaba las tres de la madrugada con los tres estridentes gong´s correspondientes. Aunque enseguida respondí- encuentro estúpidas las normas de esos clubes, porque yo no las he hecho.- mis palabras brotaron como una flor en primavera y por primera vez creo que ella comprendió que mas adelante forjaría mi propio club basado en mis normas, normas salvajes, que no impedirían la libertad de los seres que se unieran a ese club. Por ello contesto- si algún día llegas a lograr semejante logro me uniré a tu club. Eres realmente extraordinario, hace tan solo dos horas que estoy contigo y me has sorprendido más que algunas compañías que he llegado a tener durante siglos.- por primera vez pude ver una sonrisa de felicidad en su cara. Me pareció aún más guapa, más viva de lo que me había parecido hasta entonces, era precioso verla sonreír de esa manera. De manera que conteste formalmente - me alegra ser capaz de sorprender a alguien de semejante experiencia como tú - repuse con toda la sinceridad de mi corazón. Ella respondió al instante como si me hubiera dejado expresarme en palabras, aún sabiendo lo que quería transmitir- me halagas Nacho, aunque mañana al finalizar la noche te deje, has de saber que me gustas y probablemente sería capaz de amarte durante siglos, puesto que eres un ser magnifico( mis mejillas se sonrojaron ). Ahora a ti te conviene dormir para ver mas tarde como el sol se levanta y luego tener fuerzas para ver como se pone y ante todo, yo tengo que alimentarme para estar con suficientes fuerzas para que mañana pueda convertirte y viajar después antes del alba.-se produjo una pausa- te levantare antes de irme a dormir para que puedas ver el amanecer. Y solo has de saber una cosa mas, que la experiencia no es signo de sabiduría, solo de vejez y tu posees mucha mas sabiduría e instinto de supervivencia que la mayoría de vampiros del mundo- con un tono que reflejaba la amargura, supuestamente por la añoranza de los preciosos amaneceres que habría vivido años atrás, cuando era mortal y las ganas de verme convertido en vampiro, para comprobar que tenia razón respecto a mí; que seria un gran vampiro. Enseguida mis pensamientos brotaron de mi boca sin control-gracias por venir a mí y escogerme- dije con la intención de expresar en palabras el eterno agradecimiento que sentía hacia mi benefactora. Ella sonrió, y dijo a continuación- gracias a ti por existir Nacho. Ahora sin mas preámbulos debo marchar a cazar, ahora descansa y nos vemos mañana por la noche- me acarició la cara con la palma de su mano derecha con la suavidad que solo la seda tiene y me honro con un beso en mis labios, que produjo que toda mi cara ardiera de lo rojo que me había puesto. Se despidió con la mano y desapareció de mi vista como había hecho al entrar en la sala de estar. Tarde alrededor de unos minutos en bajarme todo el color de la cara y en dejar de sentir el impresionante estremecimiento producido por el morbo, de que una vampira me hubiera besado. Me sentía como cuando era niño y recibí mi primer beso, el estado de euforia contenida, la felicidad de probar algo maravilloso y ante todo el increíble aliciente que era la primera vez. Entonces me decidí a inspeccionar detenidamente una a una las habitaciones del inmenso piso. En mis andares descubrí una esplendida cocina, un ornamentado comedor con cinco imponentes armaduras medievales, 3 suites con sus respectivos ornamentos y sus lavabos de impresionante cerámica y una habitación cerrada con llave. El piso también contenía una habitación de matrimonio en la que se había sustituido la cama por un ataúd magnifico de mármol puro, tallado hace mucho tiempo. Lo primero que intente al ver el ataúd fue abrir la tapa, pero me fue imposible desplazarla ni siquiera un milímetro, por lo que desistí en mi empeño y me centre en saciar mi hambre y mi sed, y en descansar todo lo que pudiera. Sacie mi sed con varios vasos de agua fresca de la nevera y comí un par de trozos de pan para paliar algo la posible resaca del día siguiente, luego me dirigí a una de las suites del piso y me desnudé hasta quedarme en cueros, luego me tumbe en el colchón de la cama tapándome
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MensajeTema: Re: Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva   Jue Jul 10, 2008 10:49 am

con el cubrecama, tapado y cansado me quede dormido. Esa noche no soñé en nada, solo sentí que el sueño me invadía, sanando mis cansancios y mis ojos cansados. Realmente me pareció dormir mas horas de las que debía dormir, hasta que una suave caricia me paso por la frente, pasando luego a la mejilla izquierda, que era la mejilla que no estaba apoyada en la almohada, mis ojos se fueron entreabriendo, hasta vislumbrar los magníficos ojos verdes y esa sonrisa tan maravillosa. Me incorpore por la cintura, destapándome el torso desnudo. Ella me pasó la mano por los abdominales hasta mi cintura, de manera que se había sentado en el colchón junto a mí. Me sentía tan atraído por ella que no pude remediar el impulso de agarrarla y besarla, aunque realmente fue ella la que se tumbo sobre mi y me beso introduciendo su lengua en mi boca. Su saliva tenía el inevitable gusto metálico de la sangre, pero eso no reprimió en absoluto mi impulso y ella parecía mas que complacida con la afección mutua que estábamos compartiendo, sus brazos me acariciaban la espalda, mientras que los míos se aferraban a su perfecta cintura. Perduramos en este estado varios minutos hasta que ya no me quedaba saliva alguna que pudiera compartir, entonces ella retrocedió me dio un beso suavemente en los labios y dijo de nuevo con esa voz angelical- eres magnifico, ahora tienes que ver como el sol se levanta de su sueño y vivir plenamente este día como el ultimo de tu vida mortal.- volvió a sonreír de esa manera que se podía interpretar como que se sentía feliz- y yo debo irme a dormir antes de que sea tarde- concluyo la frase, aunque en la ultima parte se percibía un tono de separación, como si quisiera permanecer a mi lado, pero sus principios no la dejarán. Me puse mis pantalones y mi camisa sin abrochar, con la finalidad de acompañarla y arroparla en su sueño de ultratumba. Ella dijo entonces- te agradezco que quieras acompañarme, pero no es necesario- ,por primera vez en toda mi vida entendí que las palabras podían decir una cosa y los ojos otra, puesto que sus ojos deseaban que la acompañara que le diera un beso antes de cerrar la tapa de su ataúd. Y eso hice, la cogí de la mano y dije- insisto, quiero darte las buenas noches- ella sonrió tanto con la boca como con los ojos y ningún gesto mostró desaprobación a que la acompañara. Recorrimos cogidos de la mano los pasillos hasta llegar a la habitación donde residía el ataúd, entramos y ella con la mano libre que disponía empujó sin ningún tipo de esfuerzo la tapa del ataúd, dejándolo abierto. En el interior se podía ver un acolchado de color azulado oscuro y una especie de pasador gigante que imposibilitaba por completo que el ataúd se abriera si algún vampiro lo sellaba desde dentro. La ayude innecesariamente a que entrara en el, y cuando estaba acomodada en el interior del ataúd, me incline hacia ella y la bese deseando que al día siguiente no se fuera, sino que se quedara conmigo. Ella me separo con delicadeza y me dijo- es hora que descanse, volveré a levantarme cuando se ponga el sol, te he dejado varias cosas en la mesa del centro del salón que te serán mas útiles a ti, que a mí. Buenos días mi Nacho- se despidió con una sonrisa forzada.
Vi como la tapa del ataúd se cerraba y oí el sonido del pasador al chirriar mientras se cerraba en el interior, lo que me produjo un escalofrió alrededor del cuello. Sabía que ella había percibido mis deseos de que se quedara junto a mí, pero por alguna razón yo ya sabia que ella no se quedaría. Era como si al ver su cara antes de que el ataúd se cerrase, supiera que algo la reclamaba más que yo, algo la impulsaba a marcharse de mi lado. Intenté disipar ese pensamiento de mi mente todo lo que pude, mientras veía como el sol se levantaba con sus magníficos colores amarillos blanquinosos, rojos y púrpuras, enfrente a un cielo azul sin ninguna nube. La visión del amanecer me reconfortaba en el alma, pero no podía soportar la idea de tener que esperar décadas, siglos o incluso quizás milenios a volver a verla. La verdad es que nunca había sentido semejante apreció hacía nadie en toda mi vida mortal. Después de que amaneciera, volví al salón donde encontré una toalla, ropa limpia y zapatos de mi talla, junto con un fajo de billetes de cien y doscientos euros bien cogidos dentro de una cajita similar a un porta cigarros de plata y el par de llaves de la casa. Cogí la toalla, la ropa junto con los zapatos y me dirigí a la habitación donde había pasado la noche, ahí me desnude y me di una relajante ducha de agua caliente en el fabuloso baño, después me afeite con una cuchilla dispuesta en la mesilla del baño y me vestí con mis nuevos atuendos. Se trataba de una camisa azul claro, unos pantalones blancos, calcetines negros, una chaqueta azul oscuro de cuero y piel de visón elegantemente confeccionada y unos zapatos negros. Cuando me abroche adecuadamente la camisa y me hube deleitado de mi aspecto frente al espejo, puesto que el vestuario escogido por mi anfitriona me sentaba como un guante y me favorecía por completo, me dispuse a recoger las llaves y el dinero que se me había dispuesto, para a saber que gastos con los que disfrutar de mi ultimo día como humano. Enseguida descubrí que me hallaba cerca de la boca de metro de Provenza, donde cogí el metro y me dispuse hacía plaza Cataluña con el fin de desayunar en el café Zurich, cosa que nunca había hecho y que había deseado hacer alguna vez. Mientras me hallaba tomándome un delicioso capuchino y un croissant de margarina recién hecho, reflexione sobre las cosas que probablemente notaria en falta en mi vida, después de convertirme en un vampiro. Entonces pensé en las cosas que cambian del día a la noche, y en lo primero que pensé puesto a su proximidad fue el mar, con su oleaje de color azul que de noche se tornaba de una negro tintado. Acabado el desayuno, pague y me dirigí a través de la Rambla hacia la playa de la Barcelonesa, tarde alrededor de veinte minutos de tranquilo paseo en alcanzar la estatua de Colón y vislumbrar el Maremagnum. Enseguida que llegue a la playa, me descalce y me moje los pies con el agua casi helada del mar, después me tumbe sobre la arena y respire el olor del mar, mientras mis ojos se cerraban y mis oídos se centraban en el bullicio de gente que paseaba por la playa por la mañana. Las gaviotas que la sobrevolaban soltaban sus peculiares graznidos al aire, mientras el oleaje producía una dulce y casi monótona armonía. Tarde algo de tiempo en sacarme la arena de los pies y en volverme a calzar los zapatos, puesto que me era difícil mantenerme a la pata coja mientras me quitaba los granos de arena de los pies. De nuevo volví a reflexionar sobre que posibles cosas añoraría de mi vida mortal, a parte del comer, el sol, el azul del mar y del cielo, pero no hubo respuesta. Aun así, tras el paseo realizado, ya casi eran las dos del mediodía y me sentía con hambre, por lo que llame a un taxi. El taxi me condujo desde la barcelonesa hasta la avenida de Pedralbes, donde me dirigí al Real Tenis club Barcelona, donde solicite una mesa individual para comer. Me rogaron que esperara unos minutos, por lo que me senté en los sofás de la sala central y alcance el diario de La Vanguardia, que el club disponía, el cual informaba sobre las estupideces que realizaba el presidente del gobierno (por entonces el señor Zapatero) y de las muertes en las pateras, con las que los inmigrantes se filtraban en España. Al cabo de unos minutos uno de los camareros me comunico que mi mesa ya estaba dispuesta y que de aquí a quince minutos la cocina ya estaría en funcionamiento. El camarero me acompaño hasta mi asiento y me pregunto que querría beber. En seguida repuse- sírvame el mejor vino tinto de la bodega y antes de traerme la carta, me gustaría disponer de un purito que fumar, gracias- el camarero me miro desconcertado por lo que acababa de oír y repuso- esta seguro de que podrá pagar ese vino señor, no es que dude de usted, ni su palabra, pero…- su frase se interrumpió en el momento en el que desplegué un par de billetes de doscientos euros sobre la mesa y conteste- esta suficientemente convencido?, ahora si no le importa tengo sed y bastantes ganas de fumar- el camarero se disculpo y salio disparado hacia la cocina. Al cabo de menos de un minuto me había servido un vino tinto reserva de 1865 y una caja de habanitos, junto con una caja de cerillas. Saqué un purito de la caja y lo encendí con una cerilla, saboreé el gusto exquisito del tabaco con la suposición de que sería mi última vez. Agarré la copa de vino la olisqueé y di un sutil trago con la intención de sentir toda la esencia del vino en mi boca. Mientras me deleitaba en fumar y beber esos estupendos y elaborados vicios, me trajeron la carta. Decidido a probar los más caros manjares me mire primero los precios en vez de los platos, por lo que acabe pidiendo un delicioso entrecot de medio kilo con setas del bosque y un plato de la más exquisita langosta que había probado hasta entonces. Después de degustar al completo la botella de vino y ambos platos, solicite que me sirvieran un helado de frambuesa con nata, para hacer bajar la comida. Pagué al contado doscientos euros, dejando una formidable propina para el restaurante. Luego me desplace con tranquilidad hasta el salón principal y pedí un capuchino. Dando por concluido el café, me dispuse a dar un paseo por la Diagonal y esperar a que el sol se pusiera. Tarde alrededor de tres cuartos de hora en llegar a la altura de la plaza de Fransesc Macía, por entonces eran las seis y media de la tarde y el sol se empezaría poner dentro de unas dos horas según mis cálculos. Entonces caí en la cuenta de que el bar donde había ido durante casi todos los viernes desde los dieciséis años, cuando jugaba en un equipo de fútbol sala, se hallaría abierto a estas horas. El local se encontraba en dirección contraria en la que había venido, pero puesto que preparaban unos cócteles excepcionales, me decidí por ir al Kahala que era el nombre del local. En un cuarto de hora me hallaba cruzando el puentecito de la entrada, que tenia una cascada artificial a la izquierda, por entonces conocía a casi todos los bármanes de dicho local, entre los que puedo nombrar; Johana, Jordi, Jorge, “el Flaco” y Sergio. Me senté en la barra después de saludar cordialmente a todos y pedí un cóctel que no constaba en la carta, puesto que se lo había inventado Johana y solo unas pocas personas conocían ese tipo de cóctel. Era curioso que el nombre del cóctel fuera el mismo que el de su creadora, pero no era de extrañar, ya que el nombre se lo había puesto yo mismo por dos razones, la primera porque ella era la creadora y porque el cóctel y su creadora estaban más que buenos). Al cabo de unos cuarenta y cinco minutos, después de disfrutar del extraordinario cóctel y de los chistes malos de Jordi, tras pagar, me despedí con el pretexto de que había quedado. Recorrí de nuevo la Diagonal hasta alcanzar Balmes, desde donde empecé a descender hasta llegar a la entrada de la vivienda. Busque en los bolsillos las llaves y abrí la puerta principal. Al cabo de quince minutos me hallaba en la terraza del piso observando como el sol se ponía con sus tonos violáceos y sus rojos extremadamente similares al color de la sangre. El sol me reconfortaba con sus últimos y calidos rayos. Todo el cielo empezaba a cubrirse de estrellas al paso de una lluvia de color sangre.
Capitulo 2
La sangre de la vida y la muerte de la inmortalidad:


En el momento en el que casi se había puesto por completo el sol, de nuevo una mano cayo sobre mi hombro derecho y la voz de mi anfitriona dijo- puede que añores ciertas cosas del día, pero la noche tiene muchas otras que nunca has conocido. Aunque los amaneceres y las puestas de sol siempre se echan de menos.- mientras sus palabras atestiguaban cada uno de los pensamientos que había tenido durante la puesta del sol, ella se situó a mi izquierda y me beso suavemente en los labios. Yo devolví el beso y me dispuse a sufrir el desangramiento, hasta llegar a las puertas de la muerte y luego eludirla para alcanzar la inmortalidad y la inmutabilidad de mi cuerpo. Ella me miro a los ojos y dijo- tienes razón es mejor que lo hagamos lo mas pronto posible, de esa manera podrás aprender mas cosas de nuestro mundo- sonrió y me beso de nuevo en los labios- estas listo?- pregunto, mientras sus ojos me miraban directamente a los míos. Las palabras se me atascaron en la garganta, pero no en la mente, por lo que asentí con la cabeza y me mentalice de qué dolería lo suyo. Ella se inclino sobre mi cuello y en el momento en el que me mordió solté un grito ahogado, pero ese grito no era de dolor, era extraño, no sentía dolor sino que notaba un fragor, un placer que nunca había notado. Me sentía drogado, flotaba y no quería que parara, aunque notaba como mi cuerpo se debilitaba y el latido de mi corazón disminuía a un paso más o menos continuo, pero aun así no quería que parara. Quería sentir ese placer hasta más no poder. Entonces súbitamente mis piernas dejaron de sostenerme, pero no caí, ella me sostenía abrazándome contra ella con fuerza, aunque con una delicadeza que pretendía no hacerme ningún daño. Eso era lo mas similar a notar el amor de otra persona, ella me quería y por eso yo lo notaba en ese traspaso de sangre. Algunos lo verían solo como que se estaba alimentando de mi, pero el sentimiento que se desprendía desde que me mordió, hasta que dejo de sorber mi sangre fue de puro deleite, placer y amor. Pero de nuevo el dolor vino a mí en el momento en que sus finos labios abandonaron mi cuello. La sensación de debilidad se apodero de mí, pero ella intercedió de inmediato haciéndose un tajo en el cuello con un cuchillo, que hasta el momento no había visto. Me levanto del suelo de la terraza, en el que me había tumbado con delicadeza y me apoyo contra ella, dejando mi boca a la altura del corte. Entonces ella dijo- bebe de mi, toma mi sangre como yo he tomado la tuya. Transmíteme tu pasión.-, de inmediato empecé a beber de esa sangre. Esperaba que el gusto fuera metálico, pero no era así su sabor no se puede definir ni comparar con ninguno que he probado en mi vida, pero puedo decir que era delicioso y cálido. De nuevo note el placer que me había producido el que ella me bebiera la sangre, pero esta vez se veía reconfortado por el aumento de fuerzas de mi cuerpo. Cuando noté la reposición de las fuerzas de mi cuerpo, me sobresalto un pequeño dolor en mis encías, enseguida comprendí que mis colmillos habían surgido y mi instinto me impulso a morder en el cuello de ella. Ella no se negó a mi mordisco, pero soltó un grito en forma de bufido en el momento en que mis nuevos colmillos perforaron su tersa piel. El placer continuó fluyendo, hasta que mi anfitriona empezó a desfallecer y entonces fueron mis brazos los
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MensajeTema: Re: Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva   Jue Jul 10, 2008 10:51 am

que la sostuvieron sin demasiados problemas, era como si sostuviera algo realmente ligero. Bebí hasta que mi sed estuvo completamente saciada y al abandonar el cuello de mi anfitriona, comprobé que los mitos de regeneración de los vampiros eran reales, su herida se cerró en cuestión de segundos y no quedo rastro de mi mordedura o el corte del cuchillo. Entonces mi preocupación floro a piel- te encuentras bien?- no me había dado cuenta de lo mucho que había bebido, ni de las consecuencias de mis acciones. La había debilitado considerablemente, por ello propuse de inmediato- necesitas ir a cazar- en tono afirmativo. Ella se tambaleo en mis brazos y sonrió mientras en un esfuerzo pronunció- por supuesto mi querido- mientras se apoyaba en mi pecho. De inmediato la agarré por la cintura y me dispuse a salir con ella de la vivienda. Recorrí junto con ella bien sujetada por mi brazo, por toda la vivienda, hasta alcanzar la puerta principal. Salí del piso y baje a una velocidad sorprendente las escaleras, hasta llegar a la planta baja. Me sorprendía lo rápido y fuerte que me había vuelto, pero eso no importaba en esos momentos, ella estaba demasiado débil para sostenerse a si misma y necesitaba sangre. Lo primero en lo que me centre era en conseguir una victima de la que ella pudiera alimentarse, entonces los pensamientos me sobrevinieron, había localizado a través de mi mente a un vagabundo envuelto en cartones. El tiempo corría a nuestra contra, así que no pensaba dirigirme hasta la victima de mi acompañante al modo humano. Corrí a una velocidad en la que los humanos que nos cruzamos no podían vernos, cosa que me alegró. Al llegar a nuestro destino, sin dudar ni un momento agarré al vagabundo por sus ropas y lo arrastre hasta una esquina donde nadie pudiera vernos. Entonces lo inmovilice sin demasiado esfuerzo y le tape la boca con la mugrienta bufanda que llevaba, entonces con cuidado acerqué el cuello del vagabundo a su linda boca. Era magnifico ver como se alimentaba, aunque lo que más me gustaba era ver como su cuerpo recuperaba las fuerzas, bebiendo sin dejar caer ni una sola gota del vagabundo. Cuando hubo acabado de liquidar al vagabundo, ya era capaz de tenerse en pie y sus labios desprendían el rojo inconfundible de la sangre. En ese momento se abrazo en mi pecho y me beso en los labios transmitiéndome el gusto y el calor de la sangre, después se amarro a mi camisa y empezó a hablar- gracias por cuidar de mi, gracias, Nacho- en su tonalidad se destacaba el agradecimiento y el apreció. Eso me produjo un sentimiento de confusión, puesto que había sido yo el que la había dejado en ese estado, así que se lo comunique- no tienes nada que agradecerme, sino que yo te he de agradecer que me dieras el Don Oscuro y lamento haberte dejado en ese estado de debilidad. Ha sido todo culpa mía y no tuya-, su cara abandono mi pecho y me miro a los ojos, mientras decía- no es culpa tuya, sino mía, por no detenerte antes- me acarició la cara- eres más bello de lo que imaginaba que serias- repuso mientras me pasaba sus suaves dedos por mi boca y posteriormente me besaba. Al cabo de media hora de ver como ella cazaba y las estratagemas que utilizaba para matar y luego hacer desaparecer el cuerpo, que mas adelante explicaré, nos volvimos hacía la casa, pero cuando nos aproximamos ella se desvió y dijo- tengo que enseñarte donde podrás encontrar a los de nuestra especie, si realmente quieres formar un club- sonrió y me agarró de la mano. Tardamos a penas unos diez minutos en llegar a la zona que yo conocía como Marina, en las que figuraban muchos bares, pubs y discotecas, que en mi vida mortal no eran demasiado de mi agrado. Recorrimos varias calles, pasando por delante de varias discotecas, como Razmataz y Metal Zone. Tras unos minutos de caminar de la forma que lo hacían los humanos, apareció frente a nosotros una entrada en forma de puerta simple, sin ningún tipo de rótulo que indicara si era un club, pub o discoteca. No supe como, pero con solo mirar a los porteros de ese local supe que ambos eran vampiros, desprendían una especie de presencia que era similar a la que ya había notado en mi anfitriona, aunque estas eran mucho más débiles respecto a la de ella. De repente y sin aviso previó, unas palabras que no eran mías se dieron a escuchar dentro de mi mente- tranquilo, este es un lugar en el que ninguno de nuestra especie puede hacer daño a otro y tampoco a ningún humano. Es solo un sitio de reunión protegido por los clubes y clanes, con el fin de dialogar entre nosotros y establecer un control de los clubes. Si quieres forjar un club, abras de comunicarlo aquí, para que cuando os crucéis con otro clan o club, no se coman a los humanos que formen parte del tuyo. Continuemos- , pero sus palabras me habían dejado intrigado, puesto que alguien o varios tenían el poder de controlar a los clubes y clanes que se forjaran y los ya existentes. Estaba seguro que ese grupo de personas eran de largo los vampiros más poderosos y más notarios en la sociedad actual. Avanzamos hasta la entrada y ambos porteros nos dejaron paso, aunque parecían más bien asustados. A mí no me extrañaba que lo estuvieran, puesto que si comparabas la presencia que ella despedía con las suyas, era para asustarse. Cuando atravesamos el umbral, descendimos por una escalera de caracol, lo que me pareció un piso y medio o dos. Al final de la escalera había un local amplio y poco iluminado, con una barra, varias mesas de madera, sillones, sofás, butacas y todo ello con una decoración similar a la que debían tener los bares en el 1700, pero a mi parecer todo aquello parecía roñoso y decadente. Aunque no me esperaba otra cosa, teniendo en cuenta en la zona en la que nos hallábamos. Enseguida percibí que en ese local debía haber al menos unos diez vampiros más, aunque ninguno ni la mitad de poderoso de lo que era ella, aunque cabía destacar que entre ellos había un par que se podría decir que eran mucho más poderosos que el resto. Ambos se descubrieron de las sombras que los rodeaban y se dirigían hacia nosotros, se trataba de un hombre de un metro ochenta de estatura, delgado, cara larga, pelo negro azabache, ojos negros y nariz ganchuda. El otro Ser era otro hombre, esta vez de facciones más bonitas, debía medir un par de centímetros menos que su compañero, aunque era más fornido, su rostro era más compensado, su pelo era castaño oscuro, sus ojos de un azul grisáceo, nariz pequeña y bien proporcionada para el rostro que la albergaba. Ambos nos hicieron una larga reverencia, cosa que sobresalto al resto de presentes vampiros, pero puesto que ella no se la devolvía, yo tampoco la devolví. Entonces caí en la cuenta que podía hablar con ella sin que ellos se dieran cuenta, por lo que le pregunte mentalmente- de que van estos?. Porque nos honran de semejante manera?- aunque mi ultima pregunta me la hubiera guardado, al ver las risas de ambos comprendí que la reverencia que nos habían hecho pretendía ofendernos y reírse de nosotros. Entonces le expuse a mi anfitriona- se nos están mofando, no?- ella enseguida contesto- si, así es. Pero no se lo tengas en cuenta son pésimos, lo hacen, porque saben que aquí no les haremos nada.-. Entonces caí en la cuenta y pensé para mi “si quieren jugar, pues juguemos”. Di un paso hacía delante, cosa que sobresalto un poco a los dos vampiros de enfrente.
Entonces dije- por supuesto, es hilarante el ridiculizar a alguien mas poderoso que vosotros, no?- sus risas se apagaron de repente, y el delgado de pelo negro contesto- hilarante?, a que te refieres con esa palabra?- Mi anfitriona soltó una carcajada, cosa que me animó a continuar la batalla de palabras- en serio? No sabes lo que significa hilarante? (reí a placer), es exactamente lo que ahora hago yo contigo.- las risas brotaron solo de varios vampiros, que aun no ser tan poderosos, entendían lo que estaba haciendo, en definitiva dejarlos como unos incultos. Ambos vampiros me miraban ceñudos, mientras las risas empezaban a relajarse. Entonces el moreno me hizo una pregunta directa- Cuales son vuestros nombres?-, aquella pregunta me produjo un cosquilleo al contener la risa, aunque el rostro de mi anfitriona se había puesto un poco tenso. Por ello respondí- nuestros nombres son solo nuestros, y que yo sepa no incumben a nadie mas que a nosotros mismos. Por lo tanto e incluyendo vuestra falta de educación y respeto, no tenemos ninguna razón para dároslos- la cara de ambos se puso tensa, como si los estuvieran flagelando con un látigo invisible en la espalda e intentaran no gritar de dolor e indignación. En ese momento comprendí que el mas antiguo de los dos era el delgado de pelo negro, puesto que el moreno temblaba ligeramente de rabia y parecía hacer todo lo posible para contenerse, mientras que su cara expresaba sin palabras el dialogo sobre lo humillado que se sentía que estaba teniendo con su compañero. Sin más preámbulos, en los que dejar tiempo a contestación dije- ahora que parece que no tenemos nada más que decirnos, les rogaría que nos dejaran pasar, que por si no se han dado cuenta están en medio del pasillo.- mostrando una afable sonrisa en mi cara, que exponía alegremente la petición de apartarse y la satisfacción de haberles ganado en su juego. Los dos vampiros no se apartaron, sino que se volvieron a sus respectivos asientos, dejándonos igualmente el paso libre. Avanzamos hasta una mesa vacía donde nos sentamos y antes de abrir mi mente a los pensamientos de los humanos y vampiros del local, me dispuse a preguntar unas cosas a mi acompañante. Me centre de nuevo y le pregunte mentalmente- Como es que son tan incultos? y por que son tan débiles?- ella se rió por lo bajo y contesto- son incultos, porqué se pasan los días aquí encerrados o haciendo cosas de la época, como salir de fiesta, traficar con drogas o robar.- se dio una pausa mientras observaba a un vampiro que tenia el cuerpo de un chico de catorce años, el cual estaba sentado junto a una mujer, también vampiro de unos treinta años de apariencia.- y no es que sean débiles, es que tu eres muy fuerte. Hay pocos vampiros como yo en el mundo, me refiero que no existen muchos vampiros con mi edad o que sean más viejos que yo. Sin tener en cuenta que eres el primero que creo desde que fui creada y eso hace que tengas casi los mismos poderes que yo y muy probablemente tu fuerza física sea más fuerte que la mía.-me acarició el hombro y me dedicó una sonrisa excepcional, como si se maravillase de la magnifica criatura que había creado. Aún queriendo saber mas sobre el tipo de vampiros que habitaban en este tipo de existencia, volví a preguntar- pero si son inmortales, porque no se interesan por lo que hicieron sus predecesores, de donde provienen y de los mitos y leyendas sobre lo sobrenatural del mundo.- ella volvió a sonreír y contesto- buena pregunta. Porque encerarse en este antro y subsistir en las ciudades y no ir a más, pues se trata de la tradición, las leyes desfasadas y de lo supersticiosos que son este tipo de seres.- entendí perfectamente a lo que se refería con lo de la tradición y la superstición. Este tipo de vampiros creían formar parte de un grupo formado por enviados de Satán y creían que la cruz cristiana les dañaría al tocarla y que un rayo los fulminaría si entraban en una iglesia, juntamente con lo de las estacas. Entonces me di cuenta de que podía darse el caso de que existieran cazadores de vampiros, por lo que lo pregunte- existen cazadores de vampiros?, me refiero tanto a los cazadores humanos como de nuestra propia especie- ella entristeció la cara y afirmo con la cabeza diciendo a la vez- desde hace un tiempo existen vampiros que cazan a vampiros y los destruyen de maneras brutales, pero no solo eso, sino que son escoltados por humanos. Los vampiros se filtran en grupos de vampiros y descubren donde duermen, luego envían a los humanos a abrir ataúdes y a exponer a los de nuestra raza a la luz del día.-dijo ella mientras su cara mostraba una tristeza incomparable, por lo que comprendí que alguno de sus compañeros murió así. La acaricie en la cara y entonces me percate del color de mis uñas, eran mas claras de lo normal y en ese momento tenía una sensación de tener garras en vez de uñas. Entonces ella cayó en la cuenta, de que aún no me había visto con mi nuevo aspecto, puesto que habíamos tenido que abandonar estrepitosamente la vivienda y tampoco había tenido en cuenta que mi cuerpo había cambiado considerablemente. Entonces sin necesidad de hablar mentalmente, hablo con su voz angelical y dijo- ve a arreglarte al lavabo y nos iremos de inmediato.-. Me levante de la mesa y me dirigí al lavabo con la intención de observar los cambios sufridos, cuando entre, vi un desastroso lavabo, pero por suerte el cristal aun estaba intacto. Me mire al espejo y me sorprendí, mi cara no había cambiado de tonalidad como la de ella, por lo que supuse que eso sucedería con los años en la sombra, luego mis ojos habían pasado del marrón oscuro a un marrón claro que era extraordinario. Mi rostro no tenía ni un rastro de haber pasado ningún acne, ni haber sufrido ninguna cicatriz, era como si la piel se hubiera recompuesto por completo y a la vez se hubiera vuelto más tersa y suave, aunque a la vez más dura.. Mis labios se habían vuelto más finos y sutiles, formando una boca grande, pero perfecta para mi rostro. Los colmillos eran tan largos, que hasta ahora no me había dado cuenta de que sobresalían exageradamente cuando sonreía y mis precaninos con tan solo abrir la boca se veían, afilados e imponentes. Pude observar que mi pelo había cambiado de tacto, ahora era mucho más suave y también se había tornado mas claro, produciendo que el castaño claro que poseía, diera reflejos de rubio con la luz de las lámparas. Confuso, aunque contento de mi nuevo aspecto salí del lavabo, descubriendo que ella me esperaba a la salida del local. Salimos de ese antro, volviendo a asustar a los porteros al salir a la calle, entonces ella me condujo a la misma velocidad con la que habíamos venido de nuevo a la vivienda. Esta vez no se desvió de la casa hacia otro destino, como si tuviera prisa por llegar, entramos en ella y cuando hube subido al ascensor, una terrible sacudida en mí estomago, seguido de un dolor tremendo me sobrevinieron. En ese momento, en el que el dolor me cegaba la vista, comprendí lo que sucedía. Estaba muriéndome, muriéndome para dejar paso a la vida eterna de vampiro. Mi cuerpo moría para dejar paso a la existencia de vampiro. El dolor era insoportable y sin previo aviso, me sentía como si me estuvieran clavando varias docenas de pinchos candentes, que no solo dolían, sino que ejercían sobre mí un escozor en mis pieles. Ella me acogió en sus brazos, diciéndome que no debía alarmarme, que era propio que el cuerpo muriera para volverse inmortal. Al detenerse el ascensor, ella me agarro por las costillas y tiro de mí para que saliera, mientras me convulsionaba de dolor. No solo me dolía el cuerpo, sino también notaba como mi corazón, mis sentimientos se desgarraban y la terrible cara en el reflejo difuso del vidrio del ascensor, junto con mis ensordecedores alaridos, demostraban ese dolor. Entre en la vivienda arrastrado por ella, mientras oía como los pocos vecinos residentes salían al hueco de la escalera, para saber
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MensajeTema: Re: Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva   Jue Jul 10, 2008 10:51 am

que era ese escándalo, pero al ver que no había nadie más a parte de ellos, se volvieron a sus casas. Los dolores se sucedían unos a otros, sin mostrar ningún indicio de detenerse. Ella procuraba contener cada uno de mis arrebatos de dolor con su terrible fuerza, pero aún así, no lograba inmovilizarme. Me sentía ultrajado, rabioso de que ella me hubiera dejado salir así y no hubiéramos esperado a que sucediera en la casa. Las punzadas de dolor continuaban, pero mi mente se repetía “porque no me lo has dicho, por que no me has advertido”, sabía perfectamente que el mensaje había llegado a ella y muy probablemente a muchos otros vampiros de la zona. Entonces un alarido de dolor surco el aire de forma mental y note como había golpeado a varios vampiros de la zona incluida a ella. Pasados los veinte minutos más dolorosos de mi vida mortal y de momento también de mi vida inmortal, los dolores menguaron en un flujo y recobre la respiración y el control de mi cuerpo, pero estaba sudado y manchado con mis propios excrementos, que se habían expulsado de mi cuerpo. Me daba asco semejante sensación, y decidido a solventarla, me levante de un salto y me dirigí a mi habitación. Donde me daría una ducha, me enjabonaría y me volvería a vestir con las ropas que disponía en el armario. Ella estaba encogida de hombros y apoyada en el sofá, la mire, pero no dijo nada. Me dirigí a lavarme, por lo que transcurrida media hora, salí de mi habitación, limpio y con nueva ropa. Pero la cara de ella no era de agrado, sino más bien de temor. Continuaba en la misma posición en la que la había visto antes de irme a lavar, pero esta vez sus ojos me miraban con miedo. Me acerque a ella un poco con la intención de decirle que estaba bien, que no debía preocuparse, pero ella se aparto asustada de mí. De repente me hallaba en una situación que nunca había experimentado, producía miedo a otras personas y no sabía porque, pero una cosa es segura, no era mi aspecto. Mientras miraba con detenimiento, viendo como se mostraba cauta y miedosa ante mí, ella con un hilo de voz que surgió de sus labios, dijo- como, como has podido gritar de esa manera?, como has sido capaz de dañarme a mi y a otros vampiros que rondaban esta zona?-, entonces comprendí que mi pensamiento de exasperación sobre el dolor que había sufrido, había traspasado las paredes de la vivienda y como había notado, lo habían oído otros inmortales de la zona. Pero desconocía que les hubiera hecho daño, no entendía que quisiera transmitir mi dolor, pero no sabía que hubiera funcionado. Sabía como lo había hecho y como volverlo a hacer, pero no era agradable. Lo que había hecho era compartir mi dolor con los presentes en la zona, incluyendo a ella y por eso estaba asustada. Mi mente había utilizado con gran intensidad el poder de comunicarse, pero esta vez transmitiendo el dolor en vez de palabras, por eso los que me rodeaban, habían experimentado un dolor agudo, como el mío, pero menguado debido a las reducidas fuerzas que tenía en este nuevo poder. Entendí que ese poder no lo poseía ella y por eso no comprendía como lo había hecho. Ese poder comparado con mi fuerza y el resto de poderes que había experimentado antes de “morir”, no tenía limites, sabía que si lo ejercitaba sería un poder extremadamente dañino. Pero en esos momentos deseaba ante todo poder explicar como lo había hecho, pero mi instinto me advirtió que no lo hiciera, me decía que mintiera. Durante un par de segundos en los que ella me observaba con el miedo impregnado en sus verdes ojos, que estaban bien abiertos, me debatí entre seguir mi razón o mi instinto, y al final gano el instinto a la razón. Entonces la mire con cara de aturdido y dije- no se como lo he hecho, pero si que he notado como lo hacía. El dolor ha fluido a través de mi mente y se ha proyectado en ti y en los otros. No era mi intención dañarte y lo sabes, o no? Acaso me crees capaz de hacerte daño a propósito? Yo té quiero y sabes que es verdad.- bajo levemente la cabeza, de manera que adoptó una postura de reflexión y se quedo con los ojos mirando al suelo. En ese momento me alegró saber que ella a diferencia mía, no podía leerme el pensamiento, pero si penetraba en sus pensamientos en ese momento, desconfiaría aún más de mí. Me quede completamente inmóvil, observándola con detenimiento esperando saber que haría después. Pero sin previó aviso, salto hacía mi con las manos en forma de garras, pude haber esquivado fácilmente el ataque pero decidí dejar que me atacara. Ella me tumbo en el suelo y me empezó a estrangular con fuerza, de nuevo el dolor broto, pero esta vez se centraba solo en el cuello y en las costillas, que ella no paraba de golpear con sus rodillas. No entendía porque me estaba atacando, supuse que era miedo. El dolor se intensifico, me cayeron lagrimas de sangre que nublaban mi vista de unas ondas de rojo y me imposibilitaban ver con claridad. Pero no me rendí a sus golpes, no pretendía dañarla, pues lo único que me quedaba era razonar, cosa que me era imposible, puesto que me estaba estrangulando. Un golpe en las costillas me hizo soltar un gemido, que vino acompañado de un borbotón de sangre que mano de mi boca, ensangrentando mi camisa al completo.
Ella continuaba apretando cada vez más mi cuello y dándome furiosos golpes en las costillas. Pero no estaba dispuesto a pelear contra ella, me negaba, la quería demasiado para pegarla y sabía que esa reacción era infundada por el miedo. Mis brazos se levantaron y abrazaron con fuerza su espalda, pero sin la intención de hacerle ningún tipo de daño y la acerque a mi ensangrentado cuerpo. Ella me miro a los ojos y su fuerza en mi garganta se diluyo por completo, los rodillazos pararon y se puso a sollozar en mi pecho ensangrentado. Mi mano derecha acarició su moreno pelo, mientras decía con una voz agraviada por la sangre y el dolor sufrido en mi garganta- no pasa nada mi querida- ella retiro la cabeza de mi pecho y me miro horrorizada por lo que había hecho. Me acarició la cara tiernamente y se abrazó con fuerza a mi cuello. – que he hecho?- mientras continuaba sollozando- como he podido pensar en matarte? Yo te quiero Nacho.- un nuevo sollozo broto como una estridente nota de guitarra eléctrica. Entonces dije- no importa, se ha desperdiciado mucha sangre, pero en la noche aun queda mucha más. No me temas mi pequeña, aunque tampoco hace falta que te disculpes, puesto que he sido yo quien te a hecho daño primero- esta vez mi voz había recuperado su tonalidad normal, pero con ese peculiar eco que también ella poseía, cosa que antes no poseía. Percibí que tras morir mis poderes habían aumentado y con ellos también mi resistencia y mi capacidad de entendimiento, era como si las cosas que antes debía reflexionar para entenderlas, ahora se descifraran solas. Ella se levanto y me ayudo a incorporarme, aunque podría haberlo hecho por mi mismo, deje que ella intercediera. Entonces después de sentarme en la butaca, ella se inclino sobre mi y me dijo- bebe de mi sangre te recuperaras de lo que- hubo una pausa en la que inclino la cabeza de vergüenza- yo te he hecho.- No estaba dispuesto a beber su sangre, aun me sobraban fuerzas para cazar, así que no la pensaba aceptar- no, me siento suficientemente fuerte como para volver a cazar. Aunque antes tendré que cambiarme- la agarre por los hombros con fuerza para que comprobara realmente que no mentía y la bese con mis ensangrentados y húmedos labios. Antes de levantarme de la butaca y apartarla de encima, le agradecí el ofrecimiento- no es que no desee tu sangre mi preciosa, pero no es necesario que tú te debilites por mí en estos momentos. Necesitas conservar las fuerzas para tu viaje.- Ella se sorprendió y sonrió con esa sonrisa tan espectacular que poseía. Volvió a besarme y se aparto, aunque aun desconfiando de mis fuerzas actuales, dijo- si necesitas ayuda para vestirte o cualquier cosa solo me lo has de pedir-. En ese momento sonreí y me dispuse como era costumbre de humanos a alabar a las personas que son gentiles- eres un encanto, lo tendré en cuenta, vale?- Ella asintió con la cabeza y una sonrisa. Me levante de la butaca sin demasiados problemas y me dirigí a mi habitación. Sin problema alguno me duche y me saqué la sangre ya algo reseca en mi piel. Concluida la ducha, abrí el armario donde tenía la ropa y seleccione una camisa negra, unos pantalones negros, unos calcetines negros, unos calzoncillos negros y unas zapatillas negras con dos rayas blancas en el lateral. Cuando hube acabado de ensartarme la ropa, salí de la habitación con dirección a la sala de estar. Al entrar, me sorprendió verla a ella mirando con deleite algo y en seguida comprendí de qué se trataba, mientras yo me estaba cambiando ella preocupada por mi estado de fuerzas, había ido a capturar a un humano con el que pretendía que yo me saciara. Me acerque con sutileza, de manera que solo ella pudiera verme y el humano no, pero que demonios, no era un vagabundo, ni un asesino o algún camello, sino que era una chica de metro sesenta de cabellos morenos y piel bronceada. Era realmente guapa, aunque no se podía comparar con mi anfitriona, de repente salte del susto, mi cara adopto un color grisáceo mas claro y mi anfitriona se asusto, preguntando- que pasa mi querido, no es de tu agrado?- me había quedado mudo, la chica que tenía delante era una de las pocas mujeres en mi vida mortal que realmente me habían sobrecogido y enamorado, aunque nunca les dijese nada sobre mis sentimiento. Era una de las pocas chicas que era vip de Pacha y conocida de una amiga mía, Patricia. Aún ahora recuerdo lo mucho que me gustaba y lo bien que bailaba. Pero ahora la pobre muchacha estaba asustada y parecía llevar varios minutos ahí, esperando que yo llegara para supuestamente alimentarme de ella. Sus ojos ya no podían soltar mas lagrimas y parecía amenazada de muerte si se atrevía a gritar cualquier tipo de ayuda. Entonces yo con voz entrecortada pregunte- La..Laura?- ella se sobrecogió en el sofá, como si le sorprendiera que unas bestias como nosotros supiéramos su nombre. Mi anfitriona me miro perpleja, pero empezaba a comprender el grave error que había cometido al capturar a una persona que no estaba aislada de la sociedad. De nuevo volví a preguntar- te llamas Laura, verdad y bailabas o a lo mejor aun bailas en Pacha- ella se sobrecogió de nuevo, pero insistí- contesta por favor- en tono de amistad. Laura, sobrecogida por la situación intento pronunciar algunas palabras, pero se quedaron en su garganta sin salir. Su mente estaba confusa y en ella era imposible entender ningún tipo de pensamiento. Al final me decante por lo simple, los gestos.- asiente si lo que he dicho es verdad- ella se estremeció de nuevo, aunque esta vez asintió. Entonces la única cosa que se me ocurrió fue dejar que se fuera, pero no podía dejarla marchar por su propio paso, sino que debía montar algún tipo de entramado que me permitiera hacer que creyera que había sido un sueño, una alucinación o algo similar. Pero en esos momentos lo único que tenía claro era que debía tranquilizarla- no te preocupes no te pasara nada.- en tono consolador- te lo prometo- ella parecía aturdida, pero note como sus nervios se relajaban, su musculatura se destensaba y sus pensamientos se aclaraban un poco.- tranquila Laura te prometo que volverás a casa sana y salva, pero antes te debo pedir una cosa, vale?- ella volvió a asentir, no se si fue por el miedo que me tenía o porque realmente había comprendido que solo le haría una pregunta- sabes quien soy?- ella por primera vez, después de que pronunciara su nombre, levanto su cara y me miro. Parecía sorprendida y note que en su mente aparecían pensamientos fugaces, que en parte me halagaron; guapo, ojos bonitos, bien vestido. Pero ninguno de esos pensamientos me demostró lo contrario, ella no se acordaba de mi nombre, cosa que agradecí. Pero ella tras analizarme físicamente dijo- se que té he visto en Pacha, se que bailas muy bien, pero no conozco tu nombre, ni de quien eres amigo- aunque esta ultima afirmación era falsa, había recordado verme con Patricia y su otra amiga Carme en Pacha hablando. Eso me supuso un pequeño problema, porque no quería matarla.- Laura- dio otro respingo- a mí no me puedes mentir, se todo lo que piensas y por eso se que te acuerdas de mi relación con Patry (diminutivo de Patricia) y de Carme- por primera vez quise saber del cierto que color de ojos tenía, así que le acaricie la cara y la mire a los ojos, comprobando así que eran de color marrón, casi exactos a los que yo tenía antes de transformarme. Ella me miro los míos fijamente y un pensamiento primario de atracción física salió de su cuerpo y mente. Ello no agrado nada a mi anfitriona y por eso me desplace hacía atrás con el fin de poner distancia entre nosotros y apaciguar los posibles celos y ganas de despachar a Laura que pudiera tener mi acompañante. Entonces entable conversación no verbal con mi anfitriona- debe irse, no quiero verla morir. Yo solo me alimentare de la chusma de las ciudades, aquellos que no existen en la sociedad- esperaba, que mis argumentos le bastaran, pero no fue así. Ella se exaspero al percibir que pretendía dejarla libre, por lo que se opuso- no, nos ha visto, no puede seguir con vida, a no ser que pretendas- detuvo la frase, al percibir en mi cara el desacuerdo en transformarla en vampiro. Para concretar lo que había pensado hacer y oponiéndome a lo que ella encontraría normal, que era el hecho de matarla, dije- lo que voy a hacer es dejarla inconsciente y portarla hasta su cama, de manera que cuando recupere el conocimiento crea que todo a sido un sueño sin mas.- pero ella continuaba en desacuerdo conmigo, objetando- y si te ve otro día y si no cree que fue un sueño?-ella me miro a los ojos, de manera que expuso su preocupación por mí y lo que me sucedería si se exponía al mundo el hecho de que era un vampiro. Ella miro de soslayo a Laura, la cual observaba como nos comportábamos y dijo- conviértela, se que te gusta como es. Hazla tuya, conviértela y haz que te acompañe por la senda del vampiro y juntos os haréis mutua compañía.- ese argumento, era de ámbito rastrero. No podía negar la atracción que Laura me había producido en mi vida mortal y la que aún continuaba ejerciendo, pero no podría soportar el quitarle la vida y darle otra totalmente distinta a la que actualmente tenía y todo por el mero hecho de querer tenerla a mi lado.- ella no ha pedido en ningún momento ser vampiro. Ella nos teme en estos momentos y sabe que su vida esta en nuestras manos, por eso no pienso convertirla en lo que teme.- en ese momento comprendí que no podía sacarle la vida a destajo a la gente, puesto que esa carga sería leve al principio, pero con los años se haría mas y mas pesada, hasta llegar al extremo de querer dejar de existir, para dejar de tener que matar. Mi determinación creció de una manera abrumadora en cuestión de segundos y mi decisión de dejarla con vida se cumpliría tanto si ella quería como si no quería.- vas a ayudarme a devolverla a su casa, o no?- ella se quedo petrificada, como si le hubiera caído un cubo de agua helada sobre la cabeza, por lo que balbuceo en palabras- pero realmente estas seguro de que..- pero no
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MensajeTema: Re: Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva   Jue Jul 10, 2008 10:52 am

estaba dispuesto a ceder bajo ningún concepto, por lo que intercedí- es necesario salvarla, sí- hablando de nuevo en palabras normales. Laura al escuchar esas palabras comprendió que mi anfitriona quería verla muerta. Se levanto de repente, llamando nuestra atención y se dispuso a salir corriendo de la habitación con el fin de escaparse. Pero apresurándome antes de que ella intercediera en mi lugar y muy probablemente intentara dañarla, me interpuse entre la puerta y Laura, impidiéndole el paso. Laura se sobrecogió al no poder ver el movimiento que acababa de llevar a cabo, puesto que era demasiado rápido para la vista humana. Entonces le dije- siéntate, de momento nadie te hará daño y ten la bondad de esperar a que se solventen unos cuantos problemas que tenemos que discutir.- Entonces mi anfitriona me dijo mentalmente- sabes que lo que vas a hacer es muy arriesgado, sabe de quien eras amigo, por lo que puede preguntar a esa tal Patricia sobre ti y que ha sido de ti. Por lo que descubriría que has desaparecido del mundo que ellos conocen y sabrá lo que eres. Eso no te conviene en absoluto. Me reí por lo bajo, como si me hubiera explicado una escena cómica y repuse- piensas que alguien se la va a creer?, y a caso crees que temo el tener a una chica de su edad como amenaza? Antes de que pueda hacer algo contra mí, estará encerrada en un centro para enfermos mentales, o lo que es mas normal en los seres humanos, se habrá mentido a si misma sobre mi y los posibles vampiros que nos rodean y de que todo fue un sueño. Aunque en realidad, lo más probable es que muera a manos de otro vampiro. Puesto que al traerla aquí y mostrarnos ante ella tal y como somos, le ha impuesto una marca de muerte, los que tengan el poder de leer la mente la mataran al considerarla una amenaza.- ella se sorprendió, al ver que había sopesado todas las posibilidades, pero aún así no comprendía el porque hablaba de que moriría muy probablemente a manos de otro vampiro.- pero no querías protegerla?, entonces porque dices que la matara otro vampiro?- me volví a reír, los celos de mi anfitriona la habían conducido a una interpretación errónea de mis palabras.- no pretendo protegerla, sino salvarla solo esta noche. Me da igual si muere de vieja o no.- ella parecía confusa al oír las palabras de mi mente- yo no voy a alimentarme de seres como ella, pero eso no impide que otros no lo puedan hacer.- mire a ambas- Ahora es hora de llevar a cabo mi pequeño plan-. Me moví a velocidad normal hasta estar frente a Laura y le sustraje donde vivía de su mente sin que se diera cuenta. (No expondré este tipo de datos, puesto que desconozco si murió a manos de un vampiro, de muerte natural o si aún en esa casa habitan familiares suyos. No quisiera que ninguno de mis enemigos se dedicara a masacrar una familia inocente).
Entonces aplicando el mismo poder que cuando había dañado a mi anfitriona, la hice entrar en un estado entre el sueño y la inconsciencia. Entonces la sostuve en mis brazos. El aroma de su colonia de vainilla penetraba en mi olfato y me produjo un estado de reminiscencia de lo mucho que me gustaba ese olor en las mujeres. Entonces me dispuse a salir por el balcón en dirección a su casa, pero antes deseaba que mi anfitriona se quedara donde estaba y ante todo, que no me siguiera. No es que desconfiara de su palabra, pero las mujeres están dispuestas a todo por amor, y no deseaba que alguien muriera innecesariamente por mí. Así que le dije como excusa- te agradezco que me cuides de la manera que lo has hecho trayendo a una victima para que recupere las fuerzas. Pero la noche se esta acabando y aún necesito beber algo de sangre, te agradecería si no es gran molestia que pudieras…- suspendí las palabras, para que ella se ofreciera voluntariamente, cosa que resulto a la perfección, diciéndome- de acuerdo, mientras tu la portas hasta su casa, yo buscare un vagabundo- le dirigí una afable sonrisa y le agradecí con un cordial- gracias-. Entonces solventado el problema de que pudiera llegar a saber donde vivía Laura, me despedí con la mano parcialmente libre que me quedaba y salte desde el balcón al tejado de la casa de enfrente. Realmente me sorprendió ver lo fácil que me era saltar de edificio en edificio, puesto que mis rodillas no se doblaban apenas más de lo que se doblarían en un humano al saltar un par o tres de escalones. Fui saltando de tejado en tejado, hasta hallar una callejuela en la que descender de los tejados sin ser visto, de nuevo mis rodillas apenas se doblaron al caer de una altura de unos cinco o seis pisos de altura. Puesto que mis poderes me parecían más grandes de lo que hubiera imaginado, me decidí por descubrir hasta que velocidad me podía desplazar a pie. Corrí y me deleite en lo rápido que me movía, los pocos humanos que rondaban las calles eran incapaces de verme y en un instante me había plantado en la puerta de la vivienda de Laura. Afine mis sentidos, para saber si sus padres estarían aun despiertos, pero por suerte no percibí ningún ser vivió, ni no vivo en el piso. Saque las llaves de su bolsillo y abrí la puerta principal y accedí en cuestión de segundos a su piso. Me disponía a abrir, pero caí en la cuenta de que a lo mejor había algún tipo de alarma, pero de nuevo mis sentidos no percibieron ninguna. Abrí la puerta y la cerré con cura tras de mí, para no alarmar a algún posible vecino. No me costo en absoluto distinguir su habitación, puesto que en ella se hallaba el frasco de perfume a vainilla. Le quite la cazadora y la puse sobre la silla, luego la acomodé en su propia cama. Luego entre en su mente con la finalidad de saber si dormía con o sin pijama, sabía que no era honrado, pero contra más se asimilara a que se había ido a dormir por su propio pie, mas posibilidades tenía que lo sucedido pasara como sueño. No me alegre en absoluto al saber que ella dormía con pijama, puesto que debería desnudarla y ponerle el pijama, a no ser que…, se me acababa de ocurrir una excelente idea. Me puse de espaldas a ella y volví a utilizar mi poder mental con la finalidad de que fuera ella misma la que se desnudara y se pusiera el pijama, la cosa acabó funcionando, cosa que me alegró, puesto que la tenía en estima y no deseaba verla despojada por mis propias manos de la ropa que envolvía su precioso cuerpo. La introduje con cuidado en su cama y la tape con las sabanas. Deje sus ropas en el suelo, tal como las había dejado ella al ponerse el pijama. Parecía tan delicada al dormir, que me la quede mirando un par de minutos y un impulso broto de manera incontrolable, de manera que la acabe besando involuntariamente en sus rosados y calidos labios. Me retire parcialmente confuso y temeroso, de que mi sed de sangre fastidiase mi acción de salvarla. Entonces decidido a no dejar rastro de mi presencia me dirigí a la habitación del lado que tenía balcón, salí al balcón y con mi poder para mover las cosas, cerré la puerta que acababa de abrir, dejando el piso cerrado por completo. Me apoye en la barandilla y mire la luna llena, parecía mas hermosa de lo que me había parecido en toda mi vida, por primera vez me sentía libre. Salte del balcón a la calle y me dispuse a volver a la casa, cuando noté la presencia de mi anfitriona al otro lado de la calle. Cruce la calle y ella me sonreía mientras un inconsciente vagabundo colgaba de su mano derecha. Me dijo- bonita casa. Aquí tienes mi amor, tu cena.- sus ojos verdes se pararon en los míos, entonces sentí de nuevo la pasión que me tenía, eso me preocupo. Me acerque a ella, cosa que la sobresalto y agarrándola por la cintura la empujé hacía mí y la bese con fuerza. Ella era mi salvadora, la que me había rescatado de una vida monótona llena de normas y juicios morales, de los cuales a partir de ahora no tendría que atender, a no ser que quisiese claro. Me desprendí de sus dulces labios y agarre al vagabundo por las ropas llenas de polvo y mugre, mordí su cuello y sacié mi sed. Muerto el vagabundo, lo deje caer y me dispuse a besarla de nuevo, ella lamió mis labios ensangrentados y me introdujo al completo su húmeda lengua con el fin de saborear la sangre del interior de mi boca. Nos entrelazamos en un apasionado abrazo, mientras ambos saboreábamos de nuestras bocas el sabor de la sangre. Ella se detuvo y levanto la cabeza como si algo o alguien la hubiera llamado, pero a diferencia de ella, yo no había percibido nada. Ella dijo entonces- es hora de irnos, la noche se acaba, tú debes descansar en el ataúd y yo debo partir.- me agarró por la mano y empezamos a correr a toda velocidad. Durante el trayecto percibí que ella era más lenta de lo que yo era, pero a ella le sorprendió que pudiera desplazarme a su velocidad. Alcanzamos en apenas unos minutos la vivienda, donde delante de ella se encontraba un coche con la parte posterior con cristales completamente negros y con aspecto de blindado. Ella se detuvo en la esquina y andamos como personas normales hasta la entrada, donde el chofer la saludo cordialmente- al fin llega señora- el chofer hizo una leve pausa y fijo los ojos en mí de manera inquisitiva, luego pregunto- partimos?- dijo en tono servicial. Ella dijo- dentro de un minuto- entonces se dirigió a mí- eres magnificó, mas de lo que pudiera imaginar- me acarició la cara-, pero ahora e de partir, tal y como te dije.- redujo su voz hasta un susurro con tal de que el chofer no fuera capaz de oír ni una palabra- arriba tienes todo lo que necesitas y los papeles de propiedad ya están a tú nombre, todo lo hallaras en un sobre encima de la mesa del despacho. Allí también hallaras un ataúd hecho para ti que han portado esta misma noche.- volvió a mirarme a los ojos y me beso con fuerza, mientras se aferraba con ambos brazos alrededor de mi cuello.- adiós mi amor- de nuevo en tonalidad normal. Me dejo las llaves de la casa y empezó a distanciarse hacía la puerta del coche que había abierto el chofer, cuando le pregunte- cuando te volveré a ver?- ella me miro de nuevo con pésame, por dejarme solo y contesto- esperemos que la suerte nos acompañe y nos podamos volver a ver dentro de unos años mi querido- sus palabras volvieron a sonar como si algo la retuviera, como si alguien tuviera el derecho de reclamarla cuando le placiera y ella no se pudiera negar. La sensación de que ella estaba atada a algún asunto que no me concernía, era en esos momentos tan inmensa como una montaña. Sus preciosos ojos verdes y su cabellera morena desaparecieron en el cerrar de la puerta negra del coche. El chofer volvió a dirigirme una mirada de despreció y subió en el coche, que apenas tardo unos segundos en doblar la esquina de la calle.






Capitulo 3
Milagro, la bondad de los Dioses de la Fortuna:


Me encontraba solo, con una libertad que solo podía llegar a soñar y sabía que la libertad es poder. Me dispuse a descubrir que cosas, a parte de la casa, me había dejado mi creadora. Subí las escaleras a toda velocidad y abrí la puerta ante mí y la volví a cerrar en cuestión de un segundo. Me dirigí a la habitación en la que se usaba de despacho y allí como había dicho se hallaba un gigantesco ataúd de acero-inoxidable recubierto con una esplendida reproducción de un ángel, como si se tratara de una estatua adjuntada a un ataúd. Lo abrí sin ningún esfuerzo, descubrí que el ataúd estaba forrado de cojines rojos en su interior y con el peculiar pasador, que servía para que los que intentaran abrir el ataúd de día les fuera totalmente imposible. Era realmente como habría deseado que fuera, si me hubiera hecho hacer un ataúd. Desviando mi atención hacía la mesa, descubrí que sobre ella había un sobre considerablemente grande y abultado. Me acerque y lo observé con detenimiento y luego lo abrí por el extremo en el que se cerraba. Lo vacié sobre la mesa y de el manó dos pares de llaves, dinero en efectivo, la hoja de propiedad de la casa y varias tarjetas de crédito adjuntadas cada una de ellas con sus respectivas cuentas. Todo eso bastaría para al menos unas veinte o treinta vidas repletas de lujos, me sorprendía que un vampiro hubiera extraído tanto dinero y encima lo mantuviera en cuentas completamente legales. En el escritorio, también había una nota:



Querido Nacho,
Te dejo en posesión de todas mis pertenencias monetarias y de las propiedades que han estado a mi disposición durante mucho tiempo. En esta carta pretendo despedirme como es debido y comunicarte de que eres el Ser mas extraordinario que he conocido a lo largo de todos mis años como vampira. Se que deberás aprender muchas cosas, que probablemente te hubiera enseñado si el tiempo no hubiera corrido en nuestra contra. Cuando leas esta carta estaré ya a varios miles de kilómetros lejos de ti, pero quiero que sepas que jamás me negaré si en algún momento me pides ayuda.


Te adjunto unos datos que si deseas puedes utilizar, puesto que se trata de los seres humanos que a pesar de encontrarme peculiar o rara, me han ofrecido sus servicios y han velado por mis intereses.


(los apellidos y números de teléfono, junto con la dirección de estas personas han sido suprimidas, con el fin de que no se sepa mi nombre de pila, ni mis apellidos y para que otros vampiros no salden cuentas con familiares de algunas de estas personas.)
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MensajeTema: Re: Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva   Jue Jul 10, 2008 10:52 am

A continuación se nombran sus nombres y su trabajo a desempeñar o vocación:

Ana – Abogada y Notaria

Miguel – Ejecutivo Inmobiliario y Constructor

David – compra y venta de cualquier tipo de objetos

Te deseo lo mejor.


Después de leer la carta, supuse que tendría de haberla leído a la noche siguiente, cosa que me sobresalto, puesto que el sol ya empezaba a levantarse. Pero me pareció curioso, puesto que a ella, algo le había advertido que amanecía, pero a mí no. Era eso que padecía del instinto de advertencia del amanecer, o es que se trataba de que yo podía irme a dormir mas tarde que mi creadora? No me parecía lógica la suposición de que era más fuerte que mi creadora, pero solo había una manera de comprobarlo, exponiéndome ligeramente a los primeros rayos de sol. Me sentí, como en esa época decíamos; “acojonado”, es decir que tenía bastante miedo a quedar frito como un trozo de carne sobre una plancha candente. Me fui acercando poco a poco a la sala de estar que era la única zona abierta a la luz del día, puesto que el resto de habitaciones tenían las persianas corridas. Cuando me encontraba a medio trayecto del pasillo, los primeros rayos de sol formaron rayas luminiscentes en el suelo. Entonces haciendo ahínco de valor puse mi mano izquierda en una de esas rayas, pero resulto que no paso nada. Pensé que a lo mejor se trataba de que el movimiento hubiera sido tan rápido, que no le había dado tiempo a que el sol me dañase. Por lo que de nuevo, puse esta vez la mano lentamente sobre la raya, empecé a notar el calor propio de la radiación solar, pero mi piel no se dañaba, no se quemaba, ni sentía dolor. Poco a poco y desconfiando de que mi resistencia al sol fuera total, fui acercándome a la sala de estar donde los rayos eran de mayor intensidad. Me encontraba a apenas dos pasos de la sala y hasta el momento mis piernas y mis brazos no sentían dolor frente al sol, sino más bien me reconfortaba el calor que manaba de los rayos. Decidido a descubrir si podía vivir en la luz me adentre con paso firme en la sala de estar, donde los rayos por primera vez me impactaron en la cara. Sentí dolor como si me ardiera y retrocedí de un salto al pasillo, donde asustado por la sensación de escozor en la parte de los ojos, me adentre en el lavabo más próximo y me mire al espejo. Tarde alrededor de cinco minutos en poder abrir los ojos, que parecían por el dolor la parte mas afectada. Al cabo de un par de minutos más pude regular mi vista y observar los daños que el sol había hecho en mi cara. Mientras la vista iba recuperando la nitidez normal, me imaginaba que debía tener toda la cara quemada y ese pensamiento me desagradaba. Pero curiosamente, no fue así, la cara estaba perfectamente igual que antes del dolor, lo único que había cambiado eran mis ojos, estos mostraban un color rojizo. Enseguida comprendí que mi piel era inmune o parcialmente inmune al sol, pero mis ojos al ser tan sensibles, no podían tolerar la luz solar, puesto que me debían de quemar la retina con facilidad. Tras unos diez minutos de reposo, mis ojos adoptaron de nuevo su tonalidad blanca y dejaron de escocerme. Entonces me pregunte, si poniéndome gafas de sol soportaría la luminosidad del sol. Rebusque en las habitaciones en busca de alguna gafa de sol, por muy hortera que fuera, mientras cumpliera con su función, me bastaría, pero por desgracia no encontré ninguna en ninguna de las habitaciones. Deseaba comprobar si podía llegar a vivir en el sol, pero al parecer debería esperar hasta la mañana siguiente o no. Al darle vueltas al asunto, recordé la carta de mi creadora y de los humanos que la servían. Rápidamente me desplace hasta mi habitación, donde recogí la carta del escritorio, en ella el humano que me pareció más conveniente para que me comprará unas gafas era David, así que cogí el teléfono fijo de encima del escritorio y le llame. Enseguida descolgó y dijo – si, señor que desea?- me resulto peculiar el nombre de señor, puesto que ese hombre debía de tener por lo menos cinco o seis años más que yo. Pero no continué dándole vueltas al asunto, por lo que conteste- necesitaría que me trajera un óptico especializado en gafas de sol y lentes para ojos sensibles, que sea discreto y sepa tener la boca cerrada por un minucioso preció.- esperaba la confirmación de David, que apenas tardo un par de segundos en contestar- conozco a la persona conveniente, estaremos esta noche con usted.- enseguida comprendí que David siempre trabajaba de noche y le dije- no, tendrá que ser hoy y cuando antes- en tono autoritario. David contesto- pero.., si señor así lo are, tardaré alrededor de una hora o dos en disponerlo todo en su piso. Le llamare antes de subir, para que se pueda preparar.- sabía que David se olía algo respecto a lo que mi creadora era y por supuesto había creído que yo también sería como ella. Pero su tonalidad mostraba duda, como si a lo mejor algo pudiera cambiar en su manera de atenderme. Pero aún así sabía que me tenía más miedo de lo que sus palabras demostraban. Mientras esperaba que el óptico y David llegaran a la casa, fui descubriendo las cosas que mi creadora se había dejado en el piso. Entre las cuales cabe destacar, alrededor de veinte mil euros en efectivo, un montón de ropa de mujer en un armario, el ataúd que ella había utilizado, los muebles, una colección de joyas sin igual y un arsenal en armas de fuego, cuchillos y todo tipo de armas, hasta llegar a granadas y lanzamisiles. Ese arsenal se hallaba en la puerta vedada con llave en el despacho, parecía que no se había utilizado durante mucho tiempo, a excepción de los cuchillos y las pistolas que eran las únicas armas que no estaban excesivamente llenas de polvo. Entre los cuchillos pude reconocer el que ella había utilizado para llevar a cabo el corte en su cuello, del que yo bebí. Lo agarré, se trataba de un cuchillo de unos quince centímetros de filo, con una empuñadura de madera con encajes de plata y una funda de cuero con bordados en forma de crípticos, que no entendí. Me quede mirando varias armas y cuchillos, en concreto una pistola en especial, se trataba de la Desert Eagle, una de las pistolas más destacadas en el cine del siglo XXI, por su impresionante cañón y su forma amenazadora. Entonces se me ocurrió, que a lo mejor ella habiendo leído mis pensamientos y había hecho fabricar un par de pistolas, que desde que vi la película Cara a Cara con Nicolas Cage y John Travolta como protagonistas me fascinaron, se trataba de dos Colt americanas recubiertas en oro, con dos mujeres desnudas en la empuñadura de cada una de ellas. Rebusque y rebusque entre las cajas de pistolas y al fin encontré una caja de terciopelo negro con un simple sistema de apertura en forma de botón. Abrí y ahí estaban para mí esas maravillosas pistolas, las acaricié con la yema de mis dedos, deleitándome con cada relieve en ellas y me dispuse a llevármelas. Escogí con cuidado un porta-pistolas, exactamente como el que aparecía en la película, atado a la cintura, con las dos pistolas juntas en forma de T en la espalda. El porta-pistolas era de cuero negro y tenía forma de cinturón, con una hebilla cuadrada con dos pistolas con dos alas grabadas en el. Luego cogí las pistolas y las cargue con sus cargadores, puse el seguro a ambas y las enfunde a mi espalda. Por último, cogí el cuchillo que había usado mi anfitriona y me lo guarde en el bolsillo izquierdo del pantalón. Al llegar a mi habitación, busque un abrigo o mejor una capa-abrigo, que me permitiera disimular a la perfección las dos armas de mi espalda. En el armario, encontré una espléndida capa-abrigo, de lana negra suave, con el interior en poliamida roja. Me la puse y comprobé, que me sentaba considerablemente bien. El tiempo me había pasado volando y debido a que el sol ya se había levantado, me confine en mi habitación, no pretendía volver a notar como los ojos me quemaban. Durante los restantes minutos de espera, hasta que David y el óptico llegaran a mi casa y me limite a leer los papeles de propiedad que había encima del escritorio. En ellos figuraba el piso en el que me hallaba y una casa a las afueras de la ciudad, hacía la altura de Sant Cugat. Esta última vivienda era considerablemente grande y bien equipada por lo visto. A mi parecer era una pequeña mansión; constaba de ocho habitaciones todas ellas con lavabo propio, un salón, un comedor, una cocina amplia, jardín con piscina, garaje de doce plazas y varias salas y habitaciones que debían ser despachos o zonas de recreo. Pero los papeles que más me destacaron, fueron los dos seguros de coche y moto, adjuntados de las llaves. Desgraciadamente en dichos papeles no se mencionaba que tipo de vehículos eran. El teléfono sonó, descolgué y antes de poder preguntar quien era, la voz de David pregunto- es buen momento para que subamos?, señor- parecía nervioso y bastante mas que asustado en la tonalidad de su voz. Conteste directamente, dejando atrás los preludios analíticos sobre la tonalidad de la voz de David- si, podéis subir, estaré en el despacho.- mientras mi dedo índice presionaba el abrir puerta del interfono situado al lado del teléfono. Tras oír como la puerta principal del edificio se cerraba y mis sentidos hubieran captado solo dos presencias humanas, me moví a toda velocidad a través del iluminado pasillo, con tal de que no me quemaran los ojos y abrí la puerta, para luego retornar a la misma velocidad al despacho. Tardaron a penas un par de minutos en abrir la puerta del despacho, en primer lugar entro David, que lo identifique en seguida al llevar acabo una reverencia y decir- aquí tiene lo que había solicitado señor- me miro con asombro y su miedo creció al percibir en mi boca mis colmillos. David era un hombre de unos treinta años, bien vestido con un traje elegante de empresario. Medía alrededor de metro setenta, por lo que era algo mas alto que yo, su cara era redondeada y sus ojos eran de color negro azabache. Parecía un hombre que iba al gimnasio y se cuidaba puesto que no estaba considerablemente gordo, a diferencia del que debía ser el óptico. Su rostro era redondo del tamaño de una pelota de handbol y su cuerpo era proporcionado a su cara. Era un hombre de ojos azules, de unos más de cien kilos de peso y con una cara de persona que no le falta el dinero, sino más bien que le sobra. El óptico me miro con sus ojitos azules, con una mirada en la que sopesaba el dinero que debía tener y cuanto me podría timar. En ese momento supe exactamente el tipo de persona que tenía delante y mientras decía- querido señor óptico, necesitare unas lentes de contacto, puesto que mis ojos son realmente delicados frente a la luz del sol.-, me interese por los pensamientos de David. David era una persona de múltiples contactos, vivía de la contra-venta de productos variados, aunque siempre en los negocios era honrado y exigía un preció razonable a las consecuencias. Entonces el óptico, abrió su maletín y saco una linterna que se podía graduar y unas gafas que se puso el. En tono amable, me comunico- ahora le are unas pruebas con esta linterna de rayos ultravioleta, para comprobar que sensibilidad a la luz tienen sus ojos y así poderle idear unas lentes y unas gafas de sol protectoras, para que usted pueda continuar con su vida.- sus gestos denotaban haber realizado miles de veces ese tipo de procedimiento, pero aún así le advertí- haga el favor de empezar desde la intensidad más baja de la que disponga esa linterna o de lo contrarió le arrancare la cabeza con mis propias manos- el comentario salio de mi boca con toda la normalidad de una advertencia, aunque la cara del óptico pareció entenderlo como una amenaza, así que dije antes de que el pudiera decirme algo ofensivo- usted limítese a hacer bien su trabajo y saldrá de aquí sin ningún rasguño y con un fajo de billetes.- el óptico se mentalizo de que no debía fallar en su trabajo, puesto que mi mirada y mis palabras no eran una broma, sino eran mas bien una promesa. El óptico me pidió que me sentara en la silla del escritorio y empezó con su trabajo. Las tres primeras intensidades de luz de la linterna no me afectaron, pero la cuarta me escoció y se puso en relieve el rojo de los ojos. Entonces se volvió a su maletín i de una caja extrajo un pote, que contenían las lentillas de contacto y después extrajo siete tipos de gafas diferentes. Me dijo- pruébelas- con tono de miedo en su voz y en su mente, miedo a que finalizado su trabajo lo liquidara, mientras pensaba en lo mucho que quería a su hija y a su mujer. Me puse las lentillas sin ningún tipo de problema y note como todo estaba un poco más oscuro, me mire en el espejo que me ofreció el óptico y descubrí que con las lentillas mis ojos se asimilaban mucho a los que tenía cuando era humano. Después me levante de la silla y me dispuse a ir a la sala de estar, al salir al pasillo, los ojos no me dolieron, a diferencia de cuando no llevaba lentillas, ande lentamente observando las sombras que proyectaba la luz del sol y deleitándome de nuevo del calido abrazo de sus rayos. Al entrar en la sala de estar, me dirigí a la terraza, donde miré de frente al sol, que esta vez no me podía dañar en absoluto mis ojos. Complacido con el trabajo del óptico, volví sobre mis pasos y hice que ambos invitados volvieran al despacho, allí le comunique- estoy complacido con su trabajo, pero quisiera saber durante cuanto tiempo seguido puedo llevar las lentillas, antes de rehumedecerlas de nuevo.- el óptico contesto de inmediato.- tardan alrededor de unas doce horas en empezar a secarse, pero entonces le recomiendo que usé las gafas- mire de frente al óptico y le mostré una sonrisa en la que se mostraban abiertamente mis colmillos, luego dije- muy bien, en ese caso deje las gafas y las lentillas aquí. Supongo que con unos mil euros cubrirán la visita y el material que me ha dejado, no?- mostrándole dos billetes de quinientos que saque del bolsillo interior de la capa-abrigo. El óptico sin decir palabra agarró los billetes y se dispuso para irse, eso si, antes pidió permiso- no le importa que me marche?, es que tengo un par de visitas mas- cosa que era mentira. Le di permiso para irse y cuando hubo cerrado la puerta del piso, me dirigí a David- David, necesito de tus servicios de nuevo- el se arrodillo como había
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MensajeTema: Re: Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva   Jue Jul 10, 2008 10:53 am

hecho al entrar y dijo- que necesita mi señor- me hacía gracia tener alguien que se comportara de semejante manera frente a mi, pero ahora me interesaba obtener varias cosas antes de que la noche viniera, así que le ordene- debes traerme el mejor ordenador portátil y fijo del mercado, después has de traerme todos y cada uno de los libros referentes a todas y cada una de las funciones a desempeñar de un ordenador. También quiero todos y cada uno de los libros de mecánica sobre coches y motos. Todo esto espero tenerlo antes de que se ponga el sol, de acuerdo?- David se levanto y mientras asentía con la cabeza y decía- si señor confíe en mí, lo tendrá todo a la hora que ha pedido. Ahora me retiro, si no tiene nada mas que añadir?- el hombre parecía empeñado en demostrar lo eficaz y practico que eran sus funciones para un vampiro, con el fin de que algún día le convirtieran. Le despedí con un- no, nada mas, puedes irte- cuando se hubo ido, me dirigí al escritorio, donde encontré de inmediato el número de teléfono de Ana. La llame y solicite que acudiera cuanto antes ante mí, con todos los preparativos para formalizar un permiso de conducir, tanto de moto como de coche. Tardo alrededor de dos horas, llegando a las dos y media del mediodía con otro hombre. Hicimos las convenientes fotografías y las signaturas correspondientes, luego el hombre con asombrosa habilidad lo encajo todo en dos perfectos carnés y se introdujo en la base de datos de tráfico, introduciendo mis datos y unos resultados de aprobado completamente falsos. Después de pagar cien euros por carné, despache a Ana, con- es posible, que pronto necesite tus servicios- cosa que la alegró oír esas palabras. Ana, medía un metro ochenta bien bueno, delgada, cara larga, mentón prolongado, ojos y cabello castaños claros y un estilo propio de rata de biblioteca, con moño y ropas mas propias de una abuela que de una mujer de apenas treinta años. Despedida la abogada, cogí las llaves de la moto y las del coche y fui a descubrir que tipo de vehículos tenía a mí disposición en el garaje. Descendí con en el ascensor hasta el parking, que solo se podía acceder si tenias la llave que permitía bajar. Allí observe cual debía de ser mí parking, el numero que ponía en la llave era el tres, que exactamente era el de enfrente de la salida. Abrí la puerta y dentro descubrí un coche y una moto, ambos tapados por una manta de tela de color blanco. Destapé el coche, se trataba de un porsche carrera 4s de color negro perla, con el interior en cuero negro. Pero lo que realmente quería ver era la moto, al destaparla descubrí una CBR R6 de color negro perla también, pero con unas alas en los laterales de color plateado, tubo de escape devil y con muchos arreglos más, que denotaban que ni por asomo esa moto tenía la cilindrada de serie. El casco de la moto estaba en una funda negra encima de una mesa, el casco era un arai de color negro con dos alas plateadas en la parte posterior. Decidido a coger la moto me puse el casco, desbloqueé el manillar y la puse en marcha, el ruido que hacía el tubo y lo fuerte que salía el humo por el, hacían que el garaje pareciera temblar. Arrastré la moto hasta dejarla fuera del garaje y cerré la puerta, luego le di al botón del mando que abría a la calle la puerta vallada y salí despedido con mi moto hacía la luz. Era impresionante lo fácil que me era llevar la moto, era como si todo lo que había visto en videos caseros y campeonatos de motos lo supiera hacer a la perfección por imitación, a parte de comprobar que mis sentidos agudizados me permitían cambiar a la perfección las marchas, exprimiendo la máxima aceleración y velocidad a la moto. Decidí ver hasta donde podía llegar la moto y me dispuse a dar una vuelta por fuera de Barcelona, de manera que cogí desde vía Augusta los túneles de Vallvidrera y después la autopista. Disfrutaba adelantando a los coches sin problemas y ver como era capaz de plegarme en las curvas hasta tener el suelo a menos de dos palmos de mis hombros. Por puro deleite, realice unos caballitos tan verticales, que debía parecer que me iba a caer y luego lo mismo con las cabras o como algunos lo llaman, los invertidos. Tras dar una vuelta y calcular que David estaría al caer con todo lo que le había mandado, me decidí a volver a casa. En el camino, descubrí un arrendamiento de unos cinco marroquíes ilegales, lo que me supuso una cena de ensueño. Saciado hasta los topes de sangre en mí estomago y divertido con el paseo en moto, volví a casa.
Mientras veía como el sol se sostenía sobre el mar y observaba como la familia de uno de los pisos de al lado, se disponían frente la televisión y la madre se ponía en la cocina a preparar la cena. Mi mente se desbloqueo en ese momento, pensé en mi familia y en los que me conocían y lo que harían si desaparecía de golpe y porrazo. Medite a fondo sobre lo que podía hacer para no preocuparles, y lo único que se me ocurrió fue que debía decirles que me iba de casa y que había encontrado un trabajo de mi interés. El trabajo podía tratarse de cualquier cosa, pero lo fundamental era que pensasen en que tenía que viajar mucho, de esa manera no me verían en lo que me había tornado y referente a mis amigos, podía verlos pasado un tiempo, con la excusa de haberme cuidado mucho, puesto que un cambio tan radical en menos de un mes sería demasiado improbable de que lo asimilarán. Se me ocurrió que a la mañana siguiente llamaría de nuevo a Ana, para que me proporcionara unos papeles que demostrarán de alguna manera que se trataba de un contrato con una empresa y que tendría que viajar durante un tiempo y ya pensaría en una carta de despedida. A las ocho, llamó David, que al cabo de diez minutos, acompañado de tres hombres mas se hallaban en mi despacho instalando la red de Internet y programando los ordenadores. Acabado su trabajo, los despache a todos y mientras que esperaba que el sol se pusiera, para poder hacer vida de vampiro normal, me entretuve leyendo los libros de programación y de mecánica que había encargado a David. Después de descubrir al completo el funcionamiento de cada parte de los coches y motos, me dispuse a falta de mas de una hora y media hasta el anochecer, ha modificar parcialmente algunas cosas de mi moto y mi coche. Baje al garaje y con las herramientas de que disponía, reprograme la centralita del coche y de la moto, con una facilidad y una precisión, que ningún mecánico sería capaz de lograr. Tras comprobar cada uno de los vehículos y hacerles mejoras eléctricas, puesto que carecía del material para hacer las mecánicas, me dispuse a ducharme y a vestirme para salir.








Capitulo 4
La noche hace que las gentes se reúnan bajo techo:


Después de una reconfortante ducha, me vestí esta vez con una camisa negra de seda, unos pantalones chinos negros, unas botas de motorista parcialmente negras y mi capa-abrigo de lana negra. Rebusque en los cajones, hasta encontrar unos guantes negros de moto y una bolsita donde cupieran mis lentillas, que en ese momento se hallaban en su respectivo potecillo. Tras repasar mi aspecto, me decidí a volver a Marina, con la intención de constatar que ninguno de los vampiros que habitaban en Barcelona se podía comparar a mí, quería saber si era el más poderoso de la zona o no, por lo que no creí oportuno ir armado con las pistolas, pero aún así me lleve la navaja. Descendí hasta el garaje, cogí el casco y la moto y salí del garaje con la máxima rapidez que me podía proporcionar la moto. Una vez fuera, en la calle, me dirigí acelerando casi sin detenerme, hacía mi destino. Llegué a Marina en un cuarto de hora, el local estaba abierto, pero los porteros no estaban en la entrada. Pensé que aún no habrían despertado de su sueño. Descendí por la escalera de caracol, hasta llegar a la sala en la que había estado la pasada noche, apenas había tres persona de las que solo una era un vampiro. Se trataba de un hombre de avanzada edad con pelo canoso recogido en una coleta, vestía de manera holgada, con unos pantalones remendados por distintas partes y una camisa sin lavar. Percibí su presencia y descubrí que no era de los más fuertes, respecto a las presencias que había notado la noche anterior. Debía haber dormido en el local, cosa que no era de extrañar, puesto que varios vampiros se fueron uniendo al ambiente desde la puerta que conducía supuestamente a la cocina. Lo más peculiar era que el local parecía llenarse de humanos disfrazados de vampiros y todos excepto un par de ellos demostraban ser góticos. Era sorprendente la de pendientes que llevaban algunas chicas y los atuendos que llevaban algunos hombres, no eran antiestéticos, pero sobresaltaban tanto que nunca me los hubiera puesto. Yo prefería la elegancia del negro y el rojo en estado natural. Entre los humanos solo detecte una chica que fuera interesante, se trataba de una muchacha de unos veinte años, de un metro ochenta largo de estatura, unos sesenta kilos de peso, de pelo negro, ojos grandes de color marrón y bastante guapa. Su mente enjaulaba recuerdos recientes de autolesiones en las muñecas y las manos, juntamente con muchos actos de supuesta brujería realizados en cementerios o en habitaciones a oscuras. Realmente era una persona culta en el ambiente gótico, por eso supongo que se insinuaba a los vampiros que la rodeaban, con la finalidad de que alguno la tomara y la transformara. Había varios que la estaban poniendo a prueba, para ver si era capaz de dar la talla para ser un vampiro. Las pruebas consistían en dejarse beber la sangre producida por la punzada con un alfiler en un dedo o preguntas indirectas, con finalidades concretas, como saber que estaba dispuesta a hacer y que no. Como ese tipo de vampiros eran incapaces de leer sus pensamientos, ideaban métodos para conocerla, que en definitiva podían ser manipulados y que duraban demasiado en mi opinión. Entonces percibí que alguien me miraba y no me refiero a un humano, giré mi cabeza como si supiera que quien fuera lo estaba haciendo y cuando la vi, me sorprendí. No se trataba de una mujer vestida de gótica o con harapos como algunos muchos vampiros en el local portaban, ella iba vestida como una chica normal de la época. Llevaba pantalones tejanos, una camiseta blanca ajustada y una chaqueta de algodón tipo tejano. Su presencia era con diferencia la más grande en el local, pero aún así parecía ser menos de la mitad de poderosa de lo que yo era.
Ella se mostraba temerosa, puesto que no parecía estar acostumbrada a encontrar vampiros con un poder similar y aun menos mayor al suyo. Era hermosa, de menos de metro setenta de altura, pelo rubio, con unos grandes ojos azules claros, estilizada de cuerpo y de un peso inferior a los sesenta kilos en vida, por lo que ahora debía pesar unos cuarenta y cinco, aproximadamente. Ella desvió de inmediato la mirada hacía la muchedumbre, se había dado cuenta de que la estaba mirando y sus gestos denotaban preocupación. Su mente se repetía una y otra vez, que no quería problemas conmigo, que no pretendía ofenderme. Sonreí y al hacerlo, sobresalté a varios vampiros que me observaban, pero a los que no había dado importancia. Ella torno la vista y me miro de reojo, en ese momento le indique con la mano que se sentase conmigo. Ella pareció aún más preocupada, puesto que pensaba que de algún modo me había ofendido. Los demás vampiros, parecían sorprendidos y celosos de que ella me hiciera caso. Pero comprendí que se movía más por miedo que por interés de conocerme. Ella se aproximó y se sentó con cuidado de mantener las distancias entre ambos. Me dispuse a presentarme y a pedirle que me explicara lo que supiera sobre este sitió y de los vampiros que vivían en Barcelona.- buenas noches- acompañando las palabras con una sonrisa -, no tienes que temer nada durante esta noche-. Ella parecía anonadada por lo que había dicho y sabiendo que debía decir algo correspondiente, con tal de no ofenderme, dijo- se lo agradezco- la tonalidad de su voz era de respeto absoluto, como si yo fuera un viejo o algo así- mi nombre es Angelina- . Observando que los demás vampiros estaban escuchando nuestra conversación, decidí trasladarme con ella a otro lugar, en el que no pudieran escuchar nada que les indicará que era un vampiro de apenas veintiún años de antigüedad, cosa que mi poder no demostraba.- si no te importa preferiría hablar contigo en otro sitio, si no te parece un inconveniente- ella se sobresalto y por un momento pensó que me había ofendido y que la mataría en cuanto nos alejáramos de todos los demás vampiros, por lo que repuse- no mi querida, la necesidad de el cambió de lugar es para hablar sin tapujos y ante todo no pretendo matarte, cosa que has pensado.- ella parecía más que sorprendida, hasta la hora nadie le había podido leer los pensamientos y tampoco disponía de esa capacidad con la que leer la mente de otros vampiros, pero si que podía leer la de los humanos. Observe sus gestos y al final habló- de acuerdo, vayamos donde desees- su mente mostraba desconfianza en mí- , pero debes prometerme que no pretendes acabar conmigo- sus ojos azules se pararon en los míos, a la espera de una respuesta. Cosa a la que accedí, pues no veía el porque de negarme- prometido está, no pretendo matarte. Solo quiero hablar contigo un rato.- le dedique una sonrisa y ella pareció complacida con mi respuesta. Pero aún me veía capaz de romperle el cuello. Pretendiendo marcharme dije- ahora sin más preámbulos, deberíamos marcharnos.- le ofrecí mi mano, que cogió suavemente y sin prisas caminamos hacía la salida. Salimos al exterior, donde volví a asustar a los dos porteros de la anterior noche y empezamos a pasear por las calles desiertas, infestadas de suciedad y botellas de alcohol medio vacías de los botellones de los humanos que salían de fiesta esa noche por las discotecas de alrededor. Durante un
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MensajeTema: Re: Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva   Jue Jul 10, 2008 10:54 am

tiempo no pronuncié palabra, meditando a que sitió debíamos ir y de repente me encontraba frente a Razmataz, una de las discotecas de la zona. Ya que estábamos allí y no se me ocurría ningún sitio mejor, nos pusimos a la cola de entrada como los humanos. Entonces ella me pregunto- acaso piensas pagar?- en voz baja. Ello me produjo una risa interior y respondí a su pregunta con otra pregunta- y porque no deberíamos pagar?, acaso somos mejores que los humanos?- manteniendo la baja tonalidad de voz. Ella se sorprendió de que le contestara una pregunta con otra y encima la hiciera reflexionar sobre que era mejor o peor. Mientras me deleitaba con sus conclusiones mudas, me di cuenta de que no acababa de saber si éramos mejores o peores, por lo que le dije- no Angelina, simplemente somos diferentes- esta vez mi tonalidad era un poco más correspondiente a la tonalidad de susurro normal de un humano. Sus pensamientos entendieron mis palabras y comprendió que era mejor no compararnos, puesto que por mucho que nos pareciéramos físicamente a los humanos, no teníamos nada más en común, que el cazador y la presa. Al cabo de unos minutos nos hallábamos delante del policía que revisaba los bolsos en busca de drogas y armas blancas, y del portero que nos cobraba la entrada de la discoteca. Pagué ambas entradas y nos adentramos en el lúgubre local. La música impediría que cualquier vampiro normal y corriente pudiera escuchar lo que decíamos. Sondeé el local en busca de vampiros y solo detecte a tres que se asustaron al notar mi presencia. Cogidos de la mano, la conduje a una esquina del local, donde había varios altavoces. Ella se situó de espaldas a la pared y yo me situé enfrente. Entonces encontré apropiado presentarme- disculpa mi falta de educación en el bar, pero entonces no podía revelar mi nombre. Mi nombre es Nacho.- ella impresionada por la elegancia de mis palabras, intento responder a un nivel similar- todo un placer conocerte,.. Nacho- me reí por el esfuerzo que le producía al hablar de manera culta o educada. Entonces vista su falta de expresión en la lengua culta, propuse- será mejor que hables de la manera a la que estas habituada, puesto que no quiero que en la lengua se te haga un nudo- mis palabras la designaban como persona inculta y de pocos modales, cosa que la enfureció, que en definitiva era lo que pretendía. Sus palabras brotaron, como aguijones de un erizo en posición de defensa, diciendo- que quieres de mí?, de que quieres hablar?- sus palabras pretendían ofenderme, pero a la vez lo que le preocupaba era mi manera de reírme de sus actos. Se sentía presa de un depredador que conoce todos los movimientos que pudiera llegar a dar. Eso me puso en ventaja frente a ella, puesto que el miedo a la muerte, hace que las personas digan la verdad y revelen cosas que no revelarían en otra postura.- de acuerdo.- mientras me la miraba con cara de enfado, con tal de imbuirle aún más miedo- si así lo quieres, así será. Te preguntare varias cosas, tanto sobre ti como de otros vampiros y dependiendo de las respuestas, ya veremos como acabará todo.- la mire fijamente con determinación, mientras mi mano se posaba rápidamente y suavemente en su garganta. Ella se sobrecogió y le pregunte- lo has entendido?- mientras sus manos se posaban sobre la mía intentando liberar su cuello- asiente si lo has comprendido- ella viendo que estaba indefensa frente a mí y no podía mover mi mano de su garganta, asintió. Complacido, la solté y ella se froto con ambas manos la garganta. Me dispuse a no perder el tiempo y empecé con el recital de preguntas- que edad tienes?- aparentemente debía tener mínimo unos diez y seis y como máximo unos veinte y pocos. Ella asustada respondió de inmediato- tengo veinte y dos años- mientras continuaba sujetándose con la mano izquierda el cuello, por miedo de otro agarrón. Comprendí que no era mucho más antigua que yo, así que quise saber quien la había transformado y cuando- quien te transformó y cuanto hace de ello?- ella parecía dubitativa, el nombre de su creador, broto de su mente; Ernest y junto con el nombre el recuerdo de la noche en la que fue transformada por el vampiro de piel morena. Su mente dijo durante una fracción de segundo, que habían pasado cinco años desde entonces. Como no contestaba y le había tenido de sonsacar todo de su mente, le comunique lo que le había sustraído y lo desacuerdo que estaba de que hubiera intentado ocultármelo.- así que se llamaba Ernest- un grito ahogado salió de sus labios, pero proseguí con mi demostración de poder- y de ello hace algo más de cinco años, mmm. Pero sabes lo que no entiendo Angelina?- dando a las palabras una pausa, mientras miraba sus ojos azules, que en ese momento estaban muertos de miedo- no entiendo que la amenaza de muerte que pende de tu cabeza ahora, sea más importante que el ocultar el nombre y la cara morena de tu creador.- ella parecía horrorizada y ante todo se sentía débil, como si su vida se le escapara con el miedo que sentía por su hacedor. Compadeciéndome de ella y bastándome con lo que le había sonsacado, la abracé con fuerza. Sus espasmos de miedo pararon de golpe, puesto que la sorprendí. Entonces para calmarla, le hablé mentalmente diciendo- tranquila, no vas a morir y solo quería saber que edad tenias. No pretendía hacerte daño y que sepas que nunca rompo una promesa.- ella parecía sorprendida de oírme hablar sin palabras, pero hizo acopio de valor y me miro a los ojos. Le dedique una sonrisa y la acerqué a mí. Ella se acorrucó en mi hombro y tras un minuto, dijo- enséñame, enséñame como vives, como eres- continuaba apoyada en mi hombro, como si la timidez no le permitiera mirarme a la cara. Pero me sabía mal por ella, puesto que ella no podía vivir como yo lo hacía. – lo lamento mi pequeña, pero eso no puede ser. Mi vida es diferente a la de un vampiro corriente, pero si buscas compañía y un compañero en la noche yo puedo dártelo.- ella me miro como si no creyera mis palabras y aún no entendiéndolas del todo dijo- dejarías que te acompañara durante las noches?, me permitirías dormir en tu guarida?- me hizo gracia lo de guarida, pero no veía porque no debía mantenerla a mí lado, ya que parecía una buena compañía y a parte estaba como un queso. Así que asentí- de acuerdo, podrás descansar en mi piso, pero deberás seguir mis normas de conducta o deberás prescindir de mí hospitalidad. Te parece bien?- ella asintió y me beso en los labios, no podía rechazar un beso así. La sujete con fuerza por la cintura y le di un beso de tornillo como ninguno que hubiera recibido ella antes. Tras los cinco minutos bien prolongados, en los que nuestras bocas eran una y ella se dejaba llevar por mí. Decidí ver como cazaba y que tipo de maneras utilizaba, a parte me apetecía saborear algo de sangre antes de darme un reposo, ya que no había dormido en un día entero y aunque no lo pareciera, estaba algo cansado. Le propuse que nos marcháramos y ella accedió, a partir de entonces ella pasó a ser mi compañera, mi pequeña, mi protegida. Salimos de Razmataz y nos dirigimos a una callejuela a varias calles de la discoteca, ahí se encontraban un grupo de peruanos, pertenecientes a alguna banda organizada. Le dije con sutileza a Angelina- ahora mi pequeña es hora de que te alimentes como es debido. Ve y acaba con sus infames vidas.- ella me sonrió y tras besarme, partió a paso normal hacía el grupo. Cuando la vieron varios de los peruanos tenían la intención firme de asaltarla y a poder ser violarla en el coche del que disponían. Ella percibió igual que yo esos pensamientos y aún así se contuvo en liquidarlos a todos rápidamente. Se les acerco y cuando se hallaba a solo unos pasos, dos de los peruanos se abalanzaron sobre ella. Al instante, ambos atacantes se encontraban muertos y desangrados. Los otros tres apenas tuvieron tiempo de dar unos pasos, cuando ella se había merendado a dos y se disponía a acabar con el tercero. Entonces me miró y me indicó si deseaba ser yo el homicida de ese ser. No rechacé la oferta de comida gratis y con un par de rápidos pasos me encontré perforando el cuello del hombre. Apenas tarde un par de segundos en desangrarlo por completo. Muertos todos los del grupo, los introducimos dentro del coche y provocamos un incendio de la tapicería, que concluyo con la explosión del depósito de gasolina del coche. Observamos la gran explosión desde un tejado cercano, mientras ella me abrazaba. Entonces sentí el irrefrenable instinto de probar su sangre, de saber que sabor tenía, pero ante todo de mostrarme a mí mismo, de que era su dueño mientras permaneciera a mí lado. La mire a los ojos y después abrí ampliamente la boca mientras me acercaba su blanco cuello a mis afilados caninos. Le perfore la carne y ella soltó un grito más de placer que de dolor, se aferro con fuerza a mi espalda y se mantuvo agarrada hasta que me hube deleitado con varios tragos de su sangre. Era más dulce, más intensa y ante todo me daba mucho más vigor del que cualquier sangre humana me pudiera proporcionar. Satisfecho y complacido por semejante manjar, encontré propio devolverle el favor. Por lo que me corte con el cuchillo la muñeca y se la ofrecí para que bebiera de mi sangre, ella sorbió apenas un trago y retrocedió de golpe hacia atrás. No sé como pero comprendí lo que había sucedido, mi sangre poseía tanto poder, tal fuerza, que con apenas haberla probado ella se sentía completamente renovada e incluso algo más poderosa. La herida se cerró en cuestión de segundos y le dije a Angelina- demasiado para ti- la sujete con mis brazos en un abrazo- no te preocupes, no pasa nada.- pero ella no opinaba lo mismo. Se separó de mí y dijo- si que pasa- mirándome firmemente a los ojos- que no soy digna de estar contigo, mi sangre apenas debe haberte dado una milésima parte de tus fuerzas. Soy demasiado débil para permanecer a tu lado- bajo la mirada, hasta el tejado a nuestros pies, y concluyó- soy un estorbo para ti, mejor que te separes de mí, solo te impediré moverte con libertad- la abracé con fuerza y para consolarla le dije- crees que no sabía la diferencia de poder entre nosotros antes de hablar contigo?, si que la sabía y aún así prefiero tener que moverme más lento, que quedarme solo. Lo comprendes?- ella levanto la vista de mi pecho y me miró como lo haría una hija a su padre tras saber que la protegerá.- marchémonos, te he de enseñar donde dormirás y creo que por hoy ya has tenido suficientes sustos- ella se mostró conforme y descendimos del tejado sin demasiados problemas. Caminamos, hasta llegar donde había aparcado la moto. Ambos montamos en ella y yo me puse mi casco. Acelerando hasta poner la moto a máximas revoluciones y saltándome todos los semáforos, llegamos a mi casa en cuestión de diez minutos. Aparque la moto en el garaje y ambos subimos con el ascensor hasta el quinto piso. Ella parecía sorprendida del lugar en el que vivía, puesto que la mitad de vampiros alquilaban apartamentos de una habitación o subterráneos en los que la luz no llegaba. Entramos en el piso y le mostré todas las habitaciones y el ataúd en el que ella dormiría, que era el de mi creadora. La noche casi había acabado, propuse que nos fuéramos a dormir y la acompañe a su habitación. Tras introducirla en el ataúd, ella me beso y se despidió. Pude observar que una especie de inmovilidad se apoderaba de ella, por lo que supuse que se trataba de la manera de dormir de los vampiros. Cerré la tapa del ataúd y me dirigí a mí habitación, en ella cansado y agotado por la noche que había tenido, me interne en el acolchado rojo de mi ataúd. Tras cerrar la tapa con una mano y pasar el pasador, me dispuse a dormir. En cuestión de segundos note que ya no estaba despierto, pero tampoco dormía como lo hacían los humanos. Percibía todo lo que me rodeaba, pero no soñaba. Notaba que mi mente aún estando parcialmente ausente y se iba recuperando igual que mi cuerpo y mis fuerzas. Tras lo que me pareció una eternidad durmiendo, desperté. Antes de salir del ataúd, supe que era de día y me puse las lentillas, después abrí la tapa del ataúd y me dispuse a saber cuanto tiempo había dormido. Me dirigí a la sala de estar y comprobé que apenas eran las diez de la mañana, por lo que había dormido solo unas cuatro o cinco horas, pero aún así me sentía nuevo. Mis fuerzas estaban al máximo y mis sentidos volvían a notar todo lo que me rodeaba con una precisión sorprendente, que hasta ahora no había sentido. Me dispuse a continuar moldeando mi coche y mi moto, junto con amueblar el piso a mí manera, sin escatimar lujos. Fui a mi habitación y llame a David, le informe del sinfín de piezas mecánicas y herramientas que necesitaría antes del mediodía. Tras concretar la entrega de las piezas por parte de David a las dos y media del mediodía, me dispuse a abordar los libros que hacían referencia a los elementos del ordenador y a su programación. Tras unas dos horas de intensa lectura y de haber programado mis ordenadores con un antivirus propio y un montón de sistemas de in-detectabilidad en red. Explore varios de los sitios de Internet en los que me informe de sucesos relacionados con mi mundo y mi gente. Realmente era sorprendente lo poco que los humanos sabían sobre nosotros. Incluso en Talamasca, el centro de estudio de lo paranormal, solo habían concretado unas pocas teorías, de las cuales todas eran parcialmente erróneas. Tras averiguar todo lo posible en Internet, me dispuse a comprar algo de ropa, tanto para mí como para Angelina. Mas o menos sabía su talla, así que no supondría ningún problema encontrar algo mono. Tras seleccionar una camisa blanca con rallas rojas del armario, un pantalón marrón y una chaqueta roja oscuro a conjunto con la camisa, me dispuse a salir. Antes de irme, me aseguré de ventilar todas las habitaciones a excepción de la que ahora pertenecía a Angelina. Pero cuando me hallaba a apenas a un metro de la puerta algo me sobrevino, una presencia había aparecido en el piso. No podía ser, mi mente se negaba a que ella hubiera despertado a la luz del día, puesto que hasta ahora no había notado ni siquiera la sombra de ninguno de los de mi especie durante el día. Me desplace en varios pasos hasta su habitación y allí en la esquina más oscura de la misma, estaba acurrucada con su pelo dorado suspendido hacía abajo y cubriéndole la cara. Supuse que no era habitual para ella, el levantarse en pleno día, por lo que debía haber sido mi propia sangre la que le había dotado de ese don. Pero mientras permanecía inmóvil en la puerta abierta me asalto una duda; por cuanto tiempo?. Desconocía si los cambios que acababa de sufrir eran temporales o permanentes. Pero lo que sabía es que casi seguro, ella debía de tener los ojos igual de sensibles que los míos respecto a la luz solar, así que en menos de un par de segundos me moví y cogí una de las muchas lentillas y gafas de mi habitación. Luego me dispuse a explicárselo todo y a enseñarle el mundo en el que vivía durante el día. Entré en la habitación y cerré la puerta, ella se sobrecogió al verme aparecer tan rápido. Haciendo ahínco de valor ella vocalizo unas palabras- como,… puede ser… -. Me detuve a varios metros del cuerpo acurrucado, que en ese
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MensajeTema: Re: Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva   Jue Jul 10, 2008 10:54 am

momento era ella y la observé. Entonces sintiéndome culpable de tratarla de esa manera tan fría, avance hasta situarme frente a ella. Al aproximarme, se descubrió la cara de los brazos entrelazados y me miro. Yo sabía que ella llevaba varios años siendo una vampira normal y corriente, y que debía actuar con sensibilidad y afecto. Le cogí suavemente la mano y la estire delicadamente para que se reincorporara. Cuando se hubo puesto en pie, la estreche entre mis brazos y dije- perdóname mi pequeña, perdóname. Debía habértelo dicho antes- ella sintió aún más latente la diferencia de poder entre ambos y separándose un poco, pero sin rechazar mi abrazo, me miro con sus ojos. Sus ojos azules cielo, tan hermosos en la noche anterior, estaban parcialmente enrojecidos por los rayos de sol que se habían filtrado en la habitación. En esos momentos comprendí, que ella era mucho más delicada de lo que había supuesto y que debía protegerla de los dolores. Tras haberle explicado lo sucedido y haberle hecho comprender, de que desconocía si ese estado perduraría durante solo hoy o durante toda la eternidad, la convencí de que se pusiera las lentes de contacto e intentara permanecer cerca de su habitación, por si el efecto de mi sangre desaparecía. Suprimí mis planes de irme de casa y permanecí junto a ella todo el día. Tras conseguir que saliera de su habitación y disfrutara del calido placer de los rayos del sol en su ya no tan blanca piel, me dispuse a llamar de nuevo a David. Le informe, de que había de traer a una modista juntamente con lo que le había encomendado. Tras solucionar el problema de ropa de Angelina, me mantuve junto a ella toda la mañana. Nos sentamos en el gran sofá de la sala de estar, de manera que se pudiera acurrucar en mí. Tras el susto de despertarse de día, marco en palabras su claro sentimiento de inferioridad frente a mí, pero yo aún sabiendo que sus palabras eran ciertas, le saque importancia y le dije que no quería estar con nadie mas que con ella en esos momentos. Ella quedo contentada con mis argumentos y respondió a ellos con unos mimos y besos. Sus besos y la proximidad de su cuerpo me abochornaban, nunca me había sentido ni la mitad de atraído por ninguna otra persona, ni siquiera Laura. Abrazados y compartiendo caricias, pasaron las horas, hasta que David llamó. Ella me pregunto quien era el, y yo le explique en palabras burdas, que se trataba de un criado. Tras unos minutos David penetró en la vivienda acompañado de una modista de facciones más bien horrible. Entonces David y yo nos dispusimos a descender al garaje, donde dejaría entrar al camión, con tal de descargar las piezas. Pero antes le explique a Angelina, que debía elaborarse unas cuantas prendas de ropa con la modista en su habitación. La modista encontró espantoso el ataúd, pero omitió su presencia. Ella sonrió y dijo- nunca había tenido una modista para mí- con tonalidad alegre y de disfrute. Aunque sabía que ella comprendía la situación quise imponer mi primera norma y lo hice mentalmente, con tal de no alarmar a la modista ni a David.- que sepas mi pequeña, que en casa esta prohibido morder a nadie. A no ser que yo lo autorice, vale?- ella respondió mediante el asentimiento de la cabeza. Me despedí de ella con un- te dejo un rato con la modista, volveré de aquí a unas horas- ella me despidió con la mano y una sonrisa en la boca. Acompañe a David al ascensor y descendimos hasta el garaje en silencio. Allí, abrí la puerta del garaje y dejé que el camión entrará en el. Tras una hora y cuarto, todos los instrumentos y piezas se hallaban en el espació privado, que era mi garaje. David, en gesto de demostrar que no debía depender de mí, se ofreció a pagar todo el material y a pagar a la modista también. Aún así le dije- no pretendas ganarte favores David- mirándolo inquisitivamente- , debes saber que si no te necesitará estarías muerto- mis palabras golpearon en el rostro de David como una piedra que choca contra la superficie del agua. Su cara mostró signos de miedo puro y duro, como si pensará que no me costaría vivir sin el. Aunque eso era cierto, tenía mejores cosas que hacer, que llevar a cabo el trabajo de David por mi cuenta. Me era mucho más fácil pedírselo a el, que hacerlo yo, aunque en cuestión de tiempo tardaría menos yo que el, pero eso no se podía cambiar. David, tras recibir la amenaza, parecía más tieso y mas callado de lo que ya era. Supuse que me hubiera insinuado volver a arriba, para ver los nuevos vestidos de Angelina y el trabajo de la modista. Yo no quise subir, puesto que la presencia de Angelina demostraba puro deleite y no quise interrumpirla, hasta que ella pensara en enseñarme a mí los nuevos vestidos y ornamentos que se quería quedar. Por lo tanto, permanecí en el garaje y me dispuse a preparar mi moto. Para empezar, situé sin gran esfuerzo la moto sobre el elevador que me acababan de traer y luego desmonté el chasis por completo. Le sustraje el sistema de inyección y tras unos vente minutos conseguí separar el motor de la moto. Tras situar el motor en un potro correspondiente, sobre el que trabajar, le desmonté los pistones y con un taladro especializado aumenté la cilindrada de la moto. Retiré las láminas de hierro y le inserte los nuevos pistones. Luego instale un nuevo sistema de rodamientos, que yo mismo gradué. Tras pasar una larga hora realizando modificaciones al motor y a la inyección de la moto, percibí que Angelina me solicitaba. Sus pensamientos eran exposiciones de sus nuevos atuendos y de que ya no deseaba nada más de ropa. Deje el soldador que estaba utilizando y le comunique a David que subiríamos de inmediato, que se había sentado en un montículo de cemento que sobresalía del hueco que era mi garaje. El se levanto con las piernas ya algo entumecidas y nos dirigimos al ascensor. Antes de acceder al ascensor, David le sorprendió que no me hubiera manchado ni un poco al trabajar de mecánico, cosa a la que no preste atención. Subimos al piso y allí encontré a mi pequeña Angelina vestida con botas altas de color negro, una deslumbrante minifalda de color negro, un top y una chaqueta de cuero rojo apagado. Esa vestimenta resaltaba extraordinariamente todos sus encantos físicos. Ella se me acercó y me abrazo, luego se distanció dos pasos y pregunto- te gusta?-. Mis palabras tardaron algo más en salir de lo normal y dije- estas maravillosa-. David se la quedo mirando con la boca abierta, mientras que con los ojos repasaba cada una de las curvas de Angelina. Tras sentir un sentimiento de despreció hacía David, por haber mirado de esa manera tan despectiva a Angelina, le pregunte a esta – ya tienes todo lo que te ha gustado?- ella respondió contenta con un claro- si, ya tengo todo lo que necesito-. Entonces me dirigí hacía David y le dije- en ese caso, tendrás la bondad de pagar a la modista y llevártela de aquí- como si la modista de cara de sapo no estuviera en la misma habitación. David asintió y le indico a la modista, que recogiera sus cosas para marcharse. Transcurridos cinco minutos, volvíamos a estar ella y yo solos en la casa. Ella me mostró cada uno de los vestidos conjuntos y zapatos que se había quedado. Tras un rato, en el que disfrute viendo como ella entusiasmada me hacía un desfile de sus nuevas ropas, le propuse que se vistiera con algo normal para salir a la calle. Ella me miro con ojos algo asustados y dijo- pero y si me quemo al cabo de una hora- yo sonreí al ver que ella no había comprendido en absoluto, que aún siendo vampiros nuestro aparato digestivo digería al mismo ritmo que el de los humanos. Es decir que en cinco horas estaba todo digerido y por lo tanto, ella se había vuelto inmune a la luz del sol. Así que le dije- el cambio es permanente mi pequeña, mi sangre se a mezclado con la tuya y te a dotado de este don- ella parecía sorprendida de mis palabras. La agarre y la bese con fuerza y le dije- confías en mí?- y de inmediato ella dijo- si, más que en nadie en este mundo- entonces ella me devolvió el beso y nos dirigimos hacía la puerta. Ella se había quedado con el último conjunto que se había puesto, una faldilla larga de color blanco amarillento, unas chancletas con tacón bajo y una blusa de color blanco. Bajamos con el ascensor y salimos a la calle. Caminamos Balmes en dirección al mar. Tras una medía hora de caminar a paso humano y de observar lo maravillada que estaba ella de poder ver las cosas a la luz del día, nos paramos en las ramblas. A esas horas podías oler el maravilloso olor a pan recién hecho, mientras te mezclabas entre una multitud de cuerpos en forma de flujo constante que ascendía y descendía por la ancha calle. Ella se deleitaba con cada visión de sus ojos y de lo bello que era todo a la luz del día, pero la sobrecogida más grande que tuvo, fue cuando vio el mar de color azul con toda la gente en la playa tomando el sol y bañándose. Ella se quito de inmediato las chancletas y se dispuso a correr a toda velocidad hasta tocar el agua de ese mar azul, pero teniendo que detenerla con el brazo le dije- no es conveniente moverse tan rápido mi querida. No queremos que nos vean haciendo semejante cosa, no?- ella se paro y se dio cuenta de lo que había estado apunto de hacer y se disculpo, pero antes de dejarla ir, le pedí que me prometiera que vigilaría más durante el día. Ella accedió a mi petición y me dio un beso, luego ambos corrimos a un ritmo normal, hasta llegar al borde de la playa. Emocionada y maravillada de poder ver de nuevo el mar azul, se mojo los pies y sujeto con sus manos una cantidad de agua del mismo, se mojo la cara y su cabello salpico una centena de pequeñas gotas que volaron de una manera casi mágica, hasta volver a caer en el mar. Tras una prolongada media hora dejando que ella disfrutara del mar, se calzo las chancletas y nos dirigimos de vuelta hacía las Ramblas. Allí nos desplazamos hasta la parada de ferrocarriles y metro, donde cogimos el ferrocarril para llegar a la parada de Provenza y quedar cerca de casa. Ella en el trayecto comprendió que nuestros poderes no debían usarse durante el día. Llegamos a casa y decidí imponer mis simples pero claras normas de conducta, porque sabía que si no lo hacía ella podía llevar a cabo algún acto, que en definitiva me acarrearía muchos problemas. Me senté en la butaca de la sala de estar e hice que ella se sentara en el sofá. Las normas que le transmití y las que permanecerían también en el club que pretendía formar fueron:


*- Son las normas añadidas tras la creación del club.


1ª- Alimentarse únicamente de la plebe de la sociedad y de aquellos que hubieran matado a otro ser humano, a ser posible.


2ª- Nunca revelar el sitio en el que reposas o vives.


3ª- Tener libre albedrío y solo acatar normas, que uno mismo considere lógicas o con razón de ser.


4ª- No buscar problemas con los demás vampiros, y jamás revelar secretos de ningún vampiro.


5ª- Tratar con respeto a todo Ser viviente y jamás llevar a cabo ningún tipo de imposición a ningún Ser viviente.


*6ª- Lo único que tendrá valor es el respeto, que se tendrá de ganar por propios medios.


*7ª- El club solo defenderá a aquellos que crea que deben ser defendidos o protegidos.

*8ª- El club solo se hará cargo de los gastos referentes al club y los seres que lo conforman, aunque los Seres en cuestión deberán ser principalmente independientes.

Tras comprender las simples normas de conducta y estar de acuerdo con acatarlas, ella se dirigió a la estantería y sustrajo un libro de tapa dura, en cuya portada con letras doradas se podía leer el nombre de Gustavo Adolfo Bécquer. Me sorprendió que ella se interesara por la lírica y la poesía, pero ello no me contuvo la incesante necesidad de averiguar si en Barcelona se encontraban clubes de vampiros. Me dirigí a mi habitación mientras ella se volvía a sentar en el sofá con gestos gráciles y se ponía a leer. En mi habitación, abrí el ordenador y me introduje en la red. Tras un exhaustivo barrido de mi programa buscador, que seleccionó once posibilidades. Tras revisar una a una, concluí que solo existían tres grandes clubes, puesto que clan no había hallado ninguno. Los clubes eran de ámbitos diversos, uno se dedicaba a promulgar el camino del Diablo, otro era un club basado en el derramamiento de la sangre de inocentes y por ultimo el más espantoso símil de secta y de imposición de creencia sobre los vampiros, que jamás había imaginado. De este último lo único que me llamo la atención, fue que en las dos páginas anteriores, también se escribiera de ese club y de su sanguinario líder Raimundo. Al parecer lo escrito sobre el,
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MensajeTema: Re: Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva   Jue Jul 10, 2008 10:55 am

denotaba que era un vampiro poderoso y sin escrúpulos. Las palabras que se utilizaban en la redacción, indicaban que si no te unías a su club acabarías muerto o torturado hasta someterte a sus órdenes. Los pensamientos que fluyeron en mi cabeza, fueron diversos, entre los que me preguntaba si Raimundo era más poderoso que yo, si podía evitar encontrarme con el y mi pequeña preocupación y la mas pesada, podría proteger a Angelina de semejante monstruo o la condenaría a una vida de esclavitud a manos de Raimundo. Esos pensamientos me duraron poco más de una hora, luego pretendiendo llevar a cabo mi separación del mundo humano, llame a Ana y le pedí, que dispusiera los suficientes documentos para convencer a cualquiera, de que estaba trabajando en una multinacional y que no volvería a casa. Ana dispuso todo en dos horas, en las que yo había escrito una convincente carta para mis padres. Cuando Ana llegó y realizo su trabajo, llevándose la carta y los documentos falsos, que posteriormente se entregarían a mis padres. Angelina pregunto sobre que se trataba y yo sin mentirle, pero ocultándole gran parte, le dije que se trataba de un asunto que debía ser resuelto de inmediato. A ella no pareció preocuparle en absoluto, entonces le dije que bajaría a continuar mejorando la moto y aunque esperando una desaprobación por su parte, ella dijo – me gustaría que estuvieras conmigo, pero no puedo pedírtelo. Puesto que me dijiste que estarías conmigo durante las noches, no los días.- yo sonreí y le dije- las cosas han cambiado, por lo que me quedare contigo.- antes de que me pudiera responder con un pero, le dije- tengo todo el tiempo del mundo para mejorar la moto, pero no se si también lo tengo para estar contigo- ella enternecida por mis palabras, se abrazo a mi y me beso. Luego cogidos de la cintura la conduje hasta el sofá de la sala de estar, donde de nuevo nos acurrucamos y permanecimos hasta la puesta de sol. Cuando se hizo de noche, ella me dijo que le apetecía salir de caza y luego ir a bailar a alguna discoteca, por lo que a mi también me venía de gusto y accedí. Antes de salir, ella se quiso cambiar de ropa. Al volver, llevaba puesto unas botas negras de tacón no muy alto, unos pantalones tejanos, una camisa blanca escotada y una chaqueta blanca con piel artificial alrededor del cuello. En definitiva se la veía preciosa. Salimos a la calle y nos desplazamos a la máxima velocidad que ella podía alcanzar, que era poco más de una tercera parte de la mía, hasta alcanzar el barrio chino en unos veinte minutos. Allí cazamos varios inmigrantes, que se ocultaban en una obra en construcción y metimos sus cuerpos en los contenedores de basuras industriales, a sabiendas que nadie se preocuparía en mirar su contenido, hasta haber pasado por la trituradora. Tras haber saciado nuestra sed de sangre, le pregunte a que tipo de local quería ir y ella me dijo, que quería ir a Pacha. Accedí y recé una pequeña oración para no cruzarme con Laura esa noche. Llegamos a Pacha en medía hora y nos filtramos en el local sin pagar, puesto que no consumiríamos, no estaba dispuesto a pagar y aun menos a perder media hora en la cola. No nos costo en absoluto pasar desapercibidos al aparecer en el interior del local. Tras dejar las chaquetas en el guardarropa, nos dirigimos a bailar. Ella bailaba bastante bien y a decir verdad llamábamos mucho la atención de la gente, ya que ambos se nos consideraba hermosos y atractivos, pero también sobresalíamos al bailar. En el local solo había una presencia de vampiro, que al parar de bailar se nos acercó, se trataba de una vampira. Morena de piel, ojos marrones claros, metro sesenta y cinco de estatura y bastante guapa, pero no se podía ni comparar a nosotros. Al notar que éramos mucho más poderosos que ella, nos elogió y nos propuso si queríamos subir a la zona vip con ella. Yo y Angelina comprendimos, que se trataba de quedar bien con tal de que no le hiciéramos daño y a poder ser, intentar ganarse nuestra confianza. Accedimos al ofrecimiento de subir a la zona vip. Nos sentamos en uno de los sofás y la otra, se sentó enfrenté. El respeto y el miedo que nos tenía parecían zumbar por toda la sala. Entonces percibí que Angelina podía leer su mente y como se lo estaba pasando bien, tenía ganas de jugar y se acercó a la desconocida y con un movimiento sigiloso le sostuvo la mano. La chica se asusto de la presencia de Angelina, pero sabía que si huía no nos agradaría. Así que mientras observaba como mi pequeña jugueteaba con el pelo de esa desconocida, yo le pregunte por su nombre de manera seca, sin posibilidad de entablar más conversación- cual es tu nombre?- Angelina me miro sorprendida por haberle preguntado el nombre y luego miro la cara de la chica, que parecía confusa por el miedo de haber oído mi voz y el de que le preguntara su nombre. Tras un minuto la chica respondió con voz queda – mi nombre es Trianna – Realmente era un nombre raro, así que quise saber de donde procedía y entre en su mente, al parecer ella era de España, pero su familia procedía de Noruega. También extraje cuanto hacía de su transformación y al descubrir que la habían transformado hacía solo una semana, me sobrecogí. Angelina me miro con cara de preocupada y se acercó a mí de nuevo. Pero eso no me consiguió calmar en absoluto, así que le pregunte a Trianna – donde esta tu hacedor?- ella se sobrecogió esta vez algo menos que la anterior, pero aún así la pregunta le produjo tristeza y contesto de nuevo con voz queda, pero esta vez con tono triste – se fue, me abandono tras hacerme – Exactamente eso era lo que me había imaginado, también sabía que ella desconocía el nombre de su creador, pero aunque lamentara esa imagen no podía permitirme traer más gente a casa y aún menos recogerla a ella, puesto que los celos habían empezado a crecer en el interior de Angelina. Así que quitándole importancia al abandono le dije mentalmente a Angelina – debemos irnos, no soporto más estar en este lugar y aún menos los lamentos de este Ser- mientras miraba con la vista a Trianna. Ella no se negó, ya que había bailado todo lo que había querido y estaba contenta de gozar de mi compañía. Nos despedimos de Trianna y nos fuimos sin hacer caso a sus insulsos ruegos, de que nos quedáramos un poco más. Salimos a la calle y disfrutamos de la brisa veraniega, mientras paseábamos de vuelta a casa por la Diagonal. En cuestión de una hora, ya habíamos llegado a casa, donde me dispuse a probar un intento de camuflar mi presencia. Pretendía hacer que mi presencia menguara, para poder relacionarme con el resto de vampiros, de forma que no les asustara. Me centre en desvanecerme y tras una hora de intentarlo, lo conseguí. En el momento en que mi presencia menguo hasta desaparecer, Angelina apareció rápidamente en mi habitación, preocupada por el desvanecimiento de mi poder. Ella se tranquilizo tras saber, que lo había hecho a propósito y que ella debería dominar también ese poder, por si algún día los de nuestra raza intentaban cazarla. Ella lo intento, pero durante el resto de la noche su presencia no cambio en absoluto. Ella, viendo su fracaso momentáneo en este poder, decidió irse a dormir. Yo le comunique que me quedaría un rato más despierto, que quería trabajar en algo. Tras notar que ella se había dormido, me fui al garaje y trabaje durante toda la madrugada en la moto, hasta concluir mi trabajo. Tras ello, volví a subir y me percate de que ella aun estaba dormida, pero curiosamente no estaba en el ataúd, sino que estaba en la cama de matrimonió de la habitación de al lado. Entre en ella y pude ver como dormía tapada por las sabanas, dejando al descubierto su preciosa cara y su pelo dorado. Iba ataviada únicamente con la ropa interior, que debía haber llevado en nuestra salida nocturna. Atraído por su atractivo, me desate la camisa, dejando al descubierto mi pecho y me introduje en la cama por el lado contrario al que ella se hallaba. Me aproxime a su cuerpo y con delicadeza la abrace, al hacerlo ella despertó, pero no se sintió incomoda de tenerme abrazado, sino todo lo contrario. Se dio la vuelta sobre si misma y se tumbo sobre mí, mientras sus brazos me envolvían el cuello y me besaba apasionadamente. Luego situó su tierna cabeza junto a la mía, mientras me daba besos en la mejilla derecha. Tras esa demostración de afecto ambos nos abrazamos con relativa fuerza y nos dormimos de nuevo. No soñé nada, pero mis sentidos adormecidos, sentían la fragancia de su cuerpo. Cuando desperté, ella aún dormía. Como no pretendía despertarla, no me moví de mi posición y espere a que ella se despertara. Mientras esperaba, utilizaba mis sentidos para captar pensamientos de personas cercanas, que a mi pensar eran aburridos, monótonos y con demasiadas implicaciones éticas. Tras poco más de una hora, ella despertó de su aletargado sueño y lo primero que hizo al levantarse fue abrazarme y besarme con fuerza. Luego al contrario de lo que había esperado, que era que se apartara de mi e intentara vestirse con algo más apto para la vista, se quedo donde estaba. Me miraba fijamente los ojos y jugueteaba con los dedos de su mano izquierda con mi pelo. Parecía contenta de que hubiéramos dormido juntos. Entonces, impulsado por su fragancia corpórea y su extraordinaria belleza, la gire y me situé encima de ella. Al realizar semejante acto, ella me miro, pero su mirada no expresaba repulsión o algo similar, sino que estaba contenta de que la tratase así. Me quede mirando su rostro y su perfecto pecho, tapado apenas por el sujetador, cuando ella dijo – tómame, tómame soy toda tuya – las palabras brotaron de su boca, mostrando sus largos colmillos e insinuándome, que ella pretendía serme útil y en definitiva pagarme de alguna manera la protección y el don que le había ofrecido. Al percatarme de sus pensamientos de pago, me volví atrás y abandone la cama de un salto. Ella ofuscada y temblorosa por la situación que había propiciado, dijo con voz temblorosa, mientras se tapaba con las sabanas- acaso no me deseas, no quieres poseerme?- Yo sabía que esas palabras eran ciertas, pero me negaba a que me pagara nada y aún menos que debía pagarme mi protección de semejante manera, por lo que le conteste- eres de los Seres más bellos y más atractivos que he visto, pero no pretendo que me pagues nada y aún menos de esta manera. Tú no eres una puta, así que no te tratare como tal.- ella entendiendo a través de mis palabras, que había leído sus pensamientos, se tapo con las sabanas su casi denudo cuerpo. Durante un par de minutos se hizo el silencio, hasta que fue roto por sus palabras de duda y confusión- como sino, te iba a pagar todo lo que has hecho por mí? Como responde?!- Entendí que ella pretendía devolverme todo lo que le había dado, se negaba a ser un estorbo y un parásito, como ella había pensado durante los minutos de silencio. Pero ella no entendía, que a mi parecer, me había pagado y con creces, por lo que le explique mi visión- tu ya me has pagado- ella respondió a mi afirmación con un confuso- como?- pero recurriendo al comentario de Angelina, proseguí con mi explicación.- como?, pues esta claro. Tú me has dado tu alegría, tu preocupación, tu afecto y ante todo tu agradable y formidable compañía. Con eso es con lo que me has pagado.- Ella comprendió de manera radical, que no necesitaba pagos carnales, ni ningún tipo de pago material, pero aún así se negaba a conformarse con lo que me había dado.- no, eso no puede ser suficiente para corresponderte.- la última palabra tenía una connotación tanto de compañero, como de poder, pero la deje proseguir sin interrumpir la exposición de sus pensamientos.- no puedo estar a tú lado y darte únicamente eso que has nombrado. Creo y siento que debo darte más, quiero regalarte mi amor, quiero ser tuya.- las palabras se apagaron como la luz de una bombilla al darle al interruptor, pero de repente brotaron de nuevo, en lo que me pareció la explosión de sentimientos más bestial que hubiera notado jamás- es que yo, yo te quiero, te amo, te deseo, quiero estar contigo y are lo que quieras, pero déjame permanecer a tú lado.- ella giro la cara y se tapo el rostro con las sabanas. Yo, nunca había dudado del inmenso amor que sentía por ella, así que me dirigí a la cama y la destapé de las sabanas. Me sorprendió, que las sabanas más próximas a su cara estuvieran mojadas por gotas de sangre y al verla, me sobrecogí y mi corazón se encogió en una sacudida. Ella estaba llorando, llorando lágrimas de sangre que caían de sus ojos y le corrían por la cara. Ella se asusto, al ver la cara que mostraba en esos momentos mi rostro, que era una mezcla entre aterrorizado, sorprendido y triste. Se intento tapar con las manos la cara, pero yo se lo impedí y la abrace con toda mi fuerza. Permanecí abrazado a ella y le dije- yo no quiero que te vayas mi pequeña, eso me rompería el corazón- tras decirle esas palabras al oído, me separe de ella, sin dejar de abrazarla y la mire a la cara, que se mostraba sorprendida. Así que le dije- te quiero Angelina. Te quiero demasiado como para verte sufrir y no sufrir yo también, así que por favor no llores, puesto que mi corazón sufre al verte en este estado y si lo que quieres es quedarte conmigo toda la eternidad, estaré dispuesto a darte mi cobijo y mi amor mientras lo necesites.- ella al oír mis palabras se seco las lagrimas con la punta de las sabanas y avergonzada por sus actos, dijo- siento haberte tratado así, de veras lo siento. Te prometo que nunca más volveré a tratarte de esta manera y que no te dejare, aunque ya no necesite tu cobijo.- Sus palabras me llenaron de felicidad, que exprese besándola. Nos abrazamos en un sutil abrazo y tras lo que me pareció una eternidad, ambos nos levantamos de la cama y nos vestimos cada uno en su respectiva habitación. Tras haberme vestido con unos pantalones tejanos y una camisa blanca, me dirigí a la sala de estar y me asomé por la terraza, para contemplar como el mundo seguía su curso. Examine que todos los que se movían, lo hacían por obligación o necesidad, puesto que era lunes. El lunes era el día que más odiaba cuando era mortal, porque lo que implicaba, era que debía ir a clase, a trabajar o realizar cualquier otra obligación, sin poder apelar a la libertad de no ir. Esas obligaciones o reducciones de la libertad pura, de la que ahora disponía, me producían el recuerdo de malestares y juicios morales, que en definitiva habían producido que detestase la vida que antes tenía. Se que había muchas personas, que en definitiva estaban peor que yo, ya que yo iba a la universidad, tenía una buena vida y un buen estado económico proporcionado por mis padres. Pero cada vez que lo pensaba, atribuía a ese estado de ligereza económica y a toda la cultura y enseñanza que había recibido, la culpa de que hubiera detestado la vida mortal, ya que al aprender a filosofar, al preguntarme sobre el por que de las cosas y al contemplar desde un punto ligeramente elevado las cosas, me había llevado a aborrecer la vida de una manera, que ni siquiera os podéis imaginar. Durante los días mortales, exhibía una cara, que mostraba el contrario de lo que realmente sentía o pensaba, simplemente interpretaba estar bien y a decir verdad lo hacía bastante bien, puesto que
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MensajeTema: Re: Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva   Jue Jul 10, 2008 10:56 am

nadie se daba cuenta y si se daban cuenta, decía que tenía un problema con alguien o algo similar. No quería que se compadecieran de mí y tampoco admitía ayuda en forma de limosna, por lo que me lo guardaba para mi mismo y me aferraba, a que algún día me liberaran del dolor que sentía, del aborrecimiento de la vida. Por ello agradecí en esos momentos, en los que el sol casi estaba perpendicular al suelo, que mi creadora me hubiera rescatado de esa tortura moral y me hubiera dado la libertad, la libertad de ser bueno o malo, sin tener de sopesar ninguno de mis actos. Me alegro pensar en el peso y en el sufrimiento que me había quitado al convertirme en vampiro y dejar atrás esa vida de obligaciones y apariencias. Entonces mi estado de reflexión, fue interrumpido por el sutil agarrón por la cintura y la agradable sensación de proximidad del cuerpo de Angelina. Me beso la mejilla desde mi espalda y me sugirió con palabras sutiles – porque no damos una vuelta por fuera de Barcelona y nos bañamos en alguna playa de difícil accesibilidad? – sus palabras estaban impregnadas de pura sexualidad y deseo de estar lejos de las miradas indiscretas. Esta vez en su mente solo podía percibir el deseo sexual, el impulso de atracción física y de entrega a lo que pueda suceder. Puesto que esta vez, no se trataba de un pago de mis contribuciones a su vida y tampoco estaba dispuesto a hacer lo que a ella le apeteciera en la playa, accedí por verla de nuevo cerca del mar azul y de disfrutar plenamente de mi moto ya preparada. Ella se puso feliz y me beso, al saber que su petición había sido aceptada y sin pensarlo dos veces, dijo- voy a ponerme un bañador y alguna cosa más- mientras me miraba de manera provocativa, con intenciones de imbuirme atracción carnal. Antes de que se marchase, le dije- ponte algo cómodo, ya que iremos en moto – ella asintió y desapareció por el pasillo en dirección a su habitación. Tras disfrutar durante unos minutos del calor del sol, me dirigí a mi habitación, con la firme intención de ponerme un bañador y ropa cómoda para montar. Pasados unos veinte minutos, ambos ya estábamos cambiados y descendiendo con el ascensor, hasta el garaje. Yo llevaba un bañador de color azul, unos pantalones tejanos, una camiseta blanca y una cazadora de cuero negro. Ella en cambió, a mí parecer, pretendía provocarme o es que las vampiras, aún siendo vampiras también les viene la época de celo como a las hembras animales. Ella iba con un bikini con tanga rojo, que más adelante vi, una bolsa de tela con toallas y chancletas, una minifalda tejana, un top, unas botas pequeñas de cuero negro y una capa-abrigo como la mía, pero de color azul cielo y poliamida negra en el interior. Aparte se había maquillado con cuidado en lo que resaltaba la finísima línea de carmín rojo en sus labios, la sombra de ojos y el pelo perfectamente alisado. Tras sacar la moto del garaje privado y cerrarlo, monte en la moto y ella se subió detrás tras ponerse un casco negro, que había encomendado anteriormente a David. Al subirse, se junto a mi espalda, hasta envolver mi barriga con sus brazos. En esos momentos notaba la fragancia que se había puesto, que era touch of pink, el olor penetro a través de la visera bajada del casco. Ella tras apretarse contra mí, retrocedió un poco, pero sin dejar de estar considerablemente cerca de mi espalda. Salimos del garaje, baje hasta alcanzar la Gran Vía de las Cortes Catalanas y circulé en dirección a la autopista. Al cabo de una medía hora de conducir a una velocidad desorbitante, decidí pararme en un pueblo costero, en el que ya había pasado parte de mis vacaciones de verano cuando era pequeño, se trataba de Sant Pol de Mar. Entre en el pueblo y circule por sus estrechas calles y cruce la vía del tren hasta aparcar en la zona del club marítimo. Allí bajamos y caminamos en dirección opuesta al club por el paseo. Al acabarse el paseo, descendimos a la playa, pasando al lado del chiringuito, que había permanecido durante todos esos años ahí. En la playa, tanto las chicas como los chicos nos miraban, muchos me miraban con celos de ir acompañado por Angelina. En realidad encontré normal sus miradas, ni siquiera yo me acostumbraría a la vista de gente tan guapa y tan bien moldeada como los vampiros, si se pusieran en una playa pública a tomar el sol y a bañarse. Sin prestarle atención alguna yo y Angelina, nos quitamos de la ropa que teníamos encima, hasta quedarnos solo en bañador. Tras poner nuestras toallas estiradas y dejar nuestras cosas en la bolsa, me tumbe en mi toalla. Entonces ella se tumbo junto a mí y me toco el torso y me insinuó- porque no vamos a bañarnos o a caso quieres que flirteé con los chicos de la playa- eso me hizo gracia, Angelina recurriendo a los celos con la finalidad de conseguir sus propósitos, el de bañarse conmigo. Eso me gusto, reviví la imagen del símbolo de supervivencia en el que se basan las dos películas de Riddick, tanto Pitch Black como las crónicas de Riddick. En ambas se plasma el instinto de supervivencia como algo esencial y curiosamente yo estaba y estoy aún ahora de acuerdo con esa teoría, puesto que esa perspicacia, el saber jugar tus cartas de la mejor manera, puede y te salvara la vida en muchas ocasiones. Ello me produjo el despertar de mi instinto juguetón y le devolví su ataque con la misma clase de insinuación- acaso quieres, que yo flirteé con las chicas de la playa?- con una sonrisa en la boca.- no te enfades, pero deberás aprender a tentarme más si realmente quieres jugar conmigo a este juego- tras demostrarle, que era capaz de ponerla celosa de una manera impresionante, la bese y le dije- venga vamos a bañarnos, pero no te acostumbres, la próxima vez tendrás que ceder tú- ella asintió de modo afirmativo, pero con una sonrisa de placer en su boca. Nos levantamos de las toallas y nos dirigimos cogidos por la cintura hacía el mar. Ambos nos pusimos a nadar de modo normal, con tal de no alarmar a los demás humanos, pero ella tras llegar a una lejanía considerable de la costa, se sumergió y luego emergió con una sonrisa de mejilla a mejilla. Había encontrado un isla, un montículo de arena, en el que en medio del mar puedes tocar suelo, pero sin emerger del agua del todo, como una segunda playa redondeada, aunque sumergida un metro. La seguí hasta el montículo y al llegar a el, ella se abalanzo hacía mí. Me rodeo con sus brazos y me beso introduciéndome su mojada lengua dentro de mi boca. Notaba como mis labios se impregnaban de carmín y sus suaves brazos me envolvían mi espalda. Tras deleitarnos durante unos veinte minutos, del contacto físico más esplendido y maravilloso que os podáis imaginar, volvimos nadando a la orilla, donde permanecimos al alcance de los rayos del sol, hasta que el mismo se pusiera. Tras la puesta de sol, en la playa apenas había un par de personas. Recogimos nuestras cosas y nos vestimos de nuevo con nuestras ropas de calle, pero antes de irnos, percibí algo apetecible. Se trataba de un grupo de extranjeros situados a un kilómetro de nosotros en un barco, se trataba de un grupo de colombianos jóvenes y traficantes de droga. Ella parecía no percibirlos, por lo que la informe de mi descubrimiento alimenticio. Ella se puso contenta y empezamos ambos a deshacernos de la ropa puesta, hasta quedarnos de nuevo en bañador. Caminamos por la playa sin prisas y tras vislumbrar el barco, escondimos la bolsa y los cascos entre unas rocas. Nos aventuramos en el agua, que aún mantenía el calor del día y buceamos, hasta llegar al yate, emergimos y nos filtramos por la proa del barco, donde nadie nos vio subir. Entonces le hable mentalmente a Angelina y le dije- percibo doce presencias, que tal si vamos a medias?- ella sonrío y afirmo con la cabeza, mostrándose de acuerdo con lo estipulado. Con un gesto de mi mano derecha le indique, que ya podíamos atacar. Yo pegué un salto y me situé tras ello en la popa, donde todos los pasajeros, los cuales estaban bebiendo y tomando drogas, se asustaron al verme aparecer de la nada. Ella con un movimiento sutil, mordió al único vigilante armado y lo empezó a desangrar. Los integrantes del barco, se dispusieron a saltar al mar. Alcance en un instante a una mujer, que aún tenía los efectos de la droga que se había tomado en sus venas y me fue transferido a mí. Me sentí eufórico y con una sensación de poder infinito, que apenas duró unos segundos. Tras ver el efecto que suponía la droga con sangre, decidí repetir y disfrutar de esa euforia durante un tiempo. Tras serenarme en cuestión de unos veinte segundos, me encontré con un panorama extraño. Los integrantes del barco que se habían tirado al mar, habían vuelto a subir al barco al ver que no podían nadar y nos miraban con una cara, que sería la realidad literal de estar muerto de miedo. En ese momento pensé: “pobres desgraciados”. Apenas tardamos diez minutos en liquidarlos a todos y hundirlos con la caja fuerte repleta de drogas. Fue bastante irónico la verdad, puesto que la droga fue la causa que los llevo a la muerte. Tras ello, decidí, a diferencia de toda razón lógica, el permanecer un rato en el navío y disfrutar un rato de los placeres de la brisa del Mar. Tras navegar alrededor de una hora a medio motor y de ver como los peces se arremolinaban bajo la superficie negra del mar en suntuosas formas, decidimos volver a tierra, a parte no se podía hacer gran cosa a parte de ver a los peces y que la brisa marítima te diera en la cara de manera refrescante.
Tras haber roto el casco del barco con su propia ancla y ver como se hundía lentamente, nadamos a gran velocidad hacia la costa, donde con un par de movimientos extremadamente rápidos y unas pasadas de toalla, nos secamos al completo y nos vestimos. Esa noche decidí dejarla como noche perdida y nos dedicamos a dar vueltas por las carreteras. Deje que Angelina montara la moto y disfrutara de los placeres de la velocidad y a decir verdad conducía considerablemente bien.
Tras ello estuvimos varias semanas pasándonoslo bien en casinos, donde ganábamos fortunas y otras actividades como las fiestas de San Juan y otros eventos sociales.










Capitulo 5
Si un corazón late es que aún esta vivo:


Tras varios días, disfrutando de la vida, que la noche y el día son capaces de brindarnos, nos hallábamos de nuevo en el piso. Era una hermosa noche de luna llena y yo me deleitaba con el cielo estrellado, cuando Angelina se me acerco por detrás, acariciándome la espalda de abajo a arriba y se puso a mi lado. Ella me miro y tras darme un beso dijo- que quieres hacer esta noche?- era curioso como era de predecible Angelina, pero eso no importaba. Así que le conteste- tenemos que buscar a los de nuestra especie- mi tonalidad fue mas bien inquisitiva, puesto que no quería esperar mas días. Llevaba como vampiro alrededor de dos meses y aún desconocía la manera en la que nuestro mundo realmente funcionaba y ante todo, los breves encuentros durante este periodo habían sido con seres aterrorizados por mi presencia o novicios más incultos que yo. Ella tras recibir la noticia de que quería ir a buscar a otros de nuestra especie, sugirió en tono totalmente lúgubre- en ese caso deberíamos ir al Palacio de la Sangre, allí encontraras a los mas poderosos y los mas fuertes vampiros, pero te ruego que no pienses mal de mi por lo que puedan decirte los vampiros de ese local.- yo ya sabía que mi pequeña Angelina guardaba secretos, pero esperaba que me los confesara ella, a parte una relación no tendría gracia si no fuera por esos pequeños secretos que se van desvelando de tanto en tanto, ella continuo - antes era otra persona, vivía por el dinero y la sangre, pero he cambiado y …… te quiero, te quiero de veras y no soportaría perderte ahora que he encontrado alguien que me entiende y le gusto como realmente soy.- Quise saber más sobre mi pequeño ángel de pelos dorados y por ello le pregunte en tono afable y bondadoso- si no quieres contarme la vida que tenias antes, lo entenderé, pero has de saber que no podré defenderte de todos los males de este mundo y aún menos si no me ayudas- sus ojos mostraban la infinita tristeza y arrepentimiento verso a su vida anterior. La abracé y le dije- siempre intentare protegerte mi amor, pero has de entender que no soy todo poderoso y que existen seres más fuertes y más sabios que yo.- la frase, me dolió en el fondo del alma, puesto que pretendía ser el mas poderoso de todos, “El verdadero Inmortal”. Ella me miro a los ojos y tras ello se separo de mis brazos y se sentó en el sofá, donde permaneció durante unos instantes con la mano sobre la frente y el pelo tapando su rostro. No pretendía forzarla a que me explicara lo sucedido años atrás, así que permanecí de pie en frente de la ventana, mirándola. En ella veía todo lo que había deseado en sueños en una mujer, tanto física como intelectualmente. Ella en estas últimas semanas me había demostrado ser una compañera fiel y a la vez agradable. Su manera de ser se asimilaba a la que yo tenía, aunque dos almas jamás son idénticas y por ello discerníamos en ciertos puntos y gustos, pero aún así me gustaba por el mero hecho de que compartía mi manera de pensar respecto a la vida. Ella y yo éramos en palabras burdas, dos seres preparados para sobrevivir en cualquier situación, lo único que nos importaba era no morir y supongo que eso nos unía de esa manera tan especial. Para mí, ella era tanto mi compañera como mi amante, pero también era mi pequeña, mi hija y ante todo lo más preciado en mi vida en esos momentos. Su felicidad era mi felicidad y ello me agradaba, puesto que nunca me
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MensajeTema: Re: Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva   Jue Jul 10, 2008 10:56 am

había sentido tan unido a nadie en mi vida mortal. De repente su voz se alzo sobre mis pensamientos y me devolvió a la terraza y a la agradable visión de su rostro tras su cabellera.- como ya sabes me convertí en lo que ahora soy hace unos cinco años- se detuvo mientras me miraba a los ojos, mientras yo asentía con la cabeza para confirmar que lo recordaba.- ya conoces el nombre de Ernest, mi creador o más bien mi maldición.- su tono se impregno del odio y el miedo que tenía a ese ser- el resulto ser uno de los grandes vampiros de esta ciudad y de muchas otras, controlaba casinos, las drogas de ciertas zonas de la ciudad y ante todo era temido por su poder, tanto como vampiro y como por sus contactos y su capital.- me sorprendió ver cuanto había aprendido Angelina a hablar de manera culta, en solo unas semanas y de que manera intentaba explicar las cosas de la manera más fría posible, con tal de no dramatizar. Aunque sus palabras indicaban, que el diablo de nombre Ernest de piel morena no la había tratado bien y que alguna desgracia le había acontecido durante sus primeros años. Contuve las ganas de abrazarla y intentar paliar su dolor, pero me resigne y continué escuchando.- tras esa desastrosa noche de octubre en la que Ernest me detuvo y me tomo a la fuerza como su compañera y todo por el mero hecho de que le parecía hermosa y atractiva… bueno, tras eso vino la esclavitud. Donde Ernest iba yo era arrastrada, mi derecho a opinar quedaba totalmente prohibido y me convertí en su muñeca...... en su puta de pelo rubio.- las lagrimas brotaron de sus ojos como rubíes desechos. De inmediato saque un pañuelo y se lo ofrecí con tal de dejar de ver esas lagrimas que me dolían en el alma. Ella tras secarse las lagrimas prosiguió donde se había quedado- me violaba cada noche y yo sangraba, tras la agresión y el bebía mi sangre…, la sangre que brotaba tras el acto sexual- sus ojos volvían a estar empañados en lagrimas y la voz le temblaba por el recuerdo de los sucedido, aunque esa vez en sus ojos y en su mente solo había ira, odio y ganas de matar y hacer sufrir a Ernest lo que ella había sufrido. Las palabras brotaron con ira- el no solo me tenía como su puta, sino que también ofrecía a sus asociados, el que me podían tomar…. y si se me ocurría negarme a hacer algo o agredir a alguien…, el,.. El me mataría. Me lo dijo tras crearme;- a partir de ahora eres mía y harás lo que se te ordene o te convertiré en un montón de cenizas- tras repetir la frase que su cruel creador le dijo y encogerse y replegar su cuerpo contra el sofá, empezó a sollozar. Me aproxime a ella y la abracé con cariño y le hice una pregunta al oído- dime solo una cosa, el es más fuerte que yo?- la pregunta la cogió por sorpresa y contorsiono su cuerpo con gracia hasta estar frente a mí. Me miro a los ojos y creo que por primera vez ella comprendió, que destrozaría a Ernest si se me daba la oportunidad y dijo- no, el es más débil que tú, pero no lo hagas, no le provoques, puesto que su poder de verdad es el que tiene en la sociedad. Pude ver varios que le desafiaron y todos siendo tan fuertes o más que el han fallecido, el dispone de muchos vampiros fieles, que al mas mínimo gesto se abalanzaran contra ti y te mataran.- Entendí a la perfección las palabras de Angelina y solo me quedaba una duda a resolver. – como escapaste?- ella bajo la cabeza y la apoyó contra mi pecho- salí corriendo cuando el no estaba en el Palacio y puesto que no podía sentir mi presencia, no ha podido localizarme de momento, pero si me ve seguro que intentara volver a poseerme…o me matará- la abrace con fuerza y le dije con tono consolador- no dejare que eso suceda- tras ello baje la cabeza y la bese.
Tras una hora, en la que tuve paciencia y espere a que ella estuviera dispuesta a moverse para irnos de caza, nos alzamos del sofá y fuimos de cacería con la moto al Raval. Antes de salir le dije a Angelina que reduciría mi presencia por prudencia y para no alarmar, como había hecho anteriormente a los vampiros con los que nos habíamos topado. Aunque ese procedimiento lo había estado aplicando las ultimas dos semanas y ella no había tenido ningún inconveniente en que lo repitiera esa noche. Aparcamos la moto en un parking, más que nada por desconfianza por mi parte y nos dirigimos entre el intrincado de calles, donde apenas tardamos un cuarto de hora en saldarnos tres victimas cada uno. Tras ello, decidí no ir esa noche en busca de los de nuestra especie y se lo comunique a Angelina. Tras pasear un rato por las calles, decidimos volver a casa y cuando a penas nos hallábamos a unas cuatro manzanas del parking, donde se hallaba mi moto, nos asaltaron cinco vampiros, vedándonos todas las salidas. Los observe y percibí que eran fuertes, al menos tan fuertes como lo era Angelina antes de que bebiera mi sangre, que por cierto ahora lo era un poco más. Desconozco las magnitudes de los cambios que ejerció mi sangre en ella, pero lo que si es cierto era que se había tornado más fuerte, más rápida, más ágil y no tan blanca como lo era antes.
Los mire con detenimiento, todos iban vestidos de manera distinta y cabe destacar, que todos eran más bien de facción horrible. Parecía más expectantes por Angelina que por mí, pero puesto que llevaba la presencia reducida no me extrañaba y me dispuse a hablarles con tal de llamarles la atención- que queréis?- mi voz sonó seca y con más autoridad de lo necesario, pero no le di importancia. Los vampiros que nos rodeaban, fijaron sus ojos en mí, con claros signos de indignación a mi acto de supuesta valentía. Entonces una voz surgió a mi espalda, me gire y pude comprobar el marrón de sus ojos y su piel negra perlada, era un hombre fornido, de un metro ochenta largo y su voz sonó aún más autoritaria a lo que la mía había sonado- estamos aquí por ella, así que vete, a no ser que quieras morir…- Me reí de forma que lo percibieran. Dios que ingenuos que son, considerarme que no era rival, eso me hizo gracia. El mismo que había hablado, volvió a hacerlo en tono de enfado e indignación- de que te ríes?, si no tienes cuidado morirás. Eres demasiado débil y te podría matar con una mano. Así que largo de aquí!- le sonreí y le conteste de inmediato- tu insolencia y tu falta de educación te costaran la vida.- el se me quedo mirando de manera furiosa, como si no pudiera soportar ser humillado por un supuesto “vampiro inferior”, tal y como lo nombraba su mente. Con una sonrisa dijo- tú lo has querido- dicho eso saco un largo cuchillo de la espalda y se abalanzó a toda velocidad hacía mí. Sus intenciones eran claras, matarme, por lo que tuve que intervenir. En cuanto se disponía a clavarme el cuchillo en pleno cuello, le agarre de su brazo derecho, con el que pretendía apuñalarme y lo lance sin ningún tipo de dilación, ni reducción de mi verdadera fuerza contra la pared del edificio a mi espalda. Al instante me encontraba en la situación más incomprensible, el vampiro se había estampado contra la dura pared de hormigón partiéndose casi todos los huesos y produciendo varios daños y desperfectos de consideración a dicha pared. Mientras que en mi mano izquierda aún mantenía agarrada la extremidad derecha con el cuchillo agarrado en la mano. Todos los vampiros del rededor me miraron con cara de terror. Entonces entre borbotones de sangre y gemidos de dolor, el ser falto de brazo, habló- quien eres? Como es…?- me hizo gracia que lo preguntara y puesto que al final se habían dado cuenta de que no era un vampiro normal, me digne a contestar parcialmente- quien soy?- di una pausa a las palabras, mientras todos los ojos horrorizados se posaban en mí ser- soy un verdadero inmortal, eso es lo que soy y vosotros no sois más que sombras y polvo.- mis ultimas palabras salieron de lo más profundo de mi ser, de mi puro y crudo instinto. Un instinto que me incitaba a matar a esos seres, con tal de prevalecer a la sombra y que no me persiguieran. Me abalancé sobre ellos y les partí el cuello, les arranque los corazones y les desangre, hasta dejar solo con vida, a aquel ser destrozado y moribundo. Lo levante sin apenas problemas y le dije- tienes dos alternativas, la primera es, que me digas quien te envía y me cuentes todo lo que sabes, a cambió te daré una muerte rápida y limpia. Si te niegas a colaborar, ten por seguro, que te pasaras los próximos cien años gritando sin que nadie te pueda oír. Mientras el ser se retorcía colgado de mi mano, eche una mirada a Angelina, que me observaba sorprendida y en su mente me veía como a una bestia imparable e indestructible, pero a la vez en sus pensamientos fluía un corriente de gratitud y devoción. Me volví hacía ese despreciable ser y le dije- así que te niegas- mientras el permanecía con la cabeza baja- pues entonces prepárate- en ese momento quise dañarlo y lo hice, canalice todo mi afán en dañarlo a través de mi poder mental y el empezó a sentir el abrasar de mi poder en su cabeza y en su cuerpo. Gritaba y gritaba, pasados unos largos cinco minutos, deje de atacarle y le dije de nuevo- vas a colaborar, si o no?- el gimiendo entre lagrimas de sangre y dolido por el abrasador dolor en los huesos y arterias, contesto- si, pero por favor dejadme con vida, os lo ruego, os lo suplico- se sentía desesperado indefenso y débil, pero aún así no podía dejarlo con vida e hice caso omiso de sus ruegos- cuéntame lo que sabes-. El explico que servia a Ernest y que el era ahora el más grande de los tres vampiros que reinaban en Barcelona y en toda España. Ernest contaba con un ejército y al parecer lo único que se le había escapado de sus manos y desde entonces era, Angelina. Dicho comentario hizo que se estremeciera Angelina. También hablo de que aquel o aquellos que la atraparan y la retornaran sana y salva a el serian recompensados con un trabajo como guardia personal del mismo Ernest y podrían beber su sangre. Tras ello, apenas contó nada más de interés y puesto que su propia historia no me parecía interesante, estaba dispuesto a matarlo. Entonces el dijo algo que me detuvo- déjame ser tú esclavo, seré tú lacayo, tú sirviente y si no te soy de utilidad, mátame entonces- pobre, no sabía que no necesitaba contactos, ni ningún tipo de ayuda. Le partí el cuello con un leve movimiento de mano. Tras ello, bese a Angelina, pusimos los cuerpos en un tejado de cara al mar, a sabiendas que el sol los haría desaparecer y volvimos a casa. Tras cruzar el umbral de la casa, ella se aferró fuertemente a mí espalda diciendo- lo siento, ahora ellos también irán tras de ti- eso ya los sabía y me halagaba la preocupación que sentía Angelina verso mí. Me gire y la bese- no importa- ella me miro con los ojos llorosos, pero con una sonrisa en la boca. La cogí por la cintura y la conduje suavemente a la sala de estar, donde ambos nos sentamos en el cómodo sofá y nos abrazamos y nos besamos hasta el amanecer. Tras ver como los primeros rayos de sol entraban por la terraza, me dispuse a ir a dormir unas horas. Cuando me hallaba en frente de la puerta de mi habitación ella me agarro la mano y ambos entramos en ella. No pensaba negarme a dormir con ella, así que me deshice de mis ropas, quedándome en cueros y me interne en las sabanas de seda de la cama. Tras unos instantes, ella había entrado por el lado opuesto al mío y se encontraba en sujetador y bragas de color rojo. La tentación se adueño durante unos instantes de mi mente, en los que ella frotaba suavemente su cuerpo contra el mío y sus brazos acariciaban delicadamente mi espalda. Ella hablo en forma de susurro- soy tuya, tómame si lo deseas- esta vez no hubo ningún pensamiento de pago de favores o de acciones, ella se sentía mía, aunque no se lo hubiera dicho nunca, ni tampoco demostrado. Ella en sus pensamientos me decía, que quería ser mía. La abrace y con mis manos le aparte cuidadosamente el pelo de su cuello y la besé en el. Mis manos descendieron mientras mi boca continuaba besando su cuello, hasta posarse en sus nalgas. Ella soltó un pequeño bufido, acompañado de un inconmensurable pensamiento y sentimiento de placer. Ella movió mi cabeza de su cuello y me beso, me beso de una manera que hasta ahora no lo había hecho. En ese beso era ella la que me dominaba y no al revés. Era ella la que quería poseerme y no como había estado pasando durante esos últimos meses. Se tumbo encima mío y mientras sus labios húmedos y su lengua, junto con sus pensamientos y sentimientos, me daban placer. Su cuerpo se frotaba con delicadeza, pero a la vez con mucha sutileza con el mío. Ella retiro hacía atrás la cabeza y en ese momento note, note el amor, un amor que me calentaba la sangre y producía que mis labios se enrojecieran y mis pupilas se dilataran. Ella se soltó el sujetador y sentada en mi cintura, me agarró con sus brazos y situó mí cabeza entre sus formidables y blandos senos. Mientras me transmitía el calor de su sangre a través del agradable tacto de mis mejillas entre sus senos, me hablo al oído- bebe mi amor, quiero que tomes mi sangre, que sientas lo que yo siento-. El amor se apoderó de mí y mis instintos más carnales surgieron del fondo de mí mente, para acabar sujetándola por las nalgas y tumbarla encima de la cama. Tras ello, la mire a los ojos y en ellos vi reflejado el amor y la pasión. La bese sin más preámbulos y pasados unos segundos mí boca descendí por su cuello, hasta alcanzar su seno izquierdo, en el que hinqué los colmillos y noté el amor transmitido en la sangre, el inconmensurable grito y pensamiento de placer y el latido acelerado de su corazón. Tras beber una cuantiosa cantidad de su sangre y habiendo forrado mí estomago en amor y calor, la sujete por los hombros con delicadeza y la tumbe encima mío, diciéndole- toma ahora mí amor, siéntelo mientras bebes mí sangre-. Tras esas palabras la arrimé a mi pectoral izquierdo, en el que ella, estando debilitada por la sangre perdida, puso sus dos manos sobre mi torso y empezó a beber de mí. Notaba como mi sangre pasaba a ella, notaba el amor que sentíamos mutuamente. Mientras bebía, el inconmensurable placer sé apoderó de mi mente, mientras mi mano izquierda acariciaba su sedoso pelo dorado. Ella, tras sentirse llena, se separó de mi torso y me beso con sus ensangrentados labios. Tumbada encima de mí note como ella me acariciaba el pelo y la suavidad de su piel rozándose con la mía. Separó sus labios de los míos y se retiro hacía atrás. Se tumbo a mí lado y nos abrazamos el uno al otro, mientras el sueño se apoderaba de nosotros de manera dulce.
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MensajeTema: Re: Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva   Jue Jul 10, 2008 10:57 am

Capitulo 6
El dolor de los ajenos no suele influirnos:


Tras levantarnos al día siguiente, ambos nos pasamos el resto del día en casa. Apenas nos hablamos, puesto que mientras las horas fluían, se iba incrementando mis ganas de combatir y la inseguridad, en la que no prefería pensar, de que me ocurriría si no ganaba esta batalla. Durante las horas diurnas, me dedique a preparar mí moto y mí coche, juntamente, con intentar averiguar más cosas de Ernest a través de Internet, pero en realidad ya conocía como era; era un cabronazo y un hijo de puta. En las horas próximas al anochecer, abrí de nuevo el almacén de armas, que no había abierto desde mi primera noche como vampiro y llame a Angelina. Se quedo sorprendida, del inmenso arsenal de que disponía y la incité a que cogiera varias armas, con un; por si un caso. Tras revolver considerablemente el almacén, salimos ambos considerablemente armados, pero sin necesidad de que las armas se vieran. Por lo tanto, Angelina había elegido dos beretas plateadas enfundadas a la espalda, una mauser hsc 90 en el tobillo y una navaja de la clase mariposa de 22cm de longitud de filo, escondida en la cintura. Yo volví a sacar mis dos colt doradas y su funda en forma de T, el cuchillo de mi Anfitriona y esta vez decidí llevarme un incentivo extra, una Henry Survival; una carabina semiautomática del calibre 22 de 8 balas en cargador y con un desmontaje, que apenas ocupa 40cm. Ella tras sacar la carabina, me dijo si sería necesario llevar ese tipo de armas, por lo que le explique, que era más fácil matarlos desde lejos que desde cerca. Tras escoger cada uno sus armas, nos vestimos mejor para camuflarlas, por lo que volví a ponerme la capa-abrigo, una camisa roja, pantalones negros y las botas de motocicleta negras. Ella en cambio se puso un top negro, una chaqueta azul oscuro, pantalones de cuero negro, unas botas de tacón de aguja de hierro y un pañuelo estilo burca en el cuello. Ambos tras vestirnos y camuflar nuestras armas mediante la ropa escogida, descendimos al garaje, donde escondí la carabina en una de las placas de la moto. Ambos nos encontrábamos alimentándonos a la puesta de sol, mientras el cielo era rojizo y la oscuridad empezaba a cernirse sobre la ciudad. Tras estar saciados de sangre, partimos hacía el Raval, donde tras menos de un cuarto de hora, estábamos frente al Palacio de la Sangre. Que con ese nombre cualquiera habría esperado un verdadero Palacio de veras, pero en realidad, se trataba de una finca antigua remodelada con una valla de acero y dos vigilantes a cada lado. Al parecer era más bien un club cool de los vampiros ricos y gracias a nuestro hermoso aspecto y que ambos habíamos reducido nuestra presencia, entramos sin ningún problema. Ascendimos con el resto de vampiros ricos y engreídos hasta la casa, donde dentro de ella descubrí lo inmorales que podían ser esa clase de vampiros y lo más gracioso de todo, era que se hacían llamar a si mismos pura sangres, cuando en realidad ninguno había nacido como vampiro, puesto que nuestra naturaleza nos lo impedía. Pase durante alrededor de una hora por las diversas salas repletas de gente, en las que muchachas se ofrecían para que las mordieses, había subastas de humanos y también vampiros, personajes extravagantes, timadores, ladrones, asesinos, etc…
En todo ese rato no me separé ni un minuto de Angelina que se mantenía sin abrir boca y ocultando su cara mediante el pañuelo. A las doce de la noche, las puertas de una gran sala se abrieron, junto con el gran ajetreo y agitación por parte de los que sabían que iba a acontecer. Tras esperar unos determinados minutos, con tal de permanecer en el anonimato de la muchedumbre, nos encaminamos al interior. En el gran salón destacaba el lucernario propio de una discoteca, barras con camareros, un surtido de animadores de ambiente y una tarima, donde de inmediato pude discernir entre la gente sentada y de pie, al ser moreno de Ernest. Cogí delicadamente de la mano a Angelina, con tal de que notase mi apoyo y contuviera su odio. Ella me apretó la mano con considerable fuerza y luego nos dirigimos a una de las barras, donde un gentil muchacho nos sirvió dos copas repletas de sangre por cinco euros cada una. No osé beber de esa sangre fría, desconocida y de olor insípido. Pasados unos minutos, en los que ambos nos habíamos acomodado en un sofá oculto en telas, del lateral del gran salón, las luces se apagaron y un rayo de luz azul salpico en la tarima los rasgos de Ernest. El maldito diablo se dirigió a todos los ocupantes del salón con una sonrisa picara y siniestra. Tras hablar al público con palabras huecas y sin contenido alguno, con las que infundió en la gran mayoría un ámbito festivo, empezó a sonar la música. La música, era de estilo clásico, al parecer una de las piezas de Bach. Mientras la música sonaba de los horribles altavoces, los vampiros presentes se pusieron a bailar de la forma con la que supongo que se debía bailar en la Francia del siglo XV. Realmente horripilante, la escena me produjo una conmoción tan profunda, que por un instante pensé en irme corriendo de aquel lugar, pero me mantuve firme a mi odió hacía Ernest. El Maldito, se interno en el baile y mientras bailaba, seducía a una joven vampiresa descendiente de una casta de vampiros.
Al parecer la clase de vampiros que me rodeaban, consistían en grupos familiares, en los que se obligaba a tener hijos a los familiares no convertidos y tras ello, los convertían. De manera que la casta continuase indefinidamente con ese paso. Cabe destacar la belleza de los seres que la formaban, era como si el apareamiento entre los no transformados se rigiese por buscar a un acompañante hermoso con el que procrear a niños igualmente hermosos. Eso si, si el niño nacía con alguna malformación, o no era lo suficientemente hermoso, era sacrificado sin dilación por sus padres naturales. En mi opinión, eran abominaciones andantes, eso si hermosas, pero acaso los diablos no lo son. Al parecer todos los presentes, mostraban adoración y halagos en verso a Ernest y el como buen cretino engreído, se inflaba de pavoneo. Era innecesario permanecer más rato en ese ambiente, puesto que me sería imposible acabar con el en esas circunstancias, así que le dije a Angelina- vayámonos, ya he visto suficiente- ella me miro a los ojos, como si no hubiera oído mis palabras. La agarré de la mano y juntos nos dirigimos a la salida, cuando de repente note varias miradas sobre mí. No puedo explicar como lo sabía, pero así era, una cantidad considerable de vampiros se fijaron en nosotros y también Ernest. Haciendo caso omiso a la sensación de ser observado, continué avanzando hacía la salida, pero la voz de el cretino de Ernest me detuvo apenas a unos siete metros de las puertas del gran salón- quienes sois? No recuerdo haberos visto nunca por aquí, y como osáis marcharos antes de que la fiesta acabe?- las ultimas palabras, denotaban indignación e ira, al no venerar su fuerza y poder. Mi contestación fue burda y seca, pero no pude haber dado mejor respuesta- la fiesta es aburrida y por eso nos marchamos- los bufidos de indignación y los murmullos se esparcieron por toda la sala. Ernest emanaba ira y sus palabras también- como osas! Como te atreves a decir que mis festejos son aburridos!- la contestación me hizo reír y ello indigno más a la gente y mucho más a Ernest. – acaso no te das cuenta de lo desfasado que estas?- mi pregunta, aun siendo una afirmación le dolió a Ernest en el alma y produjo algo inesperado. – Apresadlos, no dejéis que se marchen! – sus palabras provocaron que se formara un circulo de vampiros de traje negro a nuestro alrededor. Detenidamente, me mire a los vampiros que nos rodeaban y percibí que eran algo más débiles, que los de la noche anterior. Entonces decidí ponerme algo más serio y concentrarme en la situación, puesto que aun siendo más débiles, todos juntos podían llegar a causarme algún daño, leve, pero doloroso. Al parecer, los vampiros del rededor iban avanzando poco a poco, con la intención de inmovilizarnos a ambos. No estaba dispuesto a que le pusieran una mano encima a mí querida Angelina, así que libere mi verdadera presencia. Al hacerlo, todos los vampiros incluido Ernest retrocedieron, por la sorpresa del resurgir de la presencia de mí verdadero Ser. Ernest me miro con detenimiento, como si le costara creer tal capacidad de ocultación e intimidado por mi poder, que superaba con creces el suyo. Los vampiros del cerco, no osaban acercarse, sino más bien iban retrocediendo lentamente. Ernest apenas podía creer lo que acababa de suceder ante sus ojos. Aprovechando la confusión y el miedo imbuido, dije- ahora, si no pretendéis morir- dando frenesí a mis palabras y una corta pausa, para que las asimilaran- nos marcharemos y esperamos no ser estorbados, más que nada por vuestro bien-. Nadie dijo nada, al parecer, algunos ni siquiera se atrevían a respirar. Agarre de la mano a Angelina, pero ella no cedió ante mi leve arrastre, con tal de marcharnos. Ella dio dos pasos al frente y completamente llena de decisión en su mente y sin temblor alguno, se retiro el pañuelo de la cara. Al instante, Ernest abrió la boca, pero Angelina con su decisión abrumadora, le interrumpió antes de que pudiera decir nada, diciendo- A partir de ahora seré una vampira libre y no deseo volver a verte a ti, Ernest, ni a ningún ser concerniente a este grupo de vampiros- su mirada los intimido, aunque también el liberar de su verdadera presencia- adiós y espero que te pudras en el infierno- refiriéndose con toda claridad a Ernest. Nadie se puso en medio de nuestro camino, mientras salíamos de ese lugar, tampoco se atrevieron a hacer ningún comentario, hasta habernos alejado considerablemente, tras subir en la moto.
Nos alejamos sin demasiadas prisas y sin ninguna dirección en concreto, con tal de que si se les ocurría seguirnos, se encontrasen que no nos podían seguir. Ya que disponíamos de la ventaja del sol, por lo que mi plan consistía en continuar desplazándonos o ir a sitios públicos hasta que amaneciera. Con tal de asegurarnos, la no intervención de nuestros perseguidores, decidí internarme en Coco-Bongo, una discoteca situada al lado de Búcaro, en Aribau. Entramos en ella pagando los diez euros de entrada y tras engañar mentalmente al portero, que vigilaba la zona vip, nos sentamos en una de los pequeños sofás y esperamos juntos a ritmo de House y pachanga. Nuestros perseguidores apenas tardaron media hora en plantarse en el local. En total eran siete individuos, de entre veinte y treinta años de apariencia física. Todos ellos, se sentían acomplejados de que no me escondiera, mientras me miraban ceñudamente y con signos de evidente amenaza. Todos ellos se preguntaban si tendrían alguna oportunidad de sobrevivir si nos enfrentábamos. Así que transcurrieron las horas en el interior de la discoteca y el amanecer se aproximaba. Cuando todos ellos percibieron la llamada del amanecer, me miraron con signos de creciente ira y se retiraron. Tras esperar junto a Angelina el cierre de la discoteca, nos dirigimos hacía la moto y retornamos a casa.
Tras llegar a casa, me desprendí de mi ropa y me vestí con una simple camiseta y un pantalón corto. Me puse las zapatillas y fui a la sala de estar, donde me acomode en la butaca y medite sobre las repercusiones de lo sucedido esa noche. Ella tardo apenas medía hora en sentarse en el sofá, vestida con una bata de seda de color azul oscuro. No se atrevió a pronunciar palabra, ni tan siquiera se movió o hizo gesto alguno, por el cual debiera interrumpir mi meditación, así que proseguí andando en mis pensamientos. Durante dos largas horas, evalué las consecuencias que podrían acaecer en los días, meses e incluso años venideros. Entre las consecuencias más destacadas, la más evidente y la que se cumpliría a mi pesar, era la persecución por parte de los asociados de Ernest. Transcurridas las primeras horas del día, me levante de la butaca y ella me miro con una mirada de culpabilidad. Cuando decidí irme a dormir, ella intercedió con su dulce voz- has pensado en irnos, no es así?-. Dios, que linda que era y que bien nos conocíamos después de unos meses de relación.- Así es, lo he pensado. Pero creo que me quedare, aunque si tu quieres marcharte…, eres libre, tu misma lo has proclamado esta misma noche- ella entendió a la perfección mis sentimientos y lo que realmente decían mis palabras, por lo que contesto de inmediato, con una reticente indignación- así que quieres enfrentarte a ellos.- su tono era grave e impregnado de preocupación- acaso crees que podrás contra todos?, no ves que es una locura.- unas débiles lagrimas de sangre descendieron por su rostro y con tono apenado dijo- ven conmigo, huyamos juntos, vayamos donde ellos no tienen poder-. Me puse a reír, mientras ella me miraba con recelo sin entender la risa que había producido en mí su ofrecimiento. Entonces me dispuse a explicarle las múltiples razones por las que me quedaría y me enfrentaría a esos vampiros.- No me iré. Todo lo contrarío, me quedare aquí, en Barcelona y limpiare de esta ciudad a todos esos vampiros-. Ella se mostraba completamente incrédula, como si le costara asumir mis palabras, pero al cabo de unos segundos reacciono y soltó las palabras de manera preocupante- Pero eso es un suicidio! Acaso quieres morir?!- mirándome fijamente a los ojos y prosiguiendo al ver que en mis ojos no había muestra de dilación alguna frente a la muerte- acaso no temes morir?!-. Ella me miro de forma seria y preocupada por mi pasividad frente a sus palabras continuaba intacta. Entonces me dispuse a contestar- no, no temo morir y ante todo no temo a nadie. Hace ya tiempo que descubrí, que el tener miedo no es algo útil, por lo que me deshice de él.- Ella completamente incrédula y en parte sorprendida y asustada, me miro y se abalanzo sobre mí, envolviéndome con un fuerte abrazo. Mientras sollozaba y se aferraba con ambas manos a mi camiseta, dijo- no quiero que mueras. Yo quiero estar contigo, pero no quiero que mueras. Que será de mi si tú te vas, tú que me has dado el don del sol, tú que has cuidado de mi, tú que has sido mí mentor, mí padre y mí más preciado y único amor. Por favor te lo ruego- mientras se ponía de rodillas frente a mí, mientras sus manos permanecían agarrando mi camiseta, ya algo ensangrentada por sus lagrimas- no me abandones, no me dejes sola.- Me sorprendió la dependencia que había desarrollado Angelina verso a mi, pero también yo había desarrollado una dependencia hacía ella y el pensamiento de perderla se hacía realmente doloroso en mi corazón, pero aún así, sabía
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MensajeTema: Re: Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva   Jue Jul 10, 2008 10:58 am

que huir de los problemas no solucionaría las cosas. Ante todo sabía a ciencia cierta, que Ernest no dejaría de perseguirme, puesto que el ambicionaba igual, pero de diferente manera que yo, ser el vampiro más fuerte sobre la Tierra.
La abrace de forma consoladora y le dije- no tengo intenciones de morir frente a esa escoria – pose mis ojos en los suyos y la bese.- no pienso abandonarte nunca y aún menos dejar que te hagan daño- puse una pausa no intencionada en mis palabras- eso te lo prometo -. Es curioso como una persona a la que amas y aprecias casi como a tu propia vida, es capaz de hacerte cambiar. Yo en mi vida humana, nunca, jamás, en mi vida, había hecho una promesa de implicaciones catastróficas como esa, pero si una cosa tenía clara, era que no me retraería jamás de mis palabras, pasara lo que pasara. Ya que no solo pretendía ser el vampiro más poderoso sobre la tierra, sino que para mí, el camino escogido para llegar a serlo, debía ser el de un guerrero con honor. Puede que a muchos les importara poco el honor y prefirieran huir salvando la vida, en vez de luchar. A mi parecer, yo ya hacía algún tiempo que estaba muerto y si moría otra vez, querría morir de una manera honrosa, es decir bien.





















Capitulo 7
La Belleza de la Musa sangrienta:


Su nombre era el de Lucía Zabirova, una joven de unos dieciocho años de edad. De procedencia rusa, pobre y huérfana. Lucía era una superviviente, llevaba desde los ocho años de edad ganándose el pan de cada día con trabajos propios de los mendigos e integrantes de las mafias rusas, tras haberse escapado del orfanato. De los ocho hasta los doce, se limitaba a transportar en mochilas las armas, artefactos o el dinero negro de los traficantes. Por suerte o desgracia su tío segundo era uno de los integrantes de la mafia, de manera que no abusaron sexualmente de ella hasta los dieciséis años, en cuando su tío falleció por un desafortunado incidente en una transacción. Al principio se limitaba a llevar carteras repletas de armas u otras mercancías propias de las mafias. Cumplidos los catorce se convirtió en el término vulgar “traficante”, que implicaba la venta de armas a determinadas personas, en vías publicas. Pero llegado el desafortunado incidente de su tío segundo, paso a disposición de un “chulo”, que se encargaba de vigilar vagamente a las chicas, que en definitiva eran obligadas a ejercer la prostitución. Por entonces corría el año 1773 y el control de dichas operaciones eran omitidas por los gobiernos, a cambio de una contribución monetaria.
Tras su primera experiencia sexual obligada, su mente se descompuso, odiaba en lo que ella se había tornado, se odiaba a sigo misma tanto, que probo diversas veces de suicidarse. Al intentar suicidarse, lo único que se gano tras salir del Hospital fue una reprimenda de golpes por parte del que entonces era el chulo, que se encargaba de ella y de tres chicas más, alias Karjak. Cumplidos los diecisiete, se convirtió en una marioneta. Hacía lo que le pedían sin quejarse ni mostrar ningún tipo de asco o dilación en sus actos, pero aún así su mente se atormentaba cada vez que realizaba esos actos y su odio se acrecentaba. Pero por muchas veces que abusaran sexualmente de ella o la maltratasen, no parecía que su cuerpo cambiase por dichos actos. Ella continuaba con su indomable pelo castaño ondulado, sus ojos marrones oscuros de mirada gélida y su silueta angelical. Por ello también se atormentaba, puesto que quería ser fea, que su cintura se dilatase de manera alarmante como la de todas las demás chicas con las que convivía en ese infierno. Todo con tal de que ningún hombre quisiera tener relaciones con ella y fuera relegada a donde muchas otras habían acabado, a un hoyo o a una de las fábricas textiles de dudosa legalidad. Pero por desgracia eso no sucedería, aunque si que se vio implicada en asesinatos, sobredosis y un maniaco asesino que por mala suerte a su parecer, no acabo con su miserable vida.
Tras cumplir los dieciocho y pasados unos meses, días y horas, por primera vez le sonrió la suerte y se le proporciono las armas de venganza definitivas, con las que sorbería la vida durante la noche del chulo Karjak, de los miembros de la mafia y de todos aquellos que habían hecho de su vida una miseria. Pero aún así no se contento y durante más de veinte años segó las vidas de todos los opresores con los que sus colmillos se cruzaron. Sin tener sed alguna mataba y sorbía siempre una minuciosa cantidad de sangre de sus victimas. Tantas fueron sus victimas en esos años y todas ellas camufladas en la vanidad de las enfermedades, drogas y del solvento de cuentas entre carteles y mafias. Tras esos años de matanza, propició que se envolviera en una ficción la historia de una asesina, que antes de poder verla ya estabas muerto.
En el bullicio vampírico, ella se convirtió en la Musa de la sangre, la que no bebía por necesidad, sino por el placer de matar. Su mente, ya dañada por esa horrible infancia, la había tornado un monstruo, extremadamente peligrosa para los humanos, puesto que no hacía objeción alguna en el genero o la edad de sus victimas e incluso se decía que había matado a una embarazada de ocho meses y tras matarla le había extraído el niño aún vivo y lo mató con sus propias manos y anduvo caminando con la sangre en sus manos durante varias semanas. Pero incluso los de su especie, los vampiros no osaban acercarse a ella, puesto que también había matado a varios novicios por haberle supuesto algún tipo de molestia. Por supuesto, ella había sido convertida por un antiguo del cual se desconocía su nombre, por lo que disponía de una fuerza mucho mayor que cualquier vampiro natural de Rusia y de gran parte del mundo.
Tras un tiempo en su patria, emigro mediante trenes y barcos a América. En los Estados Unidos, vivían infinidad de vampiros, pero puesto que los mismos Estados Unidos fueron descubiertos mucho después de la primera aparición de vampiros en Europa, esos vampiros, eran de fuerza inferior a los de Europa, aunque también influyo el espíritu de acrecentamiento de América a que engendraran cantidades de vampiros, por lo que los nuevos engendrados fueron siendo cada vez más débiles que los anteriores. Pero dicho suceso no sucedió en Europa, ya que en casi toda Europa abundaba el conservacionismo y el ocultismo, lo que hizo que la transmisión de la generación vampira se hiciera con más cautela y en menor número.
Durante los años que la separaron del siglo XX, continuo matando a inocentes, aunque llegados los momentos de máxima frustración mental, se enterraba bajo tierra y descansaba placidamente en la inconsciencia del sueño inmortal. Al levantarse por tercera vez a lo largo de su vida inmortal, descubrió un nuevo siglo, un siglo de lucidez, en el que su blanca apariencia no desentonaba entre las multitudes de las ciudades de América. Cansada de las ciudades que habían poblado su triste y amarga infancia, decidió marchar a descubrir el origen de la raza vampira, el antiguo mundo. Gracias al progreso tecnológico sucedido durante los años de su último reposo, pudo internarse como polizón en uno de los lujosos barcos con rumbo a Alemania. En ese nuevo mundo descubrió el frío seco, la nieve grisácea y la sangre alemana saturada de grasas salchicheras. El cambio de ubicación le deparo su primer amor, Julian Knortz un tímido y adorable joven de pelo oscuro y ojos marrones. Su impulsividad, la llevaron a cometer el error de transformarle en vampiro. Ya que tras su transformación el joven Julian acabo descuartizado por la banda “ Blut-flugel” de vampiros emergentes de Alemania. La amargura de la perdida de su amado, la llevo a asesinar a casi todos los componentes de dicha banda. Deambuló por las calles de Berlín durante varios años, en los que no dejo de matar sin cesar a más humanos de los que le hacían falta para alimentarse. Tras una rigurosa investigación policial, en la que hallaron sus huellas dactilares no registradas, gracias a Dios y por fortuna, y hubo una persecución afanosa por encontrarla, emigró primero a Francia y luego a España. Al parecer el ambiente parisino y sus quesos de oveja, no le hacían el peso, en contraposición le gustaba la sangre con dieta mediterránea. Se estableció cerca de la playa, en lo que actualmente es Sitges, un pueblo costanero de renombrada fama homosexual, por sus innumerables playas destinadas al conjunto Gay. Allí, después de tantos años, encontró la calma que ni al enterrarse encontraba. Dejo de matar a destajo y se movilizo, con tal de conseguir el dinero y los lujos, propios de los humanos. Tras elaborarse una identidad falsa, junto con la posesión material de una casa en la zona mas apartada de la playa, decidió gozar de los placeres intelectuales de la época. Vio como la televisión emergía y le mostraba el tierno amanecer y el calido atardecer con una imagen en blanco y negro, q jamás pudiera haber creído ver. Escucho las melodías de los grandes compositores, leyó los libros de todos y cada uno de los temas que a lo largo de las épocas habían sido creados. Aunque por primera vez se intereso en saber por la manera de vivir de los de su especie, sus costumbres, sus ritos y su manera de ocultarse de los seres vivos. Durante el transcurso de las épocas tuvo diversos problemas sociales, que solvento mediante el hermitañismo en su propia casa durante unas décadas, hasta que su finca, fuera retomada por una joven, a la cual nadie pudiera reconocer como la que antes vivía allí. En esas décadas de encierro, fue cuando más aprendía de los libros, documentos y más delante de Internet, el método de vida de los humanos, ya que tras su conversión a vampira, el concepto del comportamiento humano y su vocabulario había sido renovado, inventado y modificado a cada época y zona social. Ante sus ojos transcurrieron acontecimientos como el bombardeo de Barcelona, la guerra civil y el dictador Franco, entre otras muchas más. Aun así los acontecimientos más impactantes para ella fueron el cambio de vestimenta en el siglo XX y las nuevas expresiones, algunas reeditadas de tiempos posteriores, que empleaban los seres humanos.
Tras reflexionar mucho, llego a la conclusión de que ella como vampira existiría y presenciaría los acontecimientos de cada época.













Capitulo 8
El Arte de la Guerra, nunca cambia:


Tras ocho horas tumbado en la cama sin dormir, meditando sobre como reventarle la cabeza a ese arrogante y mal nacido de Ernest y sabiendo que Angelina se había encerrado en el ataúd. Por primera vez deje expandir mi mente asta mas no poder y me sorprendí al abarcar casi toda la ciudad, pero ello no me impidió intentar extraer toda la información posible. Me pase toda la mañana tumbado en la cama sin moverme y escuchando grupos, ya que la totalidad me era imposible, pero me esforzaba en expandir mi radio de atención y también mi capacidad de captar pensamientos en concreto. Alrededor de las doce y media, la puerta de mi habitación se abrió y tras ella apareció la cara limpiada de mi dulce Angelina. Ella se quedo en la puerta al verme inmóvil, pero enseguida gire la cabeza y moví mi mano para q se acercara. Ella con lentitud se movió y se tumbo sobre el colchón, se aproximo a mí y se quedo abrazada sin moverse.-gracias, estaré así unas horas mas- le agradecí la compañía y afirme que no me movería, por si ella quería hacer algo. Pero ella no se movió y se quedo quieta junto a mí.
Las horas de sondeo mental dieron su fruto, ya que localice a todos los vampiros enterrados en mi zona de sondeo. Me levante lamentando mentalmente el no poder freírlos mediante la transmisión mental del poder que nos invadía a los vampiros, porque si pudiera abría hecho arder a todos los vinculados con Ernest y tras ello haberle dado la mas atroz de las muertes al mismo.
Al levantarme de la cama Angelina volvió a la movilidad y su mirada reflejaba tristeza. La mire con ojos tiernos y le tendí mi mano derecha, diciendo- que te apetece hacer hoy?- había dedicado mucho tiempo a pensar en como salir de ese atolladero y me apetecía cambiar de aires, distraerme. Ella me miro perpleja y al instante siguiente esbozo una amplia sonrisa y alcanzo mi mano. Se levanto de la cama y se abrazo a mí, diciéndome al oído- me apetece hacer lo que tu quieras hacer- sonreí. La abrace y la bese, después retire mi cabeza unos centímetros para vislumbrar sus ojos azules y dije- ve a vestirte, te espero en la sala de estar- sonreí de nuevo y le di un beso en la mejilla. Ella me devolvió el beso y salio por la puerta, eso si, dándose la vuelta justo al pasar el marco de la puerta y dedicándome una mirada intensa y una dulce sonrisa, tras ello se perdió de vista.
En breves minutos, ambos nos encontrábamos dando un paseo por Balmes en dirección a la montaña, en las últimas horas del día. Nuestra presencia había sido neutralizada a conciencia. Ella no entendía el porqué de ese paseo, pero le era indiferente. Mientras paseábamos tranquilamente, meditaba sobre lo que había estado reflexionando y solo encontré dos salidas. La primera, eliminarlos durante la noche arriesgándome a que me hicieran trizas entre cincuenta vampiros o la segunda opción, q consistía en neutralizar nuestras presencias al mínimo, cazar en zonas en las que los vampiros no solieran acercarse y ejercitar el poder mental con tal de adquirir suficiente poder como para hacer que estallaran en llamas mientras dormían. Evidentemente, no era un cobarde, pero no
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MensajeTema: Re: Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva   Jue Jul 10, 2008 10:58 am

estaba lo suficientemente loco como para enfrentarme a un centenar de vampiros de una sentada, así q escogí la segunda opción y la hice saber a Angelina. Ella entendió que lo mejor era ocultarse de momento y así lo hicimos.






























Capitulo 9
El Malestar de un vampiro:


Ernest estaba furioso, paseaba de un lado a otro de la habitación, emanando quejas sin respuesta. Ante el estaba su consejo de confianza, los vampiros que le servían y tenían el honor de estar cerca suyo, los cuales guardaban silencio ante la abrumadora palabrería de su Señor. – como que se os han escapado?- bramaba Ernest- como demonios habéis permitido que sigan con vida?-. Repetía una y otra vez variando ciertas palabras y dirigiendo atronadores gritos y amenazas mostrando sus colmillos. Con cada amenaza sus siervos daban un paso atrás, por prudencia y miedo. Se abrió una puerta, por la que entro una refinada chica vampira de unos veinte pocos años de apariencia carnal, su pelo castaño ondulado, sus ojos marrones oscuros de mirada gélida y una silueta angelical. Su apariencia hubiera tentado a cualquier vampiro a acercase a ella, por lo que incluso Ernest al verla entrar en la habitación había acallado sus expresiones de enfado. En el ambiente se podía percibir la tensión, Ernest parecía incomodo con la presencia de esa muchacha, al igual que lo había estado en presencia del ser que aquella noche le había demostrado que no era ni de largo el mas poderoso de los vampiros. Entonces la damisela de ojos marrones gélidos hablo,- he percibido una presencia muy fuerte desde mi habitación, quien era?- sus palabras denotaban curiosidad por saber que ser conocía Ernest que era mas del doble de poderoso que el mismo Ernest. Ella lo miro con sus hirientes ojos y Ernest no tubo más remedio que contestar- No lo se…- sus palabras se fueron apagando desde que empezó a pronunciar la frase, pero enseguida pregunto- Podrías encontrarlo?-hubo una pausa en la frase- Lucía-. Ella lo miro unos instantes pensando en que iba a contestar y luego levanto su mano izquierda e hizo un gesto negativo con el dedo índice, moviéndolo de derecha a izquierda. – Lo buscare para mi y me uniré a el, porque me parece un ser mucho mas interesante que tu- las dos ultimas palabras estaban impregnadas de desilusión o al menos lo parecieron a los oídos de Ernest, que se sorprendió al notar algo de sentimiento en la Musa de la Sangre. Lucía se giro sobre sus tacones de punta y se encamino hacia la salida, Ernest sabia que pretendía marcharse esa misma noche a la búsqueda del vampiro que había aparecido la noche anterior. – Dime la verdad, que has visto en el?-. Lucía sonrío con una risa malévola de tonalidad infantil, que erizo el pelo de todos los vampiros presentes.- He visto el instinto.- Sus palabras sonaron de manera que para ella tuviera un significado muy concreto, aunque para Ernest y los demás vampiros presentes esas palabras les dejaron mas confusos. Lucía atravesó las diversas salas hasta alcanzar la puerta exterior, en su camino un par de vampiros se apartaron y muchos otros se alarmaron de verla fuera de su alcoba, donde solía permanecer las noches leyendo. Al salir a la fría calle, el aire batió su pelo y en su rostro había una brizna de felicidad. Saboreo el aire de la ciudad, dejo fluir sus sentidos y tras sonreír, escogió una motocicleta de las muchas que estaban aparcadas y desapareció a medio gas por la calle. No disfrutaba del desplazamiento en motocicleta, su mente solo pensaba en ese influjo, que había sido la presencia de ese vampiro la noche anterior, quería encontrarlo, necesitaba encontrarlo. Su apetito estaba saciado y no se detuvo a matar a ninguno de los seres humanos que deambulaban por las calles a esas horas de la noche. Paso un considerable tiempo hasta percibir el aura, tenue como una gota en medio de un desierto, ocultada con una perfección digna de un ilusionista, pero perfectamente detectable por su instinto. Su inexplicable sentido de la percepción vampírica la condujo hasta las inmediaciones de plaza Molina. Allí aparco la motocicleta sin esfuerzos y se movió por las callejuelas de los alrededores de plaza Molina. –Esta cerca –murmuro para si misma en una suspiro de aire. Temblaba ligeramente de emoción y sus pasos aun pretendiendo ser de velocidad normal, daban súbitos movimientos demasiado rápidos para caminar de manera normal, haciendo ver de manera borrosa todo su cuerpo al trasladarse unos metros mas adelante. Pretendía mantener la calma, pero su instinto se sobreponía, hacia siglos que no sentía nada y ahora de repente, su cuerpo sentía algo que no podía explicar, la sensación de tener una alma gemela, un hermano perdido y un ser que inexplicablemente quería conocer. A cada paso que daba en dirección a la entrada de el parque Moragas sus latidos se aceleraban, sus ojos se desteñían de esa escarcha gélida que los había cubierto, como si el aura del vampiro fuera capaz de descongelar los sentimientos que tiempo atrás fueron enterrados por su mente. Se sentía raramente feliz, pero a la vez su corazón se debatía en una guerra por la duda de si ese vampiro la aceptaría a su lado. Llego a la delicada verja de acero que supuestamente impedía el paso a aquellos que pretendieran entrar en el parque, aunque mostraba signos de haber sido sorteada mas de una vez. Salto la verja de un salto sin problemas y subió la ligera pendiente que ondulaba a la izquierda hasta llegar a una zona abierta donde en un banco el y una vampira se encontraban sentados. Sus miradas se cruzaron.
















Capitulo 10
Veedor de Mentes:


El paseo prosiguió de manera in interrumpida hasta que Nacho discernió una calle, que en su infancia había recorrida un par de veces hasta alcanzar el parque en el que había pasado muchas de sus tardes entre semana jugando. Se encamino por la calle, con la tierna mano de Angelina en su cintura y la de el en el hombro de ella. Angelina pareció entender que esa calle retornaba sensaciones en su acompañante de tiempos pasados, pero no se atrevió a preguntar, como no había hecho hasta la fecha de que edad tenía su Amado. Sabía que en ciertas cosas Nacho era un misterio y prefería que siguieran así, temía perderlo por un comportamiento juvenil. Pero a pesar de ello, ya había cometido varios actos juveniles e infantiles, en los que Nacho se había reído o la había detenido de golpe. Desde la noche anterior se arrepentía de haber hecho lo que hizo, de haberse mostrado ante Ernest para insultarle y luego irse. Tenía claro, que por su culpa Ernest les perseguiría con más ahínco y eso la atormentaba.
Apenas cruzaron una calle, hasta que Nacho torno delicadamente su mirada hacia ella- no te preocupes tanto-sus ojos se encontraron- esto hubiera pasado tarde o temprano.- Angelina de nuevo estaba atónita, se sentía rara cuando el leía sus pensamientos y ella se indignaba de no poder hacer lo mismo. Pensó para si misma, que si tuviera ese poder, podría comprender mucho mejor a Nacho y ser una compañera digna de el. De nuevo la voz de Nacho rasgo el aire de la nueva noche- Eres digna de mí- no hubo explicación, ni nada mas a decir, solo los ruidos que reportaba la noche y el movimiento de los seres vivos.
Se encaminaron placidamente hasta la entrada del parque que se hallaba vallada, por lo que sortearon la valla con más o menos gracia, pero si alertar a ninguno de los posibles ojos que les podía estar mirando. Nacho podría haber manipulado las mentes de los humanos que les podían estar mirando, pero ello implicaría exponer su presencia para ello y prefirió no hacerlo. Tras saltar la valla como humanos, pero con algo más de agilidad, se internaron por el camino ascendente del Parque. Nacho se detuvo en el instante que vio la zona destrozada de patinaje y el banco en el que tantas tardes había merendado. Camino hacia el banco, Angelina había soltado su mano y lo miraba con cara de curiosidad, pero empezaba a entender que la ciudad de Barcelona guardaba muchos recuerdos para Nacho y que debería convivir con ello.
Nacho toco la madera de el banco con sus dedos, era rugoso y estaba maltrecha por la intemperie, pero aun así se sentó en el y bajo la cabeza con los ojos cerrados. A su mente le vino el sonido de las palomas, el ruido de los niños jugando y vio en sus recuerdos como corrían al jugar al escondite, como se escondían varios en un mismo sitio y miraban temerosos al que le tocaba para. Vio a una niña dando vueltas a la pista de patinaje con patines de cuatro ruedas y a su padre apoyado en la barandilla con una sonrisa en los labios. Ancianas tirando pan molido a las palomas y las palomas posándose en el brazo de una mujer que parecía que las palomas le hacían más gracia que asco. Su mente quedo desbloqueada por esos recuerdos y al abrir los ojos, Angelina estaba considerablemente cerca de el, de pie, mirando paciente a que el retornara a la realidad. Sus miradas se cruzaron y el la beso. Tras el beso la acogió rodeándola con su brazo izquierdo por el hombro y la sentó junto a el. En ese breve instante en el que Angelina se había acomodado en el pecho de El, Nacho percibió un aura, sabia que era una vampira y su esencia, su aura era especial. El aura que percibió era bella, pero transmitía malestar. Nacho se puso tenso, pensó-Huir?, no. Esperemos pues- su tensión se difumino, a la espera de ver los acontecimientos. Una figura apareció por la entrada por la que ellos habían accedido, Angelina se sobresalto y miro a Nacho. Nacho no miraba a Angelina en esos momentos, solo miraba a la figura de la vampiresa con una sonrisa en los labios. Se levanto de su asiento e hizo un gesto a Angelina de que esperara y ella obedeció. Apenas dio dos pasos al frente con naturalidad humana, cuando la vampiresa ya se hallaba a escasos centímetros de su cara. El impasible, la miro a los ojos y dijo sonriendo- Hola, Lucía-. Lucía, retrocedió un paso atrás, pero Nacho la cogió de la mano. Ella lo miro furiosa a los ojos, como advertencia de un ataque inminente, pero se topo con los ojos marrones de Nacho. Su rostro se calmo, la calma se expandió por su Ser, como si limpiara su alma. Entonces, Lucía hundió su cabeza en el pecho de el y se abrazo a Nacho con fuerza, llorando lagrimas de sangre.
Angelina contemplaba extrañada la escena, por un momento pensó que se conocían, pero no sabía el porque, pero no era así. Por un instante al ver que esa vampiresa abrazaba a su Nacho sintió celos. Pero en ese instante Nacho le hablo a su mente- Te quiero, no lo olvides jamás.-. Tras esas palabras, ella se tranquilizo, pero sabía que esa vampira, Lucía, acabaría junto a ellos.
La voz de Nacho sonó en las inmediaciones del parque- Deja de llorar, no mas encontrado?-. Los llantos de Lucía cesaron de inmediato y sus ojos manchados ligeramente de las lágrimas de sangre miraron a Nacho. Una sonrisa se encontraba de nuevo en los labios de El, alzo su mano izquierda y le acarició el cuello. Tras ello, Lucía se puso de rodillas- Dejad que vaya contigo- en tono de suplica. Las predicciones de Angelina se cumplieron. Nacho seguía mirándola, pero sin decir palabra y fue Angelina quien se levanto del banco y se acercó a Lucía levantándola con ternura del suelo y abrazándola. Lucía no entendía el porque de esas agradables caricias, pero no pregunto, le aliviaban el malestar que en ella había permanecido desde tiempos inmemoriales. Angelina alzo la vista para mirar a Nacho- por favor, no la dejes aquí- Angelina se asusto al ver la cara de Nacho, parecía conmocionado.
Los crímenes ocasionados en esa vampira cuando aun era niña, bailaban por la mente de Nacho. Sentía lo que ella había sufrido, entendía su repulsión en verso a si misma y aun así le hería el alma ver a través de la mente de ella esos recuerdos tan dolorosos. Alzo su mano diestra depositándola en la cabeza de Lucía- Te daré la paz que tanto has anhelado-. Hizo fluir su poder expandiéndolo por los recuerdos y pensamientos de ella, le daba una visión lejana, una tranquilidad, con la que ella podría convivir sin sentirse un monstruo. Al acabar, Nacho retrocedió dándose la vuelta, pero dos brazos le agarraron de su cintura, Lucía estaba inclinada hacía delante. Angelina vio por primera vez a Lucía, desde que
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MensajeTema: Re: Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva   Jue Jul 10, 2008 10:59 am

apareció con gestos de preocupación. Angelina se sorprendió al discernir la cara de Lucía, parecía tan inocente, tan viva y a la vez tan horrorizada de que Nacho se hubiera separado de ella. Nacho la miro con la mirada mas oscura de lo habitual, como si revelasen la oscuridad que se cernía sobre su alma. Su voz sonó tierna, suave y calmada, en contraposición de su mirada- Eres libre de seguirme,-hubo una mirada intensa entre Lucía y Nacho- pero si no cumples mis normas, deberás marcharte.-. Esas palabras le sonaron peculiarmente parecidas a Angelina, aunque no dijera exactamente esa frase cuando aceptó su compañía. Lucía no tardo ni medio segundo en tenderse en pie, abrazar a Nacho, besándole en el cuello y mejillas y acariciándole la espalda. Nacho se quedo inmóvil meditando sobre lo que acababa de hacer.

























Capitulo 11
La Errante de la Luna:


La Luna se encontraba plena, en el cielo estrellado de la noche. Su luz bañaba con tranquilidad las viejas calles de Roma. En las inmediaciones del Coliseo se encontraba tranquila y placenteramente sentada una figura femenina digna de alabanza. Sus pensamientos flotaban en la húmeda brisa de la noche, vagando en pequeñas y detalladas visiones de un joven de pelo castaño y ojos marrones.- Ojalá no tuviera que esconderte al mundo- susurró en la noche la muchacha, posando sus ojos en una pareja de enamorados que vagaba por una de las calles. Los miro con detenimiento y sintió una punzada de envidia al ver que sus labios se juntaban y sus cuerpos se abrazaban.
Percibió una presencia a su lado, pero siguió mirando a la pareja hasta que se perdieron de vista. Entonces torno su cabeza hacía la extraña silueta de un niño de unos catorce años de edad, de pelo albino y ojos negros. El chico hizo una reverencia y le tendió una mano, que ella no aceptó para ponerse en pie. El chico retiro sin mucha gracia la mano y lo paso por alto, por ser quien era esa muchacha. El chico tras verla en pie, dijo- los demás la esperan.-. Ella asintió y siguió al muchacho hacía una puerta metálica del Coliseo, que se abrió a su paso, dejando entrever un largo pasillo. Tomaron una abertura a la derecha, en la que una escalera descendía hacía los cimientos del monumento. Tras perder la cuenta de las escaleras bajadas, un corredor se abrió ante ellos. En el había doce vampiros, seis mujeres y seis hombres. Los Guardianes de la Corte de la Noche, ese era el nombre de los doce vampiros apostados ante una puerta. Un vampiro, mando marchar al chico albino, que ascendió rápidamente por las escaleras, mientras los doce guardianes hincaban la rodilla al suelo y decían al unísono – Bienvenida Dama de la Noche-. La puerta se abrió para la muchacha de ojos verdes.

Capitulo 12
El contar de las cosas, viaja con el viento:


En menos de un mes, los rumores de un vampiro más fuerte y poderosos que Ernest el vampiro, se habían expandido por casi toda la península. En dichos rumores, se contaban que era un ser poderoso, bello como ninguno, el cual estaba acompañado, por la antigua belleza engendrada por Ernest, la cual se escapo y la mismísima Musa de la sangre, ambas rendidas a los encantos de ese vampiro. Muchas personas contaban que era Drácula, otras decían que era un antiguo, uno de los primeros vampiros y otros que era un titán. Muchos decían que no tenia sombra y que era capaz de difuminarse en la noche, sin dejarse percibir.
Los Titanes eran vampiros que al ser creados inexplicablemente se tornaban muy poderosos, mas que sus hacedores. Aunque la mayoría de vampiros no habían conocido ninguno, los rumores de titanes, habían recorrido el mundo de los vampiros durante siglos.
Muchos vampiros dejaron la ciudad de Barcelona al escuchar rumores de que había asesinado sin problemas a una de las comitivas de caza de Ernest. El mismo Ernest se encerraba en su caserón, pretendiendo aparentar tranquilidad y proseguir con sus festejos, aunque los vampiros presentes en ellos escaseaban. Algunos insensatos de las provincias habían viajado hasta Barcelona para encontrarlo y unirse a el, aunque unos pocos pensaron que sería la oportunidad perfecta para crear un club, creyendo en que los rumores de dicho vampiro era falsos y meras invenciones.
El mismo Raimundo, el poseedor del club más relevante de Barcelona, a parte del de Ernest. Se había marchado de Barcelona tras hablar con Ernest sobre el extraño vampiro que asediaba Barcelona y sus inmediaciones. Muchos dijeron que Raimundo se había movilizado por las migraciones de los vampiros, ya que no quería perder un gran número de vampiros asiduos de su club, otros decían que se fue porque Ernest le aseguro la existencia de ese vampiro.
Barcelona tras un mes de la aparición de ese vampiro en el festejo de Ernest y tras haberse marchado La Musa de la sangre para unirse a ese mismo vampiro. Se había tornado un caos en el que los neonatos campaban sin control y cada noche se encontraban muertos por arma blanca y asesinatos inexplicables, camuflados en suicidios y asesinos en serie o asaltantes. Ernest, dejo de mandar a sus emisarios a poner control como había hecho desde hacía un siglo y medio. No quería arriesgarse a provocar ninguna molestia al vampiro que asediaba sus más íntimos temores. En los que ese vampiro lo inmovilizaba y le arrancaba el corazón ofreciéndoselo a las dos Damas que le acompañaban. Por fortuna eran pocos los vampiros neonatos que vagaban por Barcelona, la mayoría se había dejado llevar por el tumulto, que había partido hacía Madrid y Francia.

Capitulo 13
Los Jóvenes, un buen alimento:


Los rayos de sol penetraron por la abertura de la terraza, hacía el interior de la vivienda. La estantería de libros quedo levemente iluminada por el amanecer, desvelando los relieves de los libros, en los que se percibió un vació de un volumen grande y ancho, ocupado por tres libros inclinados. Una figura masculina se encontraba sentada sobre la barandilla de piedra de la terraza, con la espalda apoyada en la pared. Sus ojos miraban las páginas del grueso volumen, pero sin leer palabra alguna. Quieto como una estatua, pensando y percibiendo lo que le rodeaba. En la vivienda se respiraba tranquilidad, no había ruido que enturbiara sus pensamientos.
Así pasaron las horas de la mañana hasta apostarse el sol en pleno cielo, dando paso al mediodía. Una leve brisa producida por la abertura de una puerta proveniente del interior de la vivienda, lo despertó de sus pensamientos. Estiro las piernas, y bajo de la barandilla con el volumen sujeto con ambas manos. Se interno en el salón, donde tras depositar el libro, una figura de una mujer de pelo rubio y ojos azules, llenos de ternura lo observaban con cautela. El camino hacía el pasillo donde la mujer se encontraba, disminuyo un instante su paso, beso en la mejilla de ella y prosiguió su marcha por el oscuro pasillo, sin pronunciar palabra. Se interno en una de las habitaciones y se tumbo sobre la cama. Su aspecto bajo la luz artificial de las lámparas era extraordinario, su piel blanca con tintes de moreno brillaba reflejando la luz. Sus ojos eran dos pozos de color marrón claro y en los que miles de pensamientos se encontraban encerrados. Su rostro era inerte y sin revelar ningún sentimiento. Todo indicaba una meditación profunda que era interrumpida levemente por la presencia de las dos mujeres que convivían con el, la mujer de pelo rubio y ojos azules y la mujer de pelo castaño y ojos marrones, que en esos momentos reposaba en un ataúd a la espera de que el sol se pusiera.
La noche se cernió sobre la ciudad. La delicada Lucía salio de su ataúd y fue en busca de sus compañeros, en seguida encontró a Angelina en el sofá abrazando un cojín. Sus miradas se cruzaron, pero ello no detuvo a Lucía a preguntar- Aun sigue igual?- con voz triste. Angelina asintió y tras un pequeño suspiro de tristeza se levanto y acompaño a Lucía a la habitación donde reposaba Nacho. Lucía abrió la puerta con delicadeza y ambas vieron que allí ya no se encontraba Nacho tumbado, como lo había visto Angelina unas horas atrás. Una melodía silbada cruzo la vivienda, proveniente del salón de donde acababan de estar. Rápidamente y con el corazón latiendo con fuerza al pensar que Nacho había retomado la normalidad tras ese trance, cruzaron el pasillo y se detuvieron ambas al discernir la figura de Nacho sentada en la barandilla de piedra. El giro el cuello para mirarlas y sonrió.
Ambas chicas salieron corriendo a una alarmante velocidad, topándose con que Nacho se había levantado y abierto los brazos para abrazarlas, a una velocidad que ellas no percibieron con sus ojos. Ambas hendieron sus caras en los hombros de el, besaron su cuello y sus mejillas, mientras sus manos acariciaban su espalda y torso. Su voz sonó suave, pero dejo a las dos vampiras congeladas, ya que sonaba con una fuerza atroz aun siendo su volumen tan agradable. Ambas lo miraron, sin comprender que le sucedía y el las miraba con ternura al ver en sus mentes su preocupación.-Ahora ya conozco y controlo casi todo mi poder- sus palabras parecían decir algo tan evidente y tan fácil de entender para el, que confundían a sus acompañantes. Viendo que no lo comprendían, dijo- Os lo mostrare- dicho eso, sus cuerpos se levantaron del suelo y viajaban a una velocidad atroz por el cielo negro y nublado. Tras unos instantes estaban en la azotea de la torre Mapfre. Ellas al darse cuenta de donde se encontraban, lo miraron entre sorprendidas y atemorizadas. Era comprensible, ya que ningún otro vampiro a su entender era capaz de volar. Las acogió dentro de sus brazos a ambas y arrimo sus bocas a su cuello- Bebed mis niñas es hora de que ambas seáis, os convirtáis en mis hijas de la noche- ambas mordieron, obedeciendo las ordenes de su amado, bebieron la sangre que les ardía en sus cuerpos. Ambas se apartaron una y luego la otra con la boca abierta y los ojos exaltados. Tras ello ambas se miraron las manos, como si nunca las hubieran mirado. Nacho las inundo de saber, mediante pensamientos transmitidos, les enseño todo lo que debían saber, sobre como usar sus nuevos poderes. Tuvo paciencia y espero una hora y medía a que ambas volaran y fueran capaces de mover su cuerpo, no con sus músculos, sino con el poder que poseen en mayor o menor medida todos los vampiros. Tras ello, sus palabras sonaron maliciosas- Es hora de purgar a Barcelona de aquellos que no son dignos de ser nombrados vampiros-. Ellas comprendían a lo que se refería, quería exterminar los neonatos que habían dispuesto el caos que reinaba durante las noches en Barcelona desde hacía ya un mes y dos semanas. Esa noche fue el purgatorio de todos los neonatos que campaban a sus anchas por las calles de Barcelona, todos y cada uno fueron desangrados y convertidos en cenizas, por el atroz poder de Nacho y el de sus dos damiselas. Los vampiros que rehusaban luchar contra el e intentaban huir, prendían como antorchas humanas, que tras unos metros se convertían en un pequeño montículo de cenizas, que el viento se llevaba consigo. Ninguno salio con vida, solo los afortunados que se refugiaron en la casa de Ernest salvaron sus vidas. Cuando la noche tocaba a su fin, un pensamiento cruzo las mentes de los pocos supervivientes.- Barcelona es el lugar del Diablo, marchaos si no queréis prender como los desafortunados de esta noche-. Ningún vampiro osó quedarse en Barcelona, todos incluido Ernest marcharon a la capital.
Las noticias de El Diablo, que había erradicado los neonatos de Barcelona cruzo medio mundo, llegando a oídos de todos los vampiros del viejo y nuevo continente. Volvieron a contar rumores y leyendas de sus poderes, todas falsas, ya que nadie que le hubiera visto usar su poder había sobrevivido. Divulgaron también la historia de las dos damas que lo acompañaban, La Musa de la sangre y Angelina La Dama de la sangre. Así las apodaron los que contaban dichas historias y rumores, aunque no todos las llamaban así y preferían llamarlas, Las hijas del Diablo. El nombre del Diablo, paso de boca en boca, de mente en mente, hasta que tras un tiempo, surgieron los Valientes. Los Valientes, eran vampiros individuales o emparejados que decidieron plantar cara a ese asesino de vampiros y transformarlo en cenizas. Se reunieron y partieron hacía Barcelona tres meses tras que el Diablo, se hiciera con el control de la ciudad.
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MensajeTema: Re: Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva   Jue Jul 10, 2008 11:00 am

Capitulo 14
Las festividades navideñas empiezan:


En la ciudad el bullicio de gente comprando a falta de poco más de un mes para las festividades de Navidad y fin de año, se iban incrementando día a día. Un joven apacible se encontraba sentado en una mesa al aire libre, mientras que los clientes del mismo local, le observaban extrañados al observar que no consumía nada en absoluto y que miraba entretenido a la gente de las ramblas ir y venir. Los murmullos discernían dependiendo de que persona los pronunciase, unos decían que porque se ponía en la terraza estando a diez grados, otros en cambio, murmuraban sobre el hecho de que llevaba allí un par de horas sin haber bebido nada, pero los camareros decían que había pagado cincuenta euros por permanecer sentado allí, cosa que extraño a los consumidores. En cambio un tema diferente se trataba entre la gente joven, que preguntaba a los camareros y camareras, interesados en el muchacho de la terraza. Los camareros les había comunicado a los jóvenes que se trataba de un chico que al parecer tenia mucho patrimonio familiar, eso produjo que las mujeres presentes estando ya atraídas por su físico, se plantearan en flirtear con el. Una voz de mujer cruzo media sala en una tonalidad normal, en un momento de repentino silencio – siempre esta llamando la atención-, la gente adulta se torno lentamente, al contrario de los jóvenes, que miraron hacia la entrada del local, en el que dos preciosas chicas acababan de entrar y miraban a el joven en la terraza.

Nacho sabia bien, aun no habiendo mirado hacia atrás que Angelina y Lucía estaban dentro del local, desde el que había accedido a la terraza en la que se encontraba. Calmado se levanto de la silla de aluminio y miro una ultima vez hacía el bullicio. Torno su rostro hacia el ventanal del local, en el que a través de el vio a sus dos queridas acompañantes, sonrió.

La gente las miraba, mirando con detalle cada rasgo y curvas de sus cuerpos perfectos. Las chicas presentes, las miraban recelosas al ver que el muchacho de la terraza les había sonreído a ellas y que a ellas no les prestasen la atención, que habían tenido hasta hacía unos instantes. Los chicos en cambio las miraban embobados, pensando obscenidades, hasta que un valiente chico de pelos revueltos, metro ochenta largo y ojos verde-marrones, les hablo- queréis sentaros con nosotros?- haciendo un ademán con la mano para mostrar la mesa donde estaban el y sus amigos. Las dos chicas se miraron y sonrieron, la sonrisa fue burlona, como si se mofaran del pobre chico. Entonces sonó la voz intensa y de niña de Lucía – estamos aquí por el- sus palabras, dejaron entrever sus colmillos, los cuales fascinaron al chico. Adjuntamente a sus palabras, indico con su dedo índice al muchacho de la terraza que acababa de entrar por la puerta vidriada de la terraza. Dieron un par de pasos para dejar entender que no pensaban quedarse con el chico y sus amigos.

Nacho entro en el local, viendo que un joven atrevido intentaba flirtear con ellas, le hizo gracia y pensó para sus adentros – si supiera con que tipo de Seres esta hablando, saldría corriendo-, una sonrisa de diversión broto en sus finos labios. Vio como ambas vampiresas se acercaban a el y dejo que lo abrazaran y le dieran sendos besos en el cuello y cada una le beso una vez en los labios. La gente del local, miraban la situación sorprendidos, pero eso duro poco, ya que tras esa demostración de afecto, se marcharon. Tras su partida los murmullos y opiniones de los presentes en ese local se dispararon.

Nacho, noto como las manos de sus dos amadas, le rodeaban la cintura una por cada lado y caminaban junto a el. Pasearon y al pasear le vino la memoria de lo sucedido tras que el y sus dos queridas niñas, purgaran toda la ciudad de vampiros, dejándola así solo para ellos.

A su memoria vino la sorpresa de sus niñas al ver que podían volar, al ver que podían hacer arder a otros vampiros, al poder percibir pensamientos de casi toda la ciudad y de que su fuerza, velocidad y demás características se habían tornado colosales, en comparación al poder que tenían antes de beber la sangre de sabor dulce y calor volcánico. Las sonrisas de disfrutar matando de ambas y el siniestro placer que le producía esa sonrisa. Recordó como al día siguiente Lucía se sorprendió al ver que podía ver el sol caminar entre los vivos de día. Le fue divertido ver la de cosas que quería hacer, ya que ella era la que mas tiempo de los tres, había permanecido viviendo en la vida nocturna. Tras que Lucía viera su primer amanecer, Angelina y ella, se convirtieron en una especie de hermanas, pero al fin y al cabo, las unía el sentimiento mutuo hacía Nacho y un rastro de recelo y competencia entre ambas, pero sabiendo que Nacho no escogería a ninguna de las dos, solo se preocupaban de tener a Nacho cuidado y atendido. El paso a un plano en el que no decidía pedir ningún tipo de trato cariñoso, sino que fueran ellas quienes se lo dieran, manteniendo así un equilibrio ellas solas. Aunque siempre daba alguna caricia aleatoria, por el mero hecho de que le apetecía darla. Una sonrisa broto de sus labios al recordar la de tendencias de moda habían llegado a probar en solo 3 meses, un día parecían unas chicas con vestidos juveniles y inocentes, y al cabo de 2 días vestían de cuero negro y tacones de punta. Al final escogieron, tal y como el había hecho, la tendencia fashion que era tendencia en esos días. Volvió a la realidad, al hablarle de manera seria Angelina y viendo que Lucía estaba conforme con lo que decía.- Hemos escuchado, rumores sobre…- la frase fue interrumpida por Nacho- lo se – dijo secamente- y no quedara ni uno con vida- sonrío tras la terminar la frase y hizo un chiste con el hecho de que Los Valientes vinieran a Barcelona.- seremos su regalo de navidad- los tres rieron maliciosamente, pero en una tonalidad humana. Tras ello, Nacho puso cara de querer disfrutar de un buen rato y fueron de compras de Navidad, en la que el derroche era la principal causa y lo que les entretenía. Tras encomendar enviar a su piso varios cientos de compras y haberse separado durante una hora, para hacer las compras de los regalos entre ellos, Nacho decidió ir a buscar las motos. Bajaron al parking enterrado en frente al Corte Ingles de plaza Cataluña y allí, cada uno monto en su moto, Angelina se había quedado con la antigua moto de Nacho, ya que este la había cambiado por una Suzuki GSX-R 1300 de color negro y rojo. Angelina tenía la CBR R6, pero la había vuelto a pintar de negro y en sus laterales puso un vinilo de una mujer con alas y garras, una figura entre ángel y arpía, de color rojo sangre. En cambio Lucía llevaba la versión pequeña de la moto de Nacho, la Suzuki GSX-R 650, que había retocado para tener una gran aceleración, pintada en un llamativo rojo y con trazos irregulares de pintadas de negro, por todas las placas de la moto. Nacho salió a dar una vuelta por los alrededores de Barcelona, para ver si encontraba a los vampiros que iban a llegar a Barcelona en los próximos días, habían acampado por esas zonas. Aun disponía de unas horas antes de la puesta del sol, lo que podría hacerse pasar por uno de Los Valientes y averiguar que planes tenían. Por su fortuna, las personas que habían visto alguna vez a Angelina y Lucía, se encontraban lejos de allí, ya que habían sido la corte de Ernest. Nacho soltó una carcajada de emoción, pensando en matar a vampiros, mientras aceleraba brutalmente por la autopista de camino a Lérida, que suponía que sería la frontera que deberían haberse marcado o sino deberían desplazarse hasta Zaragoza en caso de que no percibiera vampiros allí. Angelina y Lucía lo seguían y se divertían haciendo caballitos y derrapes al adelantar a los coches. Los radares, multas y sustracción de puntos no les importaban, ya que tras un mes de haber purgado la ciudad, Nacho se encargo de tener en nomina a personas influyentes para que esas cosas, no turbaran en absoluto su animo de lucro. También se apodero de locales de fiesta como Up&Down y Pacha entre otros. El dinero que ganaba era mas del que necesitaba y lo desplazaba a depósitos de por vida, por todo el mundo, con contraseñas que el almacenaba en su cabeza. Llegando casi a Lérida, se percató de que no se encontraban vampiros apostados allí y prosiguió su camino hacía Zaragoza, donde tras una hora y algo más de vente minutos aparcaron las motos y descendieron de ellas en busca de alimento, ya con la presencia reducida desde hacía un considerable rato. No les fue complicado encontrar a unos vagabundos que gustosamente llenaron las ansias de sangre de los tres. Tras ello, los tres se percataron que los vampiros se reunían en el Edificio en construcción de la Sede de la Exposición Universal. Dejaron las motos aparcadas y se dirigieron allí caminando, en el camino se encontraron con un grupo de vampiros neonatos y de aspecto heavy, con pulseras de pinchos, chaquetas tejanas. Se unieron a ellos y fueron bien acogidos – vosotros también venís a matar a ese vampiro, que se hace llamar Diablo, no?-. Nacho le hizo gracia, que comentaran ante el lo que le harían y contesto – si, hemos venido por eso nosotros también.- tras esa frase, se presento con nombres falsos- Mi nombre es Carlos y ella es Natalia- indicando a Angelina- y ella Marta- mirando a Lucía-. Los muchachos se presentaron y caminaron hacía el recinto, en el cual entraron y se encontraron con un considerable número de vampiros, casi todos ellos neonatos y alguno que otro algo mas poderoso. Había montado una tarima de cemento, donde un vampiro de pelo Negro pidió silenció a los vampiros presentes y tras ello hablo, de manera contundente, diciendo lo que se estaba planeando, que consistía en entrar de golpe en la cuidad y cercarla con tal de que no escapara el vampiro. Nacho reprimió una risa, que ni siquiera llego a sonreír, por el hecho de que pensaran que se movía de noche. Entonces un vampiro de el tumulto, hablo con una voz atronadora, era un hombre de unos veinte y tantos de edad, musculazo y de cabeza rapada. Junto a el, se encontraban un Muchacho delgado de aspecto normal y una chica de pelo negro y ojos marrones oscuros.- acaso creéis que tenéis alguna oportunidad?-. El tumulto hablo y le insultaron desde las sombras, a el y a sus acompañantes a los cuales habían rodeado para que se les viera mejor.
Pegué un salto, asta la tarima y mire a el grupito de esos dos vampiros y esa vampira, reí con fervor y mi risa hizo que la gente se callase. Tras que el silenció aconteciera, hable- veo que no solo ha venido gente estúpida aquí - sin dejar tiempo a replica, grite- Escuchad!!!- mi grito tronó por todo el recinto con fuerza-, porque las cosas que os diré solo una vez sonaran en vuestros oídos a mi son. Si vuestro deseo es enfrentaros a ese vampiro, alias Diablo, adelante vuestra vida es, pero muertos acabareis.- las rimas salían de mi boca sin querer- Atended a razón, o morid sin ella, ya que el Diablo acabo, con ciento y un vampiros que en Barcelona vivían, pensad pues, apenas unas pocas horas le duraron y que ni uno sobrevivió-. Los vampiros presentes se callaron ante mi explicación y en sus mentes la mayoría asumieron que era un suicidio, aunque permanecían locos que no creían eso. El vampiro que había incitado ir a por el Diablo, me dio un empujo para tirarme de la tarima, pero se encontró en que no me había movido en absoluto. Lo mire con detenimiento. Solo Angelina y Lucía y el grupo de tres vampiros vieron ese sutil y casi imperceptible suceso. Entonces hable en una tonalidad para que solo el vampiro incitador me oyera – no vuelvas a tocarme- mi voz sonó sería y amenazadora. Pero en cambió, en vez de sentirse aludido, dijo- Tú!!!! Tú eres… un antiguo- señalándome con el dedo. Los vampiros presente me miraron y vieron en mi nada especial, ni percibían nada que señalase que era poderoso. Salte por encima de todo el tumulto de vampiros y aterrice cerca de donde Angelina y Lucía se encontraban. Los vampiros me vieron saltar semejante distancia sin esfuerzo alguno y varios al ver que me marchaba, suplicaron que me quedara, entre ellos el vampiro incitador, dijo- tu puedes matar al Diablo, contigo podremos- y me torne para mirarlos, sonreí y dije- no lo puedo matar, ya que eso implicaría mi propia muerte- reí y Lucía y Angelina al oír eso, liberaron sus presencias al igual que yo. La cara de terror se cernió sobre los vampiros, pero antes de que la ira brotara, el vampiro que había osado tocarme, el que era el enviado para organizar mi matanza, ardió en llamas y sus restos quedaron a la vista de los vampiros de delante de la tarima. El pánico se cernió sobre ellos, pero me fije en que el grupo de los 3 vampiros tenían miedo, pero me miraban con esperanzas de acercarse a mí, de unirse a mi empresa. – Decidle a los demás grupos, que el Diablo existe y que os a perdonado la vida, pero quien ose intentar asesinarme, pagara cara la osadía.- tras mientras decía esa frase transmití mentalmente a mis niñas que nos desvaneceríamos a tal velocidad en dirección a las motos, que no pudieran vernos ni seguirnos y eso sucedió. En cuando empezaron a hablar del miedo que daba y que los podría haber matado a todos, nosotros ya estábamos saliendo de Zaragoza en dirección a Barcelona, al cabo de una hora y medía volvíamos a estar en Barcelona y volvimos al piso, donde vimos la película de La Reina de los Condenados, sentados en el sofá abrazados.
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MensajeTema: Re: Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva   Jue Jul 10, 2008 11:00 am

Capitulo 15
La Tríada:


Un muchacho de ojos traviesos, figura delgada y pelo moreno caminaba por las calles de la capital de Madrid. El muchacho escuchaba un solo de guitarra, mientras en sus auriculares sonaba la música de la que procedía. Tras de si, a sus espaldas portaba la funda negra de una guitarra eléctrica, pero no portaba el amplificador para tocarla. Su cara larga, su pelo castaño rizado y su pequeña perilla, le hacían poco peculiar a la vista y pasaba sin demasiada atención entre los demás viandantes, pese a su tonalidad lechosa. Sus pasos por la noche le llevaban si destino aparente por las calles, hasta alcanzar un local de ámbito siniestro. Tras entrar en el, cruzándose con un par de personas y subirse en la tarima, saco su guitarra roja de la funda. La guitarra no era demasiado buena, pero no le hacía falta nada mejor. Conecto la guitarra a un amplificador ya disponible, el cable de conexión estaba remendado con cinta aislante, porque no hacía buena conexión sin ese remache. Tras ello, toco a un ritmo lento, los asentados lo miraban escuchando su música y fijándose en sus inexorables movimientos de dedos, pasando por las cuerdas de la guitarra. Al acabar, no hubo aplauso, solo el silencio producido por el vacío de su música.
Una muchacha sentada en uno de los sofás rasgados y agujereados por las chinas de los porros, había estado hablando con varios hombres antes de que la música del joven enmudeciera las palabras que estaban cruzándose. De pelo negro azabache, ojos marrones oscuros y una sonrisa agradable, mostrando un pirsing, se quedo mirando con interés al muchacho delgado. Mostró interés en el muchacho, pero no fue la única figura que observaron sus ojos, otra persona de características peculiares había aparecido esa noche en el local. El otro individuo, era un hombre algo más mayor que los dos anteriores y de aspecto fuerte y curtido. Al entonar las ultimas notas de la tenue canción, los tres individuos ya se habían observado entre ellos. Tras guardar la guitarra en la funda y enrollar los cables, el joven delgado se acerco a la barra con la guitarra a cuestas. No pidió nada solo se sentó mirando el ambiente del local. Pasadas unas horas, cuando el local estaba prácticamente vacío, el joven delgado se sentó en uno de los sofás colindantes a la muchacha. Su atractivo no fue el inminente impulso, sino el reconocimiento de similitud entre ambos, lo que llevo al joven de pelo rizado a sentarse tan cerca de ella. En contraposición el hombre de aspecto militar, permaneció sentado en su butaca observando como el chico y la dama acababa por sentarse uno al frente del otro, ablando de banalidades. Invitando tras un rato al hombre de aspecto curtido a sentarse y accediendo este a la invitación, el pequeño grupo de vampiros desconocidos, se cerró y tras varias semanas amigos permanecieron.




Capitulo 16
La descortesía es un pecado capital:


No mucho tiempo tubo que esperar a que los locos de los neonatos vinieran a por mí y a por mis dulces niñas con el fin de intentar llevar a cabo la justicia tomada por su mano. Pobres ilusos, fueron las palabras que brotaron en mi mente al percibir que una veintena de neonatos acompañados de algún que otro vampiro algo mas poderoso penetraban en los lindes de mis territorios. En ese preciso instante, recuerdo que permanecía tumbado en la cama arropado por las dulces caricias de mis amadas. Fue desagradable desprenderse de esa agradable sensación, pero sabía bien que si no lo hacía, los neonatos pensarían que el Diablo de Barcelona, había rehusado enfrentarse a ellos y que mejor que un ejemplo, para que comprendieran. Acababa de abrir los ojos y eso basto, para que mis queridísimas niñas se percataran de que algo sucedía. No hubo palabras entre nosotros, ya que se dice que contra más tiempo pasas con una persona, el silencio abunda por el entendimiento mutuo. Ellas, al verme levantar y dirigirme a la ducha para estar impoluto y elegantemente malvado para mi caza de vampiros, se levantaron con gestos gráciles y tras besarme, fueron a arreglarse para el evento. Pasada algo mas de una hora, dando tiempo a los vampiros agresores a entrar en la cuidad, ya estaba en la terraza respirando la fría y placida brisa de enero. Dos manos acogieron las mías, entrelazando sus dedos. Mis niñas estaban junto a mí y eso me hacía realmente feliz, su ternura poblaba mis sentidos de placida y tranquila serenidad. – Deja que nos ocupemos nosotras- dijo la bella Lucía, mientras la mirada de Angelina asentía y respaldaba las palabras de su compañera. Las mire a los ojos a ambas, no tuve palabras que decir, ya que nada se me ocurría y mis sentimientos me impedían negarles algo a ellas, mis niñas. Asentí cediendo a su propuesta o petición, ya que no discerní si deseaban hacerlo ellas o era que preferían matar ellas a que lo hiciera yo. Podría haber leído sus pensamientos, pero me estaba vedado, por el mero hecho de que las quería y prefería respetar sus mentes. Ambas, tras un abrazo en conjunto y unas dulces caricias, salieron volando hacía la oscuridad del cielo. Las luces de las presencias de los vampiros que había detectado, fueron apagándose rápidamente, como velas en una noche de tormenta. En mi espera, me senté en la butaca del salón y espere el regreso de mis Ángeles. Solo transcurrieron un par de horas hasta que mis dos preciosas niñas se posaran sobre la terraza con sendas sonrisas de haber cumplido su cometido. – Ya esta – dijo Angelina de manera rotunda. Me levante de la butaca y salí volando por la ventana con ellas detrás, dimos vueltas por Barcelona sin sentido alguno y nos detuvimos a dar un paseo por la Diagonal, mientras salía el sol.





Capitulo 17
Un final temporal:


Los años pasaron y nada cambio, nada relevante a mi parecer, solo nimiedades propias del mundo de los mortales. Mis padres murieron y fui a visitar sus tumbas, mis hermanos murieron y fui a visitar sus tumbas, mis primos murieron y fui a visitar sus tumbas. No volví al cementerio mas tras esas visitas, aunque los hijos de mis hermanos y mis parientes lejanos compartieran algo de mi sangre, nada sentimental me ligaba a ellos. Ni siquiera me preocupe de hacer una cronología de mi familia. Angelina tras un tiempo fue a ver a sus padres pero no se atrevió a saludarles, permaneció bajo la lluvia mirando a su familia en la mesa cenando, felices sin ella. Esa noche me repitió hasta quedarse dormida que no la dejara nunca sola. En cuando murieron los padres de Angelina ella permaneció de luto dos días sin beber encerrada en casa, pero se recupero en las posteriores semanas. Barcelona se había repoblado ligeramente de vampiros tras advertir que no habría clubes ni clanes en mis dominios y que todos deberían tener un mínimo respeto si se cruzaban conmigo. Mate varios vampiros que se hicieron pasar por mí en busca de que otros vampiros les dieran riquezas o propiedades. Algunos pretendieron unirse o permanecer cerca del grupo que éramos Angelina, Lucia y yo. La mayoría me hablaban en breves encuentros y tras que unos me enviaran cartas, el flujo de sobres no paro. Me hizo gracia que hubiera cartas de amor en verso a mi y a mis niñas, pero ante todo había de vez en cuando alguna carta formidable. Tras un tiempo me reencontré con el grupito de tres vampiros que parecían sensatos cuando ocurrió lo de los Valientes. Todo parecía calmado en Barcelona, no había nadie que adquiriera poder sobre los demás, ni que manipulara a demasiados vampiros. Por ultimo, si cuando digo por ultimo me refiero a que por desgracia, cuando presente mi manuscrito al editor, me dijo q seria imposible imprimirlo todo de una vez, así que he tenido que dividirlo en fragmentos y cambiar algunas cosas como introducir nuevas introducciones, por si alguien no lee este libro antes de leer el siguiente para que pueda seguir mi vida como vampiro sin notar que no sabe de que hablo. Bueno terminando con mi breve historia, recibí cartas que impresionantemente vinieron con mensajeros humanos que eran como la ofrenda de buena fe de los clanes y clubes que rendían pleitesía y pedían que no acabara matando a sus miembros si me desplazaba de Barcelona. Mi respuesta fue la más obvia, si osaban tocarme a mí o alguna de mis niñas, pagarían todos con ese acto.

Bueno si pongo mas páginas mi editor dirá que no será comercial y bobadas del estilo, sobre lo que se vende mas y mejor. Algunos creeréis que soy irreal, otros más sabios tendrán prudencia y procuraran no acercarse por los lindes de Barcelona y si lo hacen tendrán cuidado de zonas oscuras y siniestras por las noches. Algunos os obsesionareis en buscarme y puede que os complazca si os encuentro interesantes.
Procurad vivir y disfrutar de la vida y si alguien me busca ya sabe que cuando mi editor publique el siguiente libro, podréis saber más o menos por que parte del mundo ando.

Oigo lo que pensáis.

Nacho el vampiro.
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MensajeTema: Re: Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva   Jue Jul 10, 2008 11:03 am

Bueno espero que algien de todos los del foro tnga el valor de leerselo, aunque la verdad, los que lo han leido, dicen que tras pasar los 2 primeros capitulos es ameno leerlo.

Bueno aquel valeroso que se lo lea, q me diga q le a parecido via post o pm, me da igual.


Amanda, La Afortunada
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Mi 1er Libro, os dejo algo para leer mientars esperais q vuelva
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